Fidel Bartolomé nos enseña a mirar la Iglesia de Duratón

Hoy os presentamos otro artículo de Estrella Martín Francisco, que se ha publicado en octubre de 2016 en el periódico comarcal "El Nordeste de Segovia" y que como tantos otros, estamos recuperando para la sección de esta Web: "Personajes de Sepúlveda". En esta ocasión os presentamos a Fidel Bartolomé.

Fidel Bartolomé nos enseña a mirar la Iglesia de Duratón

Sin saber por qué inspira ternura nada más conocerle, quizá por ese cariño generoso que ofrece o tal vez por hacerte sonreír con su forma de ser. Está en su mundo, difícilmente imaginable en una ciudad, presidido por la iglesia románica de Duratón que él enseña y por su mujer Seve que sabe llevarle con cariño no exento de paciencia y personalidad. Aparentemente sin proponérselo, marca su propio ritmo y va a su aire, un aire que nos impide sentarnos tranquilamente y mantener una conversación ordenada y que le hace esquivar la cámara con un pudor inquieto.

De visita a la iglesia

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción está situada al lado del río y  un poco alejada del casco urbano. Sorprende su belleza aislada y silenciosa. Fidel nos señala las antiguas  tumbas, tiradas en los alrededores y llenas de maleza. “La mayoría se las llevaron”. Dice lacónicamente. Nos habla de “el libro de las excavaciones” de Antonio Molinero sobre los cerca de 700 enterramientos que  aparecieron en la necrópolis visigoda con sus ajuares. Ya en el pórtico lleva la voz cantante.

-    Mira este capitel. ¿Sabes lo que contiene?- no me da un respiro- Mira esas caras. ¿Qué ves?
-    Parecen ángeles.
-    Habrá de todo. No caes, ¿verdad? Esas cabecitas de la derecha dicen que eran las comadronas cuando nació el niño. En esta escena está representado el parto de La Virgen. Y ahí está el niño en el pesebre y se ven las cabezas de la mula y el buey pero sin orejas ni nada porque la piedra es blandita y se ha desgastado.
-    Resulta raro lo de las comadronas.
-    Algunos sabrían que el parto fue así pero yo no lo sé ni tú tampoco. Como fue por obra y gracia del Espíritu Santo alguno me ha dicho que no necesitó parir pero bueno, ahí está.
Nos desplazamos a otra zona del pórtico.
-    Aquí está la Adoración de Los Reyes, dos están en los caballos y el otro adorando.

¿Quién te ha enseñado tantas cosas?

La gente que viene. Desde que arreglaron la iglesia en los 80 la conoce más gente pero vienen más en primavera, en verano se van a las playas. Muchos no saben nada, hacen una foto y se van.

Fidel habla con esa forma tan peculiar, dejando caer las palabras sin darlas  importancia, con un punto de humor inexplicable.

Ya en el interior nos muestra el retablo, la ausencia de imágenes y hasta donde llegó el agua durante una riada, casi medio metro. Se rebela ante la cámara: “No quiero fotos que luego dicen: ¿Qué hace éste en el periódico que ya le conocemos?”.

¿Qué es lo que más te gusta de la Iglesia?

Verla, porque  la he visto toda la vida, desde niño.

Su vida en el pueblo.

Su vida transcurre tranquila, entre las pequeñas labores del campo y sus  responsabilidades comunitarias  en Duratón. Su edad  es un secreto de estado. “Nunca digo a nadie la verdad sobre ella”.Su mujer le mira vigilando las gallinas que se mueven con total naturalidad entre los gatos mientras el gallo pasea prepotente y elige las que más le gustan. Seve también enseña la iglesia cuando Fidel no está y nos explica que vivieron en Corral, barrio de Duratón y donde nació ella, hasta que se quedaron solos. “Si quieres poner cosas malas de alguien, pregunta a la mujer”. Enreda Fidel. Su aparente tranquilidad queda hecha trizas cuando se empeña en que veamos todo, incluido su tractor o las sandías que se van a subastar en la fiesta, y lo hace armado con una bolsa de plástico con pastas “para tomar un botellín luego en la asociación”. Duratón no tiene bar pero el local de la Asociación de San Isidro  tiene una barra espectacular y bien surtida, además de mesas para juegos, televisión, servicios, cocina y despensa. .”Somos 240 socios y en invierno hacemos matanza y comemos lo mejor de lo mejor”.  Todo se le hace poco para compartir, enseñar y ofrecer. “Si hubiera tenido pichones como otros años, os hubiera invitado a una merienda que es típico”.

La ermita de San isidro.

“Te traigo aquí porque eres tú y de Sepúlveda. A mucha gente no se la enseño pues hace unos años robaron una virgen que luego apareció en Madrid”. Y yo le agradezco la posibilidad de ver todas las imágenes reunidas entre las que se mueve con respeto y delicadeza “Mi favorita es la Inmaculada  porque  hice la mili en Infantería y ella es la patrona, por eso la tenía tanta devoción. ¿Sabes quién es ése que tiene el perro a los pies? (Fidel sigue examinándome) Sí, San Roque, dicen que  el perro curaba las heridas lamiéndolas. Esa con los pechos en la bandeja es Santa Águeda. ¿Sabes por  qué se la conoce?”

Se para ante un carro con ruedas: “Aquí se montan las andas para la procesión porque ya no se puede con los santos. Las mujeres a brazo a brazo iban rendiditas y San Isidro también pesa mucho. La Fiesta de El Dulce Nombre de María siempre se ha celebrado dos días cuando éramos muchos jóvenes y  menudas fiestas se hacían”.- Parece que la nostalgia de otros tiempos le invade un poco.

“Vamos a santiguarnos para que no nos falte protección”.Y echa una última mirada a la ermita y todo lo que hay en ella.

Me anima a venir a la fiesta. “Se rifa la borrega que he traído de Boceguillas y que guardo en mi corral. Ojalá quiera Dios que te toque, cuánto me iba a alegrar”.

Cuando salgo de Duratón con una bolsa con tomates, una sandía, un calabacín y dos pepinos, sonrío pensando en la borrega y en Fidel, una persona  muy pero que muy peculiar que el día de la fiesta se engalana con su traje negro, boina incluida, dejándose  llenar  de alegría con la música y compartiendo, que es algo que sabe hacer estupendamente.

 

 

Artículo escrito por Estrella Martín Francisco para El Nordeste de Segovia, Octubre de 2006

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