Así pasó Segovia la gripe de 1918

Miles de contagiados, con estimación de más de tre centenares de muertos, medidas de las autoridades a medida que la alarma sanitaria crecía y noticias falsas en la prensa de la época componen la radiografía de la peor pandemia que vivió la provincia en el sigle XX.

Segovia, como el resto de España, Europa y prácticamente todo el mundo, no vivía una pandemia como la del coronavirus desde hace más de un siglo, cuando en el otoño de 1918 se registraron en la provincia centenares de infectados de la denominada Gripe Española. Por razones obvias son escasas las personas vivas nacidas en esos primeros años del Siglo XX, ya centenarias, y difícilmente pueden recordarlo aunque algunos sí refieren lo que contaban sus padres o abuelos de una gripe mortal. Por otro lado, y partiendo de que el coronavirus no es un virus de la gripe, hay que tener en cuenta que para que un brote de gripe se considere pandemia tiene que cumplir dos condiciones; por un lado que el brote, aunque aparece en una área geográfica concreta, tiene que extenderse por todo el mundo, infectar un gran número de personas y con un número de fallecidos mayor del esperado y, por otro, que el virus presente un nuevo subtipo no relacionado con el que circulaba previamente antes del brote.

Aunque se apunta a cifras superiores a los 10.000 infectados por Gripe Española, de los que murieron un 3%; es decir más de 300, en una provincia que entonces rondaba los 160.000 habitantes (la capital superaba en poco los 14.000), es difícil conocer con exactitud las consecuencias de lo que sin duda fue una grave crisis sanitaria y social en un periodo relativamente corto, en los cuatro últimos meses de 1918 y los cuatro primeros de 1919.

Esa dificultad proviene, como señala la doctora en Enfermería Laura Almudéver Campo en su tesis doctoral, de que además de generar una crisis sanitaria, la pandemia puso en evidencia que España, y Segovia no era la excepción aunque no fuera la provincia más atrasada, no estaba en condiciones económicas, culturales, sociales y hospitalarias para soportarla.

“Las infraestructuras sociosanitarias aún eran muy precarias y había importantes diferencias económicas y de clase, pues los profesionales sanitarios, tratamientos y centros hospitalarios no estaban al alcance de todos. De hecho, el acceso a los medicamentos estaba restringido, pues había productos que solo eran populares entre las personas de la alta sociedad, que eran quienes podían adquirir los periódicos donde dichos productos se publicitaban”, explica.

La prensa, y en concreto El Adelantado, actuó como medio de información y elemento de formación de la población, transmitiendo las medidas de autoridades (del Ministerio de la Gobernación, equivalente al actual Ministerio del Interior, información que era recibida en el diario por vía telefónica), del gobernador civil, de los ayuntamientos o de la junta provincial de Sanidad.

Siguiendo la evolución de las noticias desde los primeros días de septiembre, en los que se incidía en que se trataba de una gripe poco virulenta, hasta mediados de octubre, cuando ya eran alarmantes, llama la atención que inicialmente se celebraran fiestas y actos religiosos como la multitudinaria novena a la Virgen de la Fuencisla.

El 10 de septiembre se publica la esquela de una niña de 15 años en El Adelantado junto al anuncio de un medicamento contra la tosferina. Tres días después este diario segoviano se hace eco de que el Ministerio de la Gobernación reconocía que en algunas provincias la epidemia de gripe se había “recrudecido”. Mientras tanto, en Segovia se celebraban verbenas en el barrio de Santa Eulalia.

El 16, sin embargo, Gobernación ofrecía “noticias muy tranquilizadoras, por la disminución del número de enfermos” y aunque al día siguiente se adelantaba el cierre de teatros y cafés, la razón esgrimida era el ahorro de electricidad.

La Granja, y en concreto el regimiento de Saboya allí instalado, fue uno de los primeros focos de gripe importantes en la provincia, ya con varios soldados infectados y algunas defunciones el 18 de septiembre. En la guarnición militar de la capital se advertía de “algún caso leve”.

Los militares de reemplazo fueron de las primeras víctimas en toda España, por el estado poco higiénico de los cuarteles y el hacinamiento. En Madrid, en una semana fallecieron más de un centenar.

El 21 de septiembre el gobernador civil de Segovia, el conde de Pinofiel, envía una circular a los alcaldes, que también se publica en El Adelantado, que comienza diciendo que “los prolijos trabajos llevados a cabo en los laboratorios de higiene permiten afirmar que la enfermedad epidémica reinante en España es la gripe, que en algunos casos reviste gravísimos caracteres”. Añade que se ignora el medio de propagación pero indica que “hay un hecho indiscutible, observado y comprobado y es que los individuos que han pasado el mal, siquiera de forma levísima, llevan en sí el germen de la enfermedad durante un periodo de tiempo que, en algunos casos, es de un mes y van repartiéndolo profusamente por medio del esputo y la tos”.

Invita por ello al uso de escupideras provistas de líquidos antisépticos y a que “los que han padecido la gripe tengan presente en cada momento que con la tos contagian a sus semejantes”.

Otras medidas que dispone el gobernador en los municipios es que los vehículos destinados al transporte de viajeros sean desinfectados cuando lleguen a la cochera y que se viaje con algunas ventanillas abiertas.

El laureado doctor Tapia (Antonio García Tapia, natural de Ayllón), presidente de la Academia de Medicina de Madrid, elaboró una fórmula para desinfectar la boca y así se hace saber primero en periódicos de la capital del Reino como El Imparcial y poco después en Segovia, a través de El Adelantado. Recalca que no es ningún invento, solo un sencillo remedio dentrífico de bajo coste y gran intensidad profiláctica a base de bicarbonato sódico y sal común. Aprovechó para protestar por la proliferación de remedios “a precios exorbitantes, por desaprensivos industriales que aprovechan estos momentos de alarma para buscar un lucro”.

Gobernación llega a prohibir los espectáculos de cine y teatro y bailes en salones autorizados y recomendaba retrasar fiestas y ferias mientras un bando de la
Alcaldía de Segovia instaba a adoptar medidas de aseo y limpieza en los hogares, desinfección de las viviendas de fallecidos por empleados municipales, obligación de acondicionar retretes y sumideros de patios con inodoros que tengan acometida al alcantarillado municipal y otras medidas profilácticas dirigidas al comercio de alimentación y bares, cafés, etc.

Se licencia a los soldados de reemplazo pero con la condición de que estén aislados durante 15 días en sus pueblos de origen.

Las noticias que llegaban de la provincia a medida que avanzan los días son más alarmantes. El 18 de octubre el decano de la prensa segoviana informa de la evidencia de esta gripe mortífera en al menos 136 pueblos. Sirva como uno de los muchos ejemplos que en pocos días los contagiados reportados desde Sepúlveda pasan de 400 a más de 1.000, con un elevado número de fallecidos, 22 hasta el día 22.

Noticias falsas

Las ‘fake news’ o noticias falsas que tanto proliferan ahora debido a internet, redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp, ya fueron un problema en ese otoño de 1918. El Adelantado, por ejemplo, publicó que “la depresión del espíritu público ha terminado en varios pueblos escenas verdaderamente dolorosas” y contaba que en Pinilla Ambroz nadie quiso llevar al cementerio un cadáver, por lo que la familia del finado tuvo que ir a Santa María de Nieva, donde dos hombres “se avinieron a realizar esta triste misión, cobrando cada uno 45 pesetas”. Días después el diario publicó que el alcalde de este pueblo negaba el suceso y comunicaba que el Ayuntamiento se había ocupado y corrido con los gastos de enterramiento de los tres fallecidos en el pueblo por Gripe Española.

Otras noticias que luego se comprobaron como falsas son el fallecimiento de toda la corporación municipal, incluido el alcalde, a excepción de un concejal, en Santo Tomé del Puerto, o del médico de Cedillo de la Torre, aunque sí fue cierto en otros casos como los doctores de Ayllón o Sepúlveda.

 


Comentarios   

0 # joaquin DUQUE CONDE 23-03-2020 16:31
En esa epidemia falleció en Sepulveda mi abuelo materno, Matias Conde Lozoya. Creo que en ese momento era concejal de Ayuntamiento de Sepúlveda.
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