Entrevista a la sepulvedana Ana García Simal en 21 La Revista Cristiana de Hoy

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Su experiencia cristalizó en 2016 en su Manual para Profesores y Padres, editado por ella misma y vendido a través de Amazon y su web www.anagarciasimal.es. Casada y madre de una hija, es profesora en el madrileño Colegio Virgen de Mirasierra, de la Congregación de los Sagrados Corazones.

El currículum de Ana García Simal es impresionante. Estudió Magisterio en Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma de Madrid, en Educación Infantil en la UNED y en Inglés en la Complutense. Antes de eso, ya era licenciada en Geografía e Historia con especialidad en Historia del Arte. Es también máster en Aprendizaje Cooperativo por la Universidad de Alcalá de Henares.

ANA GARCÍA SIMAL: “LA MOTIVACIÓN ES CLAVE A LA HORA DE ESTUDIAR”

Tu método para enseñar a estudiar está cosechando buenos resultados.

Sí, llevo años aplicando este método para enseñar a estudiar y tengo casos recientes de alumnos que van consiguiendo sus éxitos dependiendo de muchos factores, pero sobre todo de lo exigentes que sean consigo mismos al ponerlo en práctica. El pasado verano, por ejemplo, tuve una alumna que repetía 2º de bachillerato.

Realizamos la formación en tres días, lo aplicó de manera exhaustiva y ahora está en la universidad estudiando Comercio. Una alumna de 4º de la ESO había suspendido seis asignaturas la evaluación pasada y las ha recuperado. Un alumno de 2º de bachiller había suspendido cuatro y, de momento, sabemos que ha recuperado dos. Vamos poco a poco.

Hace tiempo que te preguntas cómo enseñar a estudiar.

Unos 20 años. Al principio, fue una cosa personal. Me planteaba cómo aprender a estudiar yo. Luego, una amiga psicóloga y yo confeccionamos este curso partiendo de otros cursos y descubrimos que la cercanía al alumno, el crear grupos pequeños y el impartir nociones muy básicas y muy útiles era la clave. Desde hace 19 años lo vengo usando en grupitos de diez estudiantes de bachillerato y también en sesiones particulares.

Según tú, es un método sencillo y útil. ¿Puedes describirlo por partes?

El método consta de seis pasos, básicamente y abarca todos los ámbitos que intervienen en el estudio, como la planificación, motivación y el lugar de Estudio. En el Manual para Profesores y Padres. Cómo enseñar a Estudiar a nuestros niños de Primaria voy explicando por edades lo que se debe hacer en cuanto al estudio. Por otro lado está mi método de estudio de bachillerato, que es a donde yo quiero llegar.

Con el manual voy diciendo lo que hay que hacer para llegar a eso. He calculado que en 6º de primaria un alumno puede ser independiente en el estudio si se le dan pautas muy concretas.

¿Es un manual comprensible, asequible para todos?

Es sencillo. Cualquier persona lo puede poner en práctica sin necesidad de tener  conocimientos de educación. Y por otro lado es útil porque da pautas claras tanto a padres como a profesores para ayudar a enseñar a estudiar. En poco tiempo, poniendo en práctica esas instrucciones, los niños mejoran su aprendizaje y por lo tanto sus notas.

¿Incluso los casos más difíciles, con más suspensos?

Pueden mejorar si el educador sabe aplicarlo con paciencia. Si no, pueden recurrir a mis sesiones de coaching educativo.

¿Qué es el coaching educativo?

Es un asesoramiento personalizado para alumnos que necesitan aprender a estudiar. Abarca todos los aspectos del aprendizaje y en unas cuatro sesiones de una hora, a las que deben asistir el padre o la madre en el caso de los alumnos más pequeños, enseño a los niños a estudiar. Después, los padres se convierten en supervisores del estudio. Se dan cuenta de que no necesitan estar sentados con sus hijos para que aprendan, consiguiendo así que vayan siendo cada vez más independientes.

¿A qué edad se puede empezar a aplicar?

Desde los seis años. Incluso antes se pueden dar pasos previos, como jugar a aprender matemáticas manipulando cosas. Desde muy chiquititos se puede ir haciendo cosas.

Entonces, ¿los niños y los jóvenes necesitan ser ayudados? ¿Primero se les ayuda y luego se pueden ir apañando solos?

Así es. Si a los alumnos de educación primaria se les va aplicando este método en las clases, el niño o la niña terminan siendo independientes en el estudio cuando llegan a 6º de primaria.

¿Y qué ocurre con los alumnos de educación secundaria, bachillerato o universidad? ¿Pueden ayudarles el manual y el coaching?

El manual puede resultarles muy básico, aunque en la mayoría de los casos no tienen adquiridos esos conocimientos fundamentales sobre el estudio y les conviene conocerlos. En cuanto al coaching, por supuesto que les es muy útil. En la medida que lo ponen en práctica, mejoran rápidamente.

¿Hay que empezar por que tomen conciencia del tiempo que dedican al estudio habitualmente?

Bueno, tienen que ser conscientes de que tiene que haber una planificación de su tiempo si quieren aprovecharlo. Lo mejor de eso es que la planificación les lleva a tener más tiempo libre.

¿Qué opinan los padres de los casos más difíciles?

Los padres son los más agradecidos. Son los que verdaderamente sufren, buscan soluciones y quieren ayudar a sus hijos. En muchas ocasiones, sobre todo con alumnos de secundaria y bachillerato, viven los problemas de estudio con mucha angustia porque saben que está en juego el futuro profesional de sus hijos e hijas, y éstos no son muy conscientes de ello. Cuando ven que en cuatro sesiones, que suelen repartirse a lo largo de un mes, su hijo cambia completamente en el estudio y, sobre todo, mejora sus notas, además de mejorar la relación padre-hijo, que se veía totalmente dañada por este tema, sienten un gran alivio.

Según tu experiencia, ¿los padres se ocupan poco de sus hijos?

No. A ver: los padres están muy ocupados, pero sí que es verdad que se ocupan mucho y hay un exceso de celo. Y yo creo que los padres lo que hacen ahora mismo es proyectar sus expectativas personales en sus hijos. Y muchas veces no le están dando importancia a lo que verdaderamente la tiene: que el niño sea responsable, independiente. En cambio, lo que están buscando es que ese niño apruebe, saque buenas notas.

A lo mejor es preferible darle un poquito de independencia y que no saque tan buenas notas. ¿No?

Lo de las notas es relativo, siempre y cuando vayan progresando. Pero hay mucha obsesión de los padres debido a unas altas expectativas.

¿Opinas que a veces el ayudar a los hijos a estudiar puede estropear la relación con los padres?

Totalmente. En casi todos los casos que me llegan, las relaciones entre padres e hijos están fatal. Es más, suelo recibir primero solo a los padres y la mayoría de las veces lloran porque ven que están perdiendo a sus hijos por el tema del estudio.

Luego veo a los hijos solos y no lo viven tan tensamente, pero sí que están un poco hartos de sus padres. La clave es ver cómo los padres pueden ser útiles y tener una relación sana con sus hijos.

¿Cómo persuadir a los niños y jóvenes para que estudien?

Lo bueno sería no tanto persuadirles para que estudien, sino hacer que les guste aprender. Si a ti te gusta aprender, pues llegas a tu casa y a lo mejor te apetece ver un vídeo de lo que estás estudiando. En el estudio intervienen cuatro factores: los conocimientos previos, la capacidad intelectual, el método de estudio y la motivación. Y todos pueden ser igual de importantes.

En el caso de los adolescentes, ¿no habría que tener en cuenta lo que les gusta, sus inclinaciones?

Desde luego. Para cualquier estudiante hay que tener en cuenta lo que le gusta, pero en el caso de los adolescentes más.
Sin duda, para mí el grupo más difícil de enseñar a estudiar son los alumnos de la ESO, ya que carecen de un montón de cosas: obediencia, respeto hacia el adulto...

Empiezan a tener otras referencias y a rebelarse. Los de bachillerato tienen una alta motivación porque quieren ir a la universidad. Pero en la ESO, cuando un alumno no quiere estudiar, es muy difícil motivarle. Sin duda, la mejor motivación en cualquier edad, y sobre todo en éstas, es el éxito. Ellos mismos se retroalimentan y quieren estudiar aunque solo sea por sacar buenas notas.

¿Debería aumentar el número de los adolescentes que cursan FP?

No tiene por qué. A mí los que más me preocupan son los alumnos que dejan de estudiar y que no hacen nada. Y eso se da cada vez antes: alumnos y alumnas que ya en 2º o 3º de la ESO dicen que no quieren estudiar, y los padres no se hacen con ellos. Eso es preocupante.
Muchas veces, los alumnos van a estudios de FP porque creen que no pueden estudiar otra cosa. Y sí que pueden. La elección hay que hacerla pensando en el trabajo que quieres hacer después.

¿Opinas que habría que pautar técnicas de estudio para padres y profesores en cada curso de primaria?

Desde luego que sí. Es lo que he hecho al escribir el manual, en el que planteo unas pautas para profesores y padres acerca de cómo enseñar a estudiar a los niños según la edad de éstos.

Porque yo pienso que desde los seis años, e incluso antes, se pueden ir haciendo pequeñas cosas de forma que, al terminar 6º de primaria, el alumno sepa estudiar de forma independiente.

¿Es agotador para los padres el estudio de nuestros hijos?

Pues sí. A muchos padres les resulta agotador, les requiere una atención extrema. Muchos padres te dicen que están volviendo a cursar la escuela primaria. Y se quejan de que no tienen tiempo para ellos. Que tienen que estar pendientes de todo. No se atreven tampoco a soltarles. Esto crea realmente muchas tensiones en las familias.

¿Eres partidaria de los deberes?

Pues no. Para nada. Yo creo que si un alumno ha trabajado en clase, ha trabajado bien y ha hecho lo que se le ha dicho, en casa tan solo tendría que profundizar esos conocimientos investigando, practicando o haciendo proyectos. Cosas que le resulten gratas y que le ayuden en su aprendizaje, le motiven.

Sin embargo, hacer unos deberes que consisten en repetir ejercicios no motiva a nadie. En mis cursos de formación para padres siempre lo digo: es como si tú eres un fontanero, has aprendido cómo instalar un grifo nuevo y al llegar a casa te ponen siete grifos parecidos a ése para que tú los montes y te tienes que tirar horas trabajando. No tiene ningún sentido.

¿Hay que exigirles a los niños y jóvenes?

Sí, que hay que exigirles. El error que cometemos muchas veces es no exigirles  responsabilidades. Y, como digo en mi manual, desde pequeños, desde los seis años tiene que haber un tiempo de trabajo en el que ellos cojan una rutina, una responsabilidad. Ese tiempo va aumentando desde un cuarto de hora o diez minutos en primaria hasta el tiempo que se requiere en el bachillerato o la universidad.

¿Conviene que pasen curso los alumnos con asignaturas pendientes?

Depende de cada caso. No habría ningún problema si lo que se quiere es ayudar a ese niño a aprobar esas asignaturas. Con lo que no estoy tan de acuerdo es con la repetición en educación primaria, que en muy pocos casos sirve para algo. Tiene que haber un problema muy concreto de madurez para que sirva para algo.

Últimamente te han visitado profesores extranjeros.

Bueno, me han visitado a mí y con ello a alguno de los profesores mientras damos clase, porque tenemos una forma de enseñar innovadora, por el aprendizaje cooperativo o el  método de inglés. Viene profesores de otros centros tanto de España como de América del Sur.

¿Cómo ves la educación en España?

En mi opinión, es muy mejorable. Lo que están haciendo con cada nueva ley es cambiar la terminología y volvernos locos a los profesores. Y adelantar el aprendizaje a edades más tempranas: el niño con cuatro años debe saber escribir. Con cinco, tiene que aprender a dividir... Lo más importante en el aprendizaje es ir teniendo buenas bases para luego aprender a la edad en la que el cerebro tiene la madurez para hacerlo.

 

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