Los seis toros del homenaje al torero Víctor Barrio cobran vida gracias a las manos del taxidermista pamplonés Javier Celay

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El pamplonés Javier Celay ha naturalizado las cabezas de los seis toros de la corrida homenaje a Víctor Barrio celebrada en septiembre del año pasado, a las pocas semanas de la muerte del diestro en Teruel.

Celay tiene su taller en la localidad navarra de Iracheta y aprendió la profesión de manera autodidacta. Sin embargo, ello no ha impedido que su destreza en este complejo arte le haya llevado a preparar, por ejemplo, tres toros completos para el museo de la plaza de toros de Pamplona que ya pueden ser admirados en las visitas guiadas al coso pamplonés.

Javier Celay recuerda que como las redes sociales "mostraron su cara más inhumana al llenarse con mensajes de alegría" cuando se conoció el fallecimiento de Víctor Barrio en Teruel. Un hecho que no pasó desapercibido y que caló hondo en Pamplona, que celebraba en esos días la Feria del Toro de San Fermín y que rindió también tributo al malogrado torero con un conmovedor minuto de silencio el 10 de julio.

El mundo taurino no tardó en organizarse para preparar una gran corrida en recuerdo a Barrio. Seis de las mejores figuras del toreo se reunieron en Valladolid en una iniciativa promovida por José Tomás a la que se sumaron Juan José Padilla, Morante de la Puebla, El Juli, Manzanares y Talavante con toros de Zalduendo, Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo, Juan Pedro Domecq y Domingo Hernández.

"Yo también me puse en movimiento cuando tuve noticia del homenaje para conseguir los seis toros, la corrida completa, y no permitir que cayese en el olvido", recuerda Celay.

El festejo fue todo un éxito con lleno de 'No hay billetes' en la plaza de Valladolid. "Resultó ser un hito histórico, ya que el resultado fue una tarde épica en la que 5 de los 6 toreros cortaron orejas: Padilla y José Tomás una, y Morante y El Juli dos orejas. El broche de oro fue para Talavante que en el último toro de la tarde cortó las dos orejas y el rabo a un toro colorado de Núñez del Cuvillo", rememora el taxidermista navarro sobre lo acaecido en aquella tarde para la historia.

Al día siguiente acudió al matadero para retirar las 6 cabezas y comenzar un trabajo que le ha mantenido ocupado buena parte del otoño y del invierno en su taller de Iracheta. "He mantenido el secreto hasta finales de año, ya que no quería dar a conocerlo hasta no tener las 6 cabezas trabajadas", explica Celay.

Ahora, las seis cabezas se encuentran a la venta y parte de la recaudación se destinará al proyecto Víctor Barrio para la difusión de la tauromaquia, de la misma manera que el dinero recaudado en la corrida tenía como objetivo una escultura que recuerde para siempre al torero que perdió la vida en Teruel.

"Estoy en contacto con Raquel Sanz, la mujer de Víctor, y con Sergio Molinero, presidente de la peña. Las cabezas ya están a la venta y su precio puede varias si se adquiere una, dos o toda la corrida completa. Por el momento, ya he recibido varias llamadas interesándose por una colección histórica y única", precisa Celay.

Al igual que en el resto de sus trabajos, cada uno de los toros ha sido "tallado" desde cero, sin moldes, de modo que se tratan de "obras escultóricas únicas e iguales a como fueron los toros en vida", señala Celay. El navarro ha cuidado con detalle cada uno de los rasgos de los toros, de una manera meticulosa que asombra el resultado final.

Además, Celay trabaja para que las seis cabezas puedan ser expuestas en su conjunto en, al menos, dos lugares que él mismo considera claves por la importancia del homenaje al torero: en Valladolid, donde se celebró la corrida, y en Sepúlveda, de donde era originario Víctor Barrio.

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