La pandemia deja otro verano a Sepúlveda sin las carreras de sus diablillos y sin sus fiestas

«No están los tiempos como para hacer actos que puedan reunir a multitud de personas», afirma el alcalde

Este año no habrá diablillos en Sepúlveda el próximo 23 de agosto, víspera de San Bartolomé. Tampoco habrá fiestas a la semana siguiente, al igual que ya sucediera el año pasado. Ambos actos, señas de identidad de la localidad han tenido que ser suspendidos debido la evolución de la pandemia y a que el panorama, aunque estable, no termina de mejorar. Será el segundo año sin celebraciones. «No están los tiempos como para hacer actos que puedan reunir a multitud de personas;hay riesgo, hay peligro y es precisamente lo que tratamos de evitar», argumentó su alcalde Ramón López.

El 23 de agosto es un día marcado en el calendario de la localidad. Se celebra 'El Diablillo' o los diablillos. A las 10 de la noche, se apagan las luces de la villa y bajan, por la bella escalinata de la iglesia de San Bartolomé, seis mozos, por turnos, disfrazados de Diablillos con luces a ambos lados de la cabeza dando escobazos al gentío para recordar que, según la tradición, es la única noche del año en que San Bartolomé deja correr a sus anchas al Diablillo. Tras 20 minutos de carreras y caos, salen los seis Diablillos juntos para realizar la última carrera y subir, hasta el año siguiente, la escalera de la iglesia de San Bartolomé, momento en el que se enciende el alumbrado y la fiesta y el jolgorio inundan las calles de Sepúlveda, preludiando las fiestas, las de los Santos Toros. Declaradas Patrimonio Inmaterial Cultural de Sepúlveda desde el año 2011, se celebran cada año el último fin de semana de agosto. Son días esperados con mucha ilusión.

«Esperemos que el año que viene todo vuelva a su cauce normal, o al menos lo más parecido posible. Ojalá que así sea, pero no solo por las fiestas, sino también por una cuestión de salud de todos», añadió el alcalde.