El cierre perimetral deja en los pueblos unas vacaciones de Semana Santa inéditas

Los alcaldes constatan el escaso flujo de vecinos de segunda residencia en el comienzo de las vacaciones


No será una Semana Santa igual. Mi mucho menos. En los pueblos de Segovia lo saben bien. Cuando llegaba el Viernes de Dolores y daban las vacaciones en los colegios, los hijos del pueblo residentes en Madrid o en otras provincias llegaban en tropel para pasar unos días de descanso al regazo de la segunda residencia, pero este año todo será diferente. Los cierres perimetrales, los férreos controles policiales en los accesos a las comunidades autónomas y las medidas restrictivas, como la prohibición de juntarse distintos convivientes en una misma casa, han dibujado un panorama muy distinto. En los pueblos lo asumen, incluso agradecen que no se produzcan avalanchas, porque el miedo a una inminente cuarta ola de covid está ahí, y nadie quiere tentar la suerte de posibles brotes o rebrotes.

«El Espinar duplica su población en estas fechas, pero este año no será así»

Para los madrileños, El Espinar es la puerta principal de acceso a Castilla y León. El grueso de los controles policiales están en la AP-6, a la salida del túnel de Guadarrama. En San Rafael y El Espinar hay muchas segundas residencias, y no son pocas las que ahora mismo están ocupadas, pero por personas que llegaron el pasado verano y ya no se movieron del pueblo por temor a futuros confinamientos. Muchos incluso han decidido empadronarse, lo que ha engrosado el número de habitantes del municipio espinariego. «Estamos más tranquilos que en un año normal. La población de El Espinar suele triplicarse en verano y duplicarse en Semana Santa porque la gente viene a su segunda residencia, especialmente desde Madrid. Y este año no hay perspectiva de que esto ocurra», señala el alcalde, Javier Figueredo.

Los controles policiales están cerca, en el propio suelo municipal, y eso intimida. «Siempre hay gente con excusas que consigue saltárselos, pero esta etapa difiere mucho de la del comienzo de la pandemia, marcada por la gran afluencia de vehículos y de vecinos que venían a pasar el verano. Últimamente han salido muchos fines de semana de buen tiempo, soleados, y no por ello se ha notado más afluencia. En estos momentos no observamos que haya grandes picos de movimiento como los hubo tras el primer confinamiento, sobre todo durante el verano», corrobora el regidor.

Figueredo valora el incremento que el padrón municipal va a experimentar este año, en parte como consecuencia de la pandemia. No hay mal que por bien no venga. La covid está contribuyendo a que los pueblos recuperen población gracias al teletrabajo y el temor a vivir en una gran ciudad. «Se han empadronado muchas personas y esto siempre es positivo», apunta el alcalde de El Espinar, que pide prudencia y compromiso cívico para cumplir con las medidas que dictan las autoridades sanitarias, por muy molestas que resulten.

Los alcaldes que al final del primer confinamiento temían una invasión para el verano afrontan ahora una Semana Santa más tranquila que de costumbre, aunque no faltan quienes, echando mano de excusas y subterfugios, como dice el regidor de Ortigosa, logran pasar la sierra y afincarse unos días en su segunda residencia. «Yo estaría encantado de que vinieran y se quedaran, pero luego la gente hace lo que quiere y el riesgo está ahí. Sé que hay personas que, pese a los controles, pasan de Madrid a Segovia, y las normas están para cumplirlas», afirma Juan Carlos Cabrejas.

«Los controles son exigentes y a nosotros nos tocan de lleno»

San Ildefonso es la otra puerta de Castilla y León por la sierra de Guadarrama. El puerto de Navacerrada, ubicado en parte en el término municipal, siempre ha ejercido una presión significativa sobre la vida de los habitantes del Real Sitio. Esta no es una Semana Santa cualquiera en uno de los lugares más hermosos y visitados de la provincia de Segovia, empezando por la actividad turística, existente a pesar de todo.

«El único movimiento que hemos notado en este primer fin de semana de las vacaciones es el turístico. Existe un goteo de visitantes, suponemos que procedentes de otras provincias de la comunidad autónoma. De segundas residencias no se ven vecinos, como ocurría otros años. Es normal», afirma el alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso, que apela a la responsabilidad individual de las personas. «Espero que la gente sea consciente del momento en el que estamos, de lo que se puede y no se puede hacer», añade en referencia a las perspectivas para los días centrales de la semana festiva. «Las medidas de refuerzo que se han anunciado darán sus frutos. Sé que el puerto de Navacerrada tiene estos días controles más exigentes y a nosotros esto nos toca de lleno», dice.

También en La Granja y Valsaín se ha producido un aumento en el número de empadronados, aunque el resultado que arrojará el padrón correspondiente al año 2020 no deparará variaciones significativas: son muchos los vecinos que han fallecido durante la pandemia.

En El Espinar y el Real Sitio de San Ildefonso, dos de los municipios que más población de segunda residencia reciben tanto en fines de semana como en época vacacional, la tranquilidad es absoluta, al menos de momento. «Igual la semana que viene se nota más, pero la gente esta concienciada, por lo que se percibe. Han salido días buenos, de sol, y no hemos notado nada», asegura el regidor espinariego, Javier Figueredo. «El único movimiento que hay, a día de hoy, es el de turistas, suponemos que procedentes de otras provincias de Castilla y León. Vecinos de segundas residencias no se ven», señala el alcalde de San Ildefonso, Samuel Alonso.

«La gente sabe que tiene que respetar las medidas»

Las calles de Navafría están más vacías que de costumbre. Es Semana Santa y no hay madrileños. La alcaldesa, Jennifer Berzal, lo lamenta de veras: «Siempre se ven turistas los fines de semana, y les preguntas y son de otras provincias de Castilla y León. Es triste que los madrileños no puedan venir a dar una vuelta a las casas, aunque solo sea, pero la gente parece haberse hecho a la idea. Sabe que tiene que respetar las medidas y lo está haciendo. En los pueblos de la comarca, por lo que he hablado con otros alcaldes, está ocurriendo igual», afirma. Berzal espera que la crisis sanitaria pase pronto y Navafría recobre la normalidad perdida: «No queda otra que aceptarlo y conformarse».

En Santa María la Real de Nieva, donde la Semana Santa suele ser época de afluencia de vecinos que normalmente residen en Madrid, también constatan el cumplimiento de las medidas restrictivas, según la alcaldesa, Pilar Ares: «Es raro que a nosotros se nos permita el desplazamiento a León o Salamanca y quienes viven en Madrid no puedan cruzar la sierra. Supongo, no obstante, que en algún sitio hay que poner el límite, y no es fácil. En Santa María hay personas vinieron el verano pasado y ya no se movieron de aquí. Y eso, al fin y al cabo, es positivo para nosotros».

«Hay quienes echan mano de excusas y subterfugios»

Juan Carlos Cabrejas, alcalde de Ortigosa del Monte, teme que la cosa pueda descontrolarse la semana que viene. «No hay una afluencia masiva, ni mucho menos, pero sí viene gente, de turismo rural y de segundas residencias», apunta con seguridad. «Me consta que están viniendo todos los fines de semana, o casi todos. Hay personas que llegan de Madrid con excusas, subterfugios o, simplemente, arriesgándose a que les pongan una multa. Sé que la Guardia Civi está haciendo un trabajo ímprobo, pero no da abasto», agrega. El regidor estaría «encantado» de recibir madrileños, si bien teme posibles contagios. Aun así, valora que en el último año se hayan empadronado 40 personas.

Viajar estos días de una comunidad autónoma a otra sin un motivo que lo justifique (trabajo, consulta médica, cuidado de mayores) puede acarrear multas de entre 600 y 30.000 euros, en virtud de las normas restrictivas vigentes amparadas por el estado de alarma. Los controles de la Guardia Civil son numerosos en los principales accesos a la provincia desde Madrid (puertos de Guadarrama, Navacerrada y Somosierra y AP-6, fundamentalmente), y la gente se lo piensa a la hora de arriesgarse.

«Solo vienen turistas, y del resto de Castilla y León»

Sepúlveda es uno de los pueblos más visitados. En circunstancias normales, la Semana Santa suele ser la mejor época para la actividad turística en la histórica villa. De hecho, sigue recibiendo visitantes, «aunque ahora son todos de Castilla y León», dice el alcalde, Ramón López. De los vecinos de otras comunidades autónomas con segunda residencia en el pueblo nada se sabe. Por ahora. «Creo que esta semana sí va a haber mas gente de lo normal. De una u otra manera vendrán turistas y vecinos con casa aquí, aunque no esperamos lo del pasado verano», añade. Sepúlveda es otro de los municipios segovianos que ha ganado empadronados. «No muchos, pero algunos se han quedado».