Sepúlveda acoge la presentación del "Manual para Profesores y Padres: Cómo enseñar a estudiar a nuestros niños de primaria", de Ana García Simal

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A Ana García Simal le gusta presentarse como maestra. Maestra de las de toda la vida. Y lo es. Su verdadera pasión es enseñar a estudiar ya desde la escuela primaria. Y se ha formado a fondo para hacerlo. Su experiencia cristalizó en 2016 en su Manual para Profesores y Padres, editado por ella misma y vendido a través de Amazon. Casada y madre de una hija, es profesora en el madrileño Colegio Virgen de Mirasierra, de la Congregación de los Sagrados Corazones.

El currículum de Ana García Simal es impresionante. Estudió Magisterio en Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma Madrid, en Educación Infantil en la UNED y en Inglés en la Complutense. Antes de eso, ya era licenciada en Geografía e Historia con especialidad en Historia del Arte. Es también máster en Aprendizaje Cooperativo por la Universidad de Alcalá de Henares.

Partiendo del curso de técnicas de estudio que imparte en bachillerato, Ana García Simal, ha ido viendo las carencias con las que llegan los alumnos a estas edades y lo que era posible ir haciendo desde los seis años.

En este manual va analizando, tanto en casa como en el colegio, lo que se debería hacer en cada nivel educativo hasta completar la etapa que nos ocupa.  Se trata de ver el tiempo de estudio diario, cómo ir haciéndoles los esquemas sencillos y con dibujos en un principio para que vayan estructurando el aprendizaje y a su vez aprendan a hacerlos, cómo preguntarles la lección dependiendo de la edad, etc. En definitiva, cómo ir soltando a nuestros niños para que se hagan independientes de nosotros en este campo.

Las técnicas de estudio en Educación Primaria debe guiarlas el profesor de una forma sencilla y natural, dando pautas a sus alumnos que les permitan ir sentando las bases de un estudio independiente y eficaz. Y, por otro lado, los padres tienen que apoyar ese trabajo en casa con sus hijos intentando no estropear las relaciones con ellos, siéndoles útiles pero no esclavos de su estudio. “Por todo esto, creo que es necesario enseñar a los profesores a guiar las técnicas de estudio tanto en clase como en casa, teniendo la seguridad de que están actuando todos de forma similar y correcta”, afirma la autora.

Por ejemplo, una de las claves que plantea viene dada por el premiar el estudio diario, la recompensa,  como se hace en el caso de bachillerato, en el caso de los mayores puede ser: salir a hacer deporte, jugar a la Play, ver la tele, etc. “Como muchos habréis  podido comprobar, en ocasiones el estudiar con nuestros hijos puede hacer que se estropeen las relaciones entre ambos”,  apunta Ana García Simal, y continua diciendo: “Queremos ayudarles y ponemos todo nuestro empeño en ello; sin embargo, el niño tiene que querer, pero ¿cómo podemos hacer que quiera?”

Si al  empezar a trabajar le decimos a nuestro hijo lo que va a durar el estudio y que al terminar vamos a jugar juntos, es mucho más probable que quiera hacerlo, y que quiera acabar cuanto antes para ponerse a jugar con nosotros.

Para un niño el mayor premio no son los juguetes, sino el tiempo de ocio que les dedicamos. Con diez o quince minutos será suficiente, ya que, por desgracia, los adultos siempre vamos mal de tiempo. Sin embargo, ese rato será de calidad, se lo dedicaremos exclusivamente a ellos, sin móviles y sin hacer ninguna otra cosa.

Además no hace falta que sea el progenitor que ese día ha trabajado el que juegue con él, aunque sí sería lo conveniente, sino que basta con que un adulto le dedique un rato. Aunque no es el objeto de este artículo, con este tema se podría profundizar mucho y ver la particularidad de muchos casos: si hay varios hijos, si se llega tarde a casa, etc

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