La falla que nace en Odemira y termina en Sepúlveda

O quizás deberíamos decir, con más propiedad, la falla de Messejana (nombre que se le atribuyó en Portugal)… O quizás deberíamos decir la falla de Messejana-Plasencia, nombre que le asignan en un artículo recientemente publicado por un equipo de investigadores españoles y portugueses, en la revista Tectonophisics, con el sugerente título «Longest and still longer: The Messejana-Plasencia dyke and its links with later Alpine deformation belt in Iberia» (El más largo y aún más largo: el dique de Messejana-Plasencia y sus vínculos con el cinturón de deformación alpino tardío en Iberia)

Lo sorprendente es que estos autores extienden los extremos de la falla más allá de lo que formalmente se había hecho hasta ahora, de forma que en Portugal lo llevan al borde SO de la península (Odemira); y por su extremo NE la prolongan hasta el macizo de Sepúlveda (Segovia).

Ello permite interpretar geotectónicamente, a escala peninsular, las alineaciones SO-NE de los macizos satélites del primer y segundo conjuntos al norte del Sistema Central, como: Monterrubio y Valseca-Benuy de Porreros; y Santa María la Real de Nieva-Bernardos, Zarzuela del Pinar y, cómo no, Sepúlveda-La Serrezuela. De hecho, la compleja estructura tectónica de este último, podría ser la terminación nororiental de esta importante falla, acomodándose a estructuras O-E de sus pliegues monoclinales.

También este artículo nos ha permitido saber que hay localidades segovianas que han dado nombre a estructuras tectónicas alpinas, recientemente definidas, como:

  • Sistema de fallas: del alto Eresma (AEFS) y de Muñopedro (MFS)
  • Corredores anchos de contención: de Nieva (NWRS) y Fuentepelayo (FWRS)

    Y por último, plantean un nuevo modelo cinemático para el proceso de partición por tensión que movió simultáneamente la falla de Messejana-Plasencia y el Sistema Central español durante el acortamiento del antepaís pirenaico (A); y la reactivación alpina durante las fases tectono-estratigráficas tardías (Tortoniense superior a la actualidad; B).


    En definitiva, este interesante artículo ‘nos pone en el mapa’ nuevamente, contextualizando la estructura tectónica alpina de la provincia. La pena es que, por la sana costumbre de mantener el nombre de las estructuras allí donde fueron definidas, la falla seguirá llamándose Messejana-Plasencia y no Odemira-Sepúlveda. Pero bueno, siempre nos quedará el pliegue de Sepúlveda.