Movilización animalista en Sepúlveda por el juicio de Datxu Peris

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Ese día, Peris comparecerá por una demanda civil de 7.000€ por atentar al derecho al honor interpuesta por la familia de Víctor Barrio y asesorada por la fundación Toro de Lidia.

De momento ya hay 30 activistas que, a 20€ por barba, han reservado plaza en el autobús. La organización espera llenarlo para mostrar así su apoyo a Peris, a la que se considera “una víctima de los recortes en los derechos a la libertad de expresión”.

A las pocas horas de la muerte del torero sepulvedano en Teruel, el 10 de julio de 2016, y además de los mensajes de consternación, en las redes sociales no faltaron mensajes de “júbilo” por la “muerte de un asesino” o cruelmente despectivos. La mayoría eran de carácter anónimo, en otras ocasiones sus autores se retractaron o, incluso, llegaron a excusarse alegando tener la cuenta hackeada. No fue el caso de Datxu Peris, licenciada en filosofía, activista por los derechos de los animales y actualmente concejala no adscrita (fue expulsada de la confluencia de izquierdas Guanyar Catarroja por desencuentros entre las diversas facciones) en el consistorio valenciano.

En un primer momento Peris escribió en FB un comentario enlazado a la noticia y conminando a “ver algo positivo” en la trágica muerte del joven torero segoviano: “Ya ha dejado de matar”, dijo, a lo que añadió: “los opresores han tenido una baja, una víctima más” y reflexionaba sobre cuántas “bajas más” serán necesaria para que las administraciones dejen de subvencionar “estas prácticas con olor a sadismo”.

Posteriormente, la propia Peris emitió un comunicado matizando que “no me alegro de que alguien se muera, eso que quede muy claro. Solo vi positivo que alguien que mata, dejará de hacerlo» y defendió que «lo principal es que se acabe con la tauromaquia», asegurando «no compartir algunas de las aberraciones que se han dicho estos días», según publicó el diario Levante. Es decir, sostenerla y no enmendarla, lo que animó a la familia Barrio a iniciar acciones judiciales contra un cargo público que se manifiesta con tanta ligereza y cinismo ante una tragedia humana.

Y es que lo de Datxu Peris no tiene enmienda. El pasado 15 de octubre, con motivo del fallecimiento de un cazador víctima de un disparo perdido de un compañero de batida en Chiva, la concejala publicaba en su perfil de FB una sarta de disparates mezclando churras con merinas, comparando la caza con la violencia machista y solicitando controles de alcoholemia en los cotos de caza: “Muchos señores mayores que se entretienen bebiendo, cazando y colgando banderas en sus balcones, a la siete de la mañana, escopeta en mano, ya huelen a cazalla que tira para atrás. Esto es peligroso”, remataba.

Por supuesto no lo ven así algunos colectivos animalistas, que han convertido a la concejala en una suerte de mártir de la “libertad de expresión”. A finales de septiembre, y tras conocerse el encausamiento, se publicaba un manifiesto de apoyo a Peris y una campaña de recogida de firmas –Yo también soy Datxu– con el respaldo de un centenar de fimantes.

“Datxu escribió, en julio de 2016, cuando un torero murió en el ejercicio de su profesión: “No puedo sentirlo por el asesino que ha muerto ahora más que por todos los cadáveres que ha dejado a su paso mientras ha vivido.” Sintiendo la muerte del torero, sintió también la de los toros, porque considera tanto a los toros como a los toreros como víctimas de la tauromaquia. A Datxu se la lleva a juicio por considerar que un toro es sujeto de derechos y que tiene lo suficiente en común con nosotros como para que sea legítimo emplear la palabra “asesino” en vez de la palabra “matador”, se explica en el citado manifiesto.

Según la web de Toro de Lidia, entidad que promueve la defensa jurídica de la tauromaquia, actualmente hay cuatro denuncias por comentarios insultantes en redes sociales hacia la memoria de Víctor Barrio, las cuatro en Madrid y en situación de diligencias tras identificarse a los sujetos difamantes, además de la demanda cívil que se sigue en Sepúlveda contra Datxu Peris.

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