Vellosillo Dreams: tres vecinos y 200.000 euros en capital riesgo para salvar un pueblo

Una pequeña aldea en mitad de Segovia emprende el plan más audaz para evitar la muerte del mundo rural. El objetivo es tener 150 habitantes y una economía sostenible en 10 años.

Un pueblo perdido en mitad de Castilla. Tres vecinos. Un fondo de 200.000 euros inspirado en el capital riesgo. Así arranca el plan más audaz hasta la fecha para evitar la desaparición del mundo rural en España. Un proyecto piloto que quiere ser el faro para cientos de pueblos y aldeas al borde de la muerte. Ya que ni los gobiernos autonómicos ni las diputaciones y menos aún el Congreso se ponen de acuerdo en aplicar un plan de choque contra el mayor problema de España en las próximas décadas, ha sido un grupo de personas anónimas, descendientes de antiguos moradores de la aldea de Vellosillo (Segovia), quien ha emprendido esta última gran batalla. Han llamado al fondo Vellosillo Dreams y ya están trabajando para atraer empresas al lugar. De momento, hay dos comprometidas. El Ayuntamiento de Sepúlveda, al que pertenece el término, ha prometido 90.000 euros en infraestructuras básicas en 2019.

"Aquí el Estado nos abandonó hace mucho tiempo. Ha llegado a haber un solo empadronado, éramos y seguimos siendo un despoblado. ¿Y qué ocurre en España cuando no hay población? Que te quitan todos los servicios. El pasado verano comprendimos que si no actuamos, en pocos años tendremos que cerrar el pueblo. Hemos pasado 50 días sin agua. En el mundo rural hay mucha decadencia y un estado de depresión entre la gente. Así que hemos decidido coger el toro por los cuernos y arriesgar", explica Jorge Juan García, alma máter del Plan Estratégico que debe resucitar este pequeño núcleo formado por un cruce de calles sobre una iglesia.

El plan fue aprobado por unanimidad por la Asociación de Vecinos de Vellosillo, formada por 170 hijos y nietos del pueblo, muchos residentes en Madrid y entre los que hay financieros, arquitectos y abogados. Todos dispuestos a trabajar gratis para salvar el pueblo, que llegó a tener 200 habitantes hace 50 años. Su idea es mudarse aquí en un futuro no muy lejano. "Los intentos de repoblar el mundo rural en España han fracasado por dos motivos. Bien porque no hay una comunidad que respalde a ese pueblo o bien porque no se ha invertido con visión de largo plazo. Hemos estudiado las ecoaldeas y multitud de proyectos en todas partes y no ha funcionado ni uno", explica García, consultor financiero de profesión y una de las tres personas que hoy habitan el lugar.

"Nosotros, por suerte, tenemos una comunidad muy comprometida y nuestro plan está pensado a largo plazo. Ahora lo primero que necesitamos son los cimientos, lograr que este lugar vuelva a ser habitable. Sin eso será imposible pasar a la fase de atraer habitantes y emprendedores", admite. Vellosillo apenas tiene alcantarillado y no dispone de depósito de agua. Tampoco hay alumbrado público, ni canalizaciones, ni un solo servicio más allá del médico rural que aparece una vez por semana.

Un fondo pionero

Ese fondo inspirado en el capital riesgo es el plan estrella de Vellosillo. Tendrá una figura jurídica distinta pero actuará igual que los grandes fondos tecnológicos, aunque menos orientado a la rentabilidad inmediata. "Hemos asegurado una suscripción de 200.000 euros entre tres vecinos. Apoyaremos a las personas que quieran venir a crear su negocio con una participación minoritaria. Les ayudaremos financieramente y en la asunción de riesgos y también en todo lo que podamos, siempre pensando en obtener una rentabilidad. Cuando hayamos invertido en dos o tres proyectos, abriremos el fondo a todos los vecinos de Vellosillo y a todo aquel que tenga interés mediante participaciones de 1.000 euros", adelanta García, que tiene una amplia experiencia en inversiones de este calibre.

"Si damos los primeros pasos correctamente en los primeros cinco años, esto va a ser un polo de atracción y rodará solo. Hay mucha gente con ganas de invertir en proyectos rurales bien diseñados. Un pueblo solo puede sobrevivir si es suficientemente atractivo compitiendo con la ciudad, y eso supone crear una economía rentable y sostenible, no una cosa artificial que se mantiene con subvenciones", subraya el cerebro del proyecto.

El fondo asegura demanda inicial a toda la inversión que llegue: ya sea forraje para caballos o un restaurante y hotel rural. "Somos 170 consumidores comprometidos. Si llega un restaurante, sabe que tiene la demanda asegurada. Lo mismo para cualquier servicio o producto", aseguran. El único requisito que pone el fondo para apostar por un negocio es que este sea respetuoso con el medio ambiente.

Por ahora, hay dos inversiones comprometidas. La primera es una explotación de cinco hectáreas en la que se plantará cereal ecológico y se investigarán otros aprovechamientos agroforestales. El objetivo es abastecer de cereal y forraje ecológico a los productores del entorno de Vellosillo y comercializar otras especies arbóreas. La segunda es un proyecto de forestería análoga pionera en Europa. Se basa en planificar bosques con especies vegetales que den rentabilidad a corto, medio y largo plazo, y que ya está dando grandes resultados en varios países de América Latina.

Jesús Martín está detrás de esas primeras cinco hectáreas ecológicas de Vellosillo. Reside en Madrid y en su cabeza está instalarse en el pueblo en cuanto se den las condiciones básicas. “Lo que más me atrae de los pueblos es que son lienzos en blanco. Está todo por hacer. Son proyectos en los que no solo sacamos rentabilidad sino una reparación ecológica. Si logramos llenar esto de bosques en un entorno ecológico, será un imán para el turismo rural y el talento. Es un proceso largo, pero lo importante es empezar y no desfallecer en el intento", afirma. Sara García, impulsora de la forestería, va más allá y pone como ejemplo el Valle del Jerte (Cáceres), un oasis de sostenibilidad medioambiental y económica en un entorno rural.

Mover el dinosaurio público

La máquina de Vellosillo no puede empezar a rodar sin los engranajes. Y estos son principalmente infraestructura para poder habitar el lugar y desarrollar un negocio. La asociación de vecinos quiere crear un consorcio junto al Ayuntamiento de Sepúlveda y la Diputación de Segovia. El ayuntamiento ya ha dicho que sí mediante su alcalde, Ramón López, muy implicado también en la iniciativa. La diputación es una incógnita. Hace tres semanas que se le solicitó una reunión y todavía no ha dado respuesta.

"Cambiar las cosas desde arriba, en la Administración, lo veo imposible. Y sería muy sencillo. Solo cambiando la fiscalidad generas mucho atractivo. Una deducción de la renta del 50% a personas y sociedades que se instalen en un pueblo, o bajar la cuota a los autónomos, haría la opción interesante a muchísima gente", indican desde la asociación. Por eso Silvia García, coimpulsora del fondo Vellosillo Dreams, afirma que no entendería que la diputación cortase las alas al consorcio: "Lo que se hace ahora no funciona en ningún sitio. No veo el motivo para que la diputación se niegue a dejar que un pueblo pequeño intente algo distinto. Ellos arriesgan muy poco y el beneficio potencial es enorme".

Básicamente, lo que pide ese consorcio son 200.000 euros para infraestructuras. 140.000 euros saldrían de retener el 50% de los impuestos municipales, es decir IBI y tasas, durante 10 años. Los otros 70.000 se financiarían con fondos privados. "Si la diputación se niega a formar el consorcio y cedernos esos tributos, habrá que buscar alternativas. Ya encontraríamos la manera. Hay muchos programas de desarrollo rural financiados por Europa", confían los vecinos. Si se suman los 200.000 euros de Vellosillo Dreams, la cantidad total para impulsar el pueblo es de 400.000 euros.

El alcalde de Sepúlveda, que ejerce de enlace con la Administración, lo tiene claro: "Es la primera vez que se han puesto sobre la mesa propuestas concretas. Ahí está la Ley 45/2007 para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural, muerta de risa. Han pasado 10 años y no se ha hecho nada", protesta. El alcalde coincide con los miembros de la asociación en que los ayuntamientos rurales ejercen de "bomberos que van apagando fuegos" mientras las diputaciones y altos estamentos se dedican a ir parcheando el problema sin un plan a largo plazo.

Una reserva ecológica

En cuanto la infraestructura esté lista, Vellosillo ya tendrá los cimientos para acometer la fase crítica: atraer a habitantes y empresas. Para lo primero habrá que abrir el mercado del alquiler para las viviendas ya existentes, que se pasan 10 meses al año cerradas como en tantos miles de pueblos españoles. Si eso no es suficiente, tratarán de promover vivienda mediante una cooperativa de construcción sostenible. "Si sacamos al mercado viviendas sostenibles a 50.000 euros encontraremos una gran demanda. Gente que por lo mismo paga hoy 300.000 euros en Madrid y encima tiene muchos costes energéticos, aquí, por el tipo de construcción de las casas, se los va a ahorrar", sostiene García, quien vive él mismo en una casa autosuficiente en la entrada del pueblo.

En cuanto a las empresas, el requisito para obtener dinero del fondo Vellosillo Dreams es tener valores sostenibles con el fin de hacer del lugar "una reserva ecológica al estilo de las que ya hay en Francia y Alemania". O instalarse a vivir en el pueblo si lo que se pretende es iniciar una 'startup' o un negocio tradicional. El Plan Estratégico indica que un tercio debe ser economía real o física, un tercio economía virtual (trabajo a través de internet) y un tercio jubilados. El máximo de habitantes: 150 personas para no ejercer demasiada presión sobre las 700 hectáreas que tiene el término.

El plan está diseñado a 10 años y está aún en pañales, pero puede marcar el futuro del mundo rural a poco que sea viable. Básicamente porque no existe otra alternativa para evitar el fin de los pueblos. En Vellosillo tienen una fe ciega. "El único peligro es que el sentido de comunidad se quiebre, que la gente tire la toalla. En este proyecto tendremos éxitos y nos equivocaremos, pero debemos quitarnos eso tan español del miedo al fracaso porque es absurdo. ¿Qué puede pasar, que salga mal y tengamos que cerrar el pueblo? Es lo que íbamos a tener que hacer igualmente si no hacíamos nada", afirman.

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