El médico que es paciente

Cuando me pidieron que hiciera una semblanza sobre Enrique no lo dudé un momento. Segoviano, vivió su infancia y juventud en Cantalejo como siempre proclama, donde su padre fue médico rural «de los de antes» toda una vida.

Somos compañeros y amigos desde hace más de 30 años, cuando con la reforma de la Asistencia Primaria, en los años 80, iniciaban su andadura los centros de salud y, junto con otros compañeros, pusimos en funcionamiento el Centro de Salud de Sepúlveda. Fueron años de mucho entusiasmo, de ilusiones, de ganas de trabajar, de mucha actividad….. Y ya desde esos primeros años, en los que éramos muy jóvenes, demostró ser muy trabajador y tener una gran capacidad de liderazgo: fue coordinador durante muchos años del Centro de Salud de Sepúlveda, alcalde de La Matilla, presidente de CEMSS Segovia, tesorero de CESM Castilla y León, hasta llegar a la presidencia del Colegio Oficial de Médicos de Segovia hace casi 8 años. Los que le conocemos sabemos que es un trabajador incansable, para él el día no tiene suficientes horas. Tiene una gran creatividad, es paciente, generoso, flexible, sabe escuchar… Sus pacientes de La Matilla, que lo son desde hace más de 30 años, saben de su disponibilidad a cualquier hora del día o de la noche, sea fiesta o vacaciones, de su cercanía, de su dedicación y sus compañeros del centro de salud saben que pueden contar con él para lo que necesiten, que siempre está dispuesto a echar una mano.

En el terreno lúdico es polifacético: tiene aptitudes para la carpintería, la huerta, la decoración y le gusta la caza. En lo personal su pilar fundamental es su familia, devoto de su esposa Teresa, siempre en la retaguardia, que hace verdad que «detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer» y orgulloso y amante de sus hijos Quique y Cristina.

Como presidente del Colegio Oficial de Médicos no me queda duda de que es y será uno de los mejores que ha tenido Segovia, si no el mejor. Inició la andadura en el año 2013 con mucha ilusión y ganas de trabajar por la profesión y la calidad de la asistencia a los ciudadanos, viaje apasionante en el que le acompañamos la Junta Directiva, «su» Junta, como dice él.

En estos años ha estado muy presente en la sociedad segoviana, explicando e informando en todos los ámbitos en los que se le han requerido,escritos y audiovisuales; reuniéndose con responsables políticos y gestores en innumerables ocasiones, siempre que ha sido necesario; asesorando y siendo muy activo en el Consejo de Colegios Oficiales de Médicos Castellano-Leonés, promoviendo y trabajando «contra viento y marea» en todas sus iniciativas.

Quiero destacar su febril actividad en la reciente pandemia por covid intentando colaborar, ayudar y denunciar la dura situación que vivió nuestra provincia, a pesar de estar aislado y enfermo él mismo.

En el Colegio de Médicos durante su presidencia se ha puesto en marcha la Oficina de Cooperación, se ha potenciado la formación y la investigación a través de la Fundación Científica, se han organizado un Congreso Nacional de Deontología Médica; unas Jornadas Nacionales de Atención Primaria ( hitos en una ciudad tan pequeña como la nuestra) y las Jornadas de confraternización, recepción y acogimiento de los nuevos médicos residentes que vienen a formarse a nuestra provincia. También se ha creado el coro del colegio, exposiciones de fotografía y un sinfín de actividades más, siendo el colofón este año el cambio de sede a un edificio nuevo, con mejor accesibilidad e instalaciones modernas, empresa que sólo ha sido posible por su entusiasmo y sus muchas horas en vela hasta hacerlo posible.

Así pues, creo que es una decisión muy acertada la concesión de este premio, y su trayectoria y cualidades así lo demuestran, el que sea el primer premiado como Segoviano de Pura Cepa. ¡Gracias Enrique!