La creadora del diablillo, según Fidela Casado

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

El tiempo todo lo nubla. Sin ninguna prisa, su imperceptible erosión va desdibujando los perfiles de lo real. Y ese lento trabajo acaba cubriendo con una pátina cualquier hecho cierto, hasta dificultar su visión. Algo de eso ha ocurrido con el diablillo de Sepúlveda…

Hace unos años, cuando el arqueólogo preguntaba a los mayores del lugar desde cuándo sale el diablillo la víspera de San Bartolomé (23 de agosto) a asustar a los niños de la villa, nadie sabía decir una fecha exacta, si bien todos coincidían en que se trataba de un rito “de toda la vida”. Ahora, las revelaciones de Fidela Casado acaban con el mayor de los misterios de las fiestas de Sepúlveda.

“Antes, cuando yo era pequeña, no había diablillo”, desvela Fidela, cuyas 97 primaveras parecen no haber hecho mella todavía en su memoria. Eso no significa que en Sepúlveda no se hablase del diablillo. Toda la chiquillería había visto, en la iglesia de San Bartolomé, una  imagen del santo y, encadenado a él, un cuerpo de hombre con cuernos en la frente y cola de serpiente, conocido popularmente como “el diablillo”. “La víspera de San Bartolomé, cuando tocaban las campanas por la noche, se decía ¡que sale el diablillo! ¡que sale el diablillo! Y todos los chicos nos alborotábamos”, relata Fidela. El anuncio era vano. “No pasaba nada, ni salía el diablillo ni salía nada; era una figuración”, añade.

Pero hete ahí que una vez, en una de tantas obras teatrales que los sepulvedanos representaban, se requería un traje de diablo. E Isabel Onrubia, una de las dos promotoras del aquel grupo de teatro, planteó a la otra, Pepita Román, la conveniencia de confeccionar uno, comprometiéndose ella misma a hacerlo. Y así fue. Pasado un tiempo desde la representación de la obra, cuando se acercaba la festividad de San Bartolomé, la propia Isabel tuvo otra idea, la de vestir a una prima suya, Juanita Onrubia, con el mencionado traje, para que saliera por las calles dando escobazos. “Así se inventó el diablillo”, sentencia ahora Fidela.

¿En qué año tuvo lugar aquel episodio? Fidela dice creer que “después de la Guerra Civil”, aunque no cita el año exacto. La historiadora María Antonia Antoranz, echando cuentas sobre la edad que tenían entonces las protagonistas de aquel suceso, estima que la creación del diablillo tuvo que ser muy poco después de acabado el conflicto, “sobre el año 1940”.

El primer diablillo de Sepúlveda fue, por tanto, una mujer, Juanita Onrubia. Al año siguiente, Fidela recuerda que “se buscó a otro chico” para que ejerciera tal papel. Y se introdujeron algunas novedades en su vestimenta. El diablillo cuajó en Sepúlveda. “Ha ido a más desde entonces”, resume Fidela. Pero, como toda fiesta, no ha permanecido estática. El número de protagonistas del rito fue incrementándose de forma progresiva,  posiblemente debido al agotamiento con que terminaban quienes hacían tal papel. Poco a poco, el diablillo de Sepúlveda fue adquiriendo más y más fama, hasta convertirse en una de las señas de identidad de la villa. En 2008, por impulso del Ayuntamiento y gracias a una subvención de la Cámara de Comercio de Segovia, se renovó su traje, con diseño de Manuel Gómez Zía, aunque intentando mantener la esencia del diablillo.

Hoy, a las diez de la noche, la Plaza de España de Sepúlveda volverá a quedar a oscuras. El vociferante público, mayoritariamente juvenil, reclamará la presencia de los protagonistas. Es la hora de los diablillos. Puntuales a su anual cita,  aparecerán detrás de una hoguera, situada en lo alto de la escalinata de San Bartolomé. Bajarán a gran velocidad los 26 peldaños hasta encararse con el personal, deseoso de juerga. Durante media hora se sucederán las carreras, anárquicas, sin rumbo fijo, intentando eludir los escobazos. Cumplida su misión, los diablillos regresarán a San Bartolomé, donde el santo “vuelve a atarles”, como dicen en Sepúlveda, recordando aquella creencia popular que asegura que hay una noche al año, la del 23 de agosto, en la que el apóstol suelta al diablo de las cadenas que le atan.

Guillermo Herrero


Comentarios   

0 # Javier 06-09-2017 21:29
Mi padre, Juan Onrubia de la Serna que tiene 90 años, me dice que, efectivamente, el coincide con esa versión sobre la tradición del "Diablillo" recuerda a Isabel y a Juanita Onrubia.
Responder | Responder con una citación | Citar
0 # Javier 06-09-2017 21:30
Por supuesto, mi padre es sepulvedano.
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar