Fuentepiñel recupera el Sagrado Corazón de Jesús

La explosión fue tan fuerte que todos en Fuentepiñel pensamos que se habían venido abajo nuestras casas. Pasaban unos minutos de las tres de la tarde del día de San Juan de 2016. Un rayo acababa de fulminar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que desde aquel 4 de mayo de 1940 coronaba la torre de nuestra iglesia parroquial y le daba un efecto especial a la silueta del pueblo.

A los primeros momentos de incredulidad que se apoderó de los fuentepiñelanos, le siguieron otros de desconcierto al ver restos de la estatua de todos los tamaños repartidos por la plaza, las calles y los tejados. Lo que parecía increíble acababa de suceder. Uno de los símbolos de identidad de nuestro patrimonio había sido liquidado en un segundo por la incontenible fuerza de la naturaleza.

Pasados estos momentos iniciales de sorpresa y de confusión, y tras felicitarnos porque no se hubiera producido ninguna desgracia personal, los primeros comentarios que se escuchaban eran aquellos que trataban de encontrar una explicación al extraño fenómeno físico que se había producido de que una piedra de Sepúlveda hubiera hecho las veces de pararrayos, algo inaudito e increíble. Físicamente imposible, supongo. Con los días la única explicación que le encontramos es que tal vez fue la estructura metálica que conforma el soporte de la imagen la que atrajo el rayo. O el hecho de que se hubiera mecanizado el toque de las campanas mediante la electricidad.

Sea como fuera, la idea que se fue extendiendo entre todos con el paso de los días, de las semanas y de los meses, es que había que reponer la imagen como fuera. Descartada la posibilidad de que el seguro del templo se hiciera cargo de su reposición, las posibilidades eran que se repusiera por iniciativa de la iglesia, de una colecta popular o del ayuntamiento. Como la economía de la parroquia no lo podía abordar y la iniciativa popular no se planteó de forma seria, fue el Consistorio el que cogió el toro por los cuernos y comenzó a pedir presupuestos a algunas empresas de cantería.

Finalmente, y gracias a la eficaz intervención del catedrático fuentepiñelano Joaquín Barrio Martín, se llegó a un acuerdo (¡bendito acuerdo!) con el taller de cantería de los Hermanos Cristóbal Martín, de Sepúlveda, en el cual Juan Emilio sigue la tradición y las habilidades artísticas de sus paisanos hermanos Barral, Emiliano, Alberto, Martín y Pablo.

El encargo llevaba como condición sine que non que la imagen fuera si no una réplica sí lo más exacta posible a la que habíamos perdido y que en su día fue esculpida por el también cantero sepulvedano Juan Vicente López. Y que al igual que ella se realizara en piedra rosa de Sepúlveda. Con estas premisas, Juan Emilio (entre cuyas obras constan las imágenes que coronan la fachada de la catedral madrileña de la Almudena que representan a cuatro santos españoles: San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza, Santa Teresa de Jesús y San Fernando, realizadas en piedra blanca de Colmenar de Oreja, y que son reproducciones de las de Ramón Chaparro) se puso manos a la obra en febrero de 2018 apoyado en algunas fotos y en los escasos restos reconocibles de la anterior, concluyéndola en noviembre.

Pero dado que se pensó que el invierno no era un buen momento para instalarla por los hielos y otros imponderables, y que a sus pies se halla el nido de la cigüeña (intocable por ley en los meses de cría del ave), se fue retrasando su colocación hasta este pasado miércoles 28 de agosto, fecha que quedará para la historia, pequeña pero para nosotros la más importante, de Fuentepiñel.

La expectación fue máxima durante todo el día, con todo el mundo viendo maniobrar y desenvolverse al artista y a su eventual colaborador Alberto, albañil de Torrecilla del Pinar, quien puso lo que estaba de su parte para rebajar el nido de la cigüeña y arreglar los desperfectos ocasionados.

Finalizada la colocación, Juan Emilio Cristóbal relató en el salón de actos del Ayuntamiento todo el proceso de elaboración llevado a cabo en su taller de cantería.

Con ello Fuentepiñel recupera un elemento fundamental de su patrimonio artístico y, lo que también es importante, la imagen visual de la silueta que desde la distancia todos tenemos de nuestro pueblo, y que durante un corto periodo de tiempo había perdido.

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