El aprovechamiento del agua mediante pozos en Aldehuelas de Sepúlveda

La existencia de agua es lo que posibilita los asentamientos humanos desde antiguo.

El agua es directamente proporcional al hombre y a la vida que genera, por esta razón, llama profundamente la atención un pueblo sin fuentes, pero con pozos. Varias han sido las visitas a Aldehuelas aumentando la curiosidad al respecto, pero sin duda, las explicaciones que nos ha brindado Paquita Santamaría Castro, maestra cantera de la localidad, han satisfecho nuestros interrogantes, desvelando una logística de pozos, usos y referencias a lo largo del tiempo.

Aldehuelas recibe su nombre porque hace siglos estaba conformada por varias “aldeas” o pequeños grupos poblacionales, a modo de barrios denominados en su conjunto Las Aldeuelas o Aldeyelas. Así, además de la existente, se tienen noticias de dos más. Una de ellas debió ocupar la parte oeste y norte próxima a la iglesia parroquial de San Esteban, documentado mediante prospección arqueológica, y otra, de la que se tiene noticias por las fuentes orales, estaría en el lugar conocido como Los Casares, al SE del actual núcleo urbano.

El paisaje que lo define en su conjunto es pedregoso, duro, con lastras en macizo elevado de Sepúlveda, marcando una topografía descendente de norte a sur, a veces ondulante describiendo pequeños vallejos y vaguadas que se intensifican al sur del término. El caserío se asienta en una ladera orientada al oeste y sur, mientras que la iglesia y el despoblado que se desarrollaría en su entorno lo hacen al este y sur, separándoles un pequeño vallecillo donde se localiza el pozo principal y de mayores proporciones, denominado de Abajo. Ascendiendo este pequeño canal hacia el norte, se encuentra el pozo de Arriba y en el inicio de la vaguada se ubicaba el Pozarón, que como su nombre indica, era una poceta que se llenaba con el agua del manantial de Los Quemadillos, al NE, mediante un reguerillo en el terreno, hoy perdido según parece, por el arado de los agricultores. Este se utilizaba en verano para el baño lúdico de los niños.

El pozo de Arriba y el de Abajo se secan en verano y crecen hasta rebosar en las primaveras lluviosas. Esta oscilación con las estaciones unido a la vaguada donde se han excavado nos hace pensar que se trata de pozos-aljibes que se llenan fundamentalmente por la influencia y acción pluvial, son las llamadas aguas subsuperficiales, no aguas subterráneas propiamente dichas.

La extracción del agua se realizaba de forma manual, mediante soga y cubo (“y la polea del corazón”, señala Paquita), con el que llenaban los cántaros que servían para transportar y mantener el agua fresca en las casas. A su lado, tal y como se observa en la actualidad, había una o dos pilas de caliza, antes siempre llenas para el ganado. En estos pozos también se depositaban recipientes con vino para mantenerlo fresco.

El pozo de Abajo es circular al interior, con un desarrollo vertical de unos 7 m y un diámetro de 1,60 m, el nivel del agua con relación al brocal es de 3,50 m (dato tomado a mediados del mes de febrero de 2019). Está construido con piedras en seco hasta llegar a la superficie, donde se desarrolla una hilada con piedras de mayor tamaño para “calzar” el brocal que lo remata. Este es de planta cuadrada sin llegar a ser sus lados iguales (1,35 x 1,40 m. aprox.), labrado de una sola pieza caliza con suaves zarpas en los ángulos. Su altura es de 0,60 m.

El pozo de Arriba tiene la misma caracterización, pero con unas proporciones más modestas. Su diámetro interior es de 1 m, con una profundidad de unos 5 m, concluyendo con dos hiladas de piedras de mayor tamaño donde apoya el brocal. Este es de una sola pieza caliza cuadrada de 1,16 de lado por 0,60 m de alto.

Estas estructuras circulares hidráulicas se construían excavando el terreno de arriba hacia abajo, asegurando el perímetro con piedras dispuestas sin ningún tipo de mortero para facilitar, a su vez, la filtración de las aguas.

A estos dos pozos se unía para el consumo general el de Ayuso que tiene agua durante todo el año de procedencia subterránea. A él acudían los vecinos de Aldehuelas cuando el pozo de Abajo y el Arriba se secaban. Su sistema constructivo es el mismo, con un acceso al interior escalonado en sus paredes que permite descender y ascender por ellas (no sin cierta dificultad). No concluye al exterior con un brocal sino con cuatro grandes lajas calizas que rematan y señalan su boca. Su diámetro interior oscila entre 1,30 y 1,40 m, con una profundidad de 5 m. Tiene asociado un abrevadero moderno y una pila de caliza. Su ubicación es interesante al estar al lado del Camino Real de Sepúlveda a Carrascal del Río.

Además de beber, cocinar y para el aseo personal, se necesitaba también agua para lavar la ropa, con un concepto distinto al actual, menos inmediato y con aprovechamiento máximo en el uso de las prendas. Para este cometido se cogía al este del pueblo el camino de La Parrala que llevaba al pozo del mismo nombre. Se usaba para el ganado y como lavadero, en verano se secaba y las mujeres tenían que bajar al río Duratón para hacer la colada. Este pozo mediante un pequeño canal, hoy cubierto parcialmente con cobijas calizas para salvar un camino, llenaba dos pocetas contiguas al sur de este. En la primera se aclaraba y en la segunda se enjabonaba. Hoy es un paraje parcialmente cubierto de zarzas que desvirtúa la realidad del pasado.

Algo similar sucede con el Pocillo, al NW de Aldehuelas. Hasta él se llegaba por un antiguo camino que comunicaba con Hinojosas, hoy parcialmente desdibujado por la concentración parcelaria. Este pozo, al parecer, era exclusivo para el ganado (ovejas, mulas, burros y machos), aunque seguro que algún lugareño o viajero bebía de sus aguas transparentes al igual que sus animales. Este se extraía con el mismo sistema que en el resto, vertiendo el preciado líquido en el abrevadero contiguo (el que se conserva es de fábrica moderna) o en las pilas existentes para este fin. Hace décadas se cogía de su capa freática la toma de agua para Hinojosas del Cerro.

En definitiva, Las Aldehuelas cuentan desde hace siglos con un aprovechamiento de sus recursos hidráulicos que evidencian sabios conocimientos de su ámbito, eligiendo convenientemente los lugares donde se excavaban los pozos, pues de estos dependía la supervivencia de personas y animales, por ello, bien merecen un reconocimiento y este recuerdo.

DATOS DE INTERÉS

– Aldehuelas se sitúa a 72 km de Segovia capital y a unos 12 al noroeste de Sepúlveda.

– Pertenece a La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. Pascual Madoz (1845-185) lo nombra como Aldehuelas de Pedrizas porque estuvo dentro del ochavo de La Pedriza (hoy de Las Pedrizas y Valdenavares), también formó parte de Hinojosas. Actualmente es miembro del ochavo de Sepúlveda.

– La noticia más antigua escrita conocida es de 1247, citado en un censo de rentas de la catedral de Segovia.

– Su iglesia de origen románico con advocación a San Esteban habla de la pervivencia de Aldehuelas durante siglos.

– Geológicamente se compone de calizas y dolomías mesozoicas.

Nota. Fuentes orales: Dña. Elvira Rodrigo Antoranz, D. Luis Alberto Martín de Frutos y Dña. Paquita Santamaría Castro.

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