Tanarro, el pueblo que no tiene ni una calle asfaltada, ha estado una semana aislado por la nieve

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Parece mentira que, ya avanzado el siglo XXI, siga habiendo poblaciones que no tengan las calles asfaltadas. Pero es la triste realidad de Tanarro, una pedanía de Sepúlveda en la que solo vive, de manera permanente, una familia. El pasado fin de semana, la nieve cubrió el pueblo y lo dejó completamente aislado. Candela, de ocho años, la única niña que habita en Tanarro, pudo ayer regresar el colegio de Sepúlveda tras las vacaciones de Navidad. Aun así, su madre tuvo que ir a recogerla al cercano pueblo de Perorrubio: el autobús escolar todavía no puede acceder al pueblo porque la calle principal se encuentra en pésimo estado.

«Había mucha nieve, sesenta centímetros, como en todos los lados. Pero en Tanarro hay un problema de base: las calles son de tierra, de barro. No hay ninguna asfaltada, ni hormigonada, ni pavimentada, ni nada. Y aquí no ha venido una máquina en toda la semana. Yo no pude ir a trabajar hasta el miércoles y mi hija ha vuelto hoy [por ayer] al colegio. Me he cansado de llamar al Ayuntamiento de Sepúlveda, pero la respuesta es que no tienen medios para ir a quitar la nieve. La única solución que me dieron es ir a dejar y a recoger a la niña a Perorrubio, porque era imposible que el autobús escolar entrara en el pueblo», asegura África Sarasa, la madre de Candela.

La familia es consciente de que Tanarro tiene muy pocos habitantes, pero paga los mismos impuestos que cualquier otro sepulvedano y quiere recibir, al menos, el mismo trato. «Todo el año vivimos cinco personas: mis suegros, mi marido, mi hija y yo. Los fines de semana somos más, claro, porque vuelve gente que vive fuera. Yo entiendo que somos pocos y que hay prioridades, pero ¿es que mis impuestos no sirven? No puedo pretender que me dejen la calle adoquinada como la plaza de Sepúlveda, pero un mínimo, por favor...», reflexiona África, que lleva once años residiendo en Tanarro con su familia. «Vinimos a vivir porque mis suegros conocían el pueblo y compraron una casa. Nos gustó y compramos otra para nosotros. Es muy curioso que luego se hable del problema de la despoblación cuando las instituciones no ponen medios para mantener a la gente en los pueblos. ¿Y si hubiéramos necesitado una ambulancia como ha ocurrido en Sauquillo de Cabezas?», añade.

Solo nueve kilómetros separan Tanarro de Sepúlveda pero, en situaciones como la de los últimos días, parecen miles de kilómetros. Para colmo, el otro día, cuando pasó por la carretera principal la máquina quitanieves, no reparó en la existencia del acceso al pueblo y lo taponó más con la nieve que apartaba de la calzada. «Cuando regresó a casa, mi marido consiguió ganar unos metros con la pala, por lo menos para poder dejar el coche. Así nos hemos apañado, yendo andando hasta el acceso, donde estaba el coche, porque nos hemos quedado completamente aislados. El problema es que la próxima vez que llueva o nieve volveremos a estar igual. Nadie nos da una solución. Ayuntamiento y Diputación se pasan la pelota y me indigna», señala África.

La portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Sepúlveda, Raquel Sanz, corrobora las palabras de África: «El asfaltado de Tanarro fue una de nuestras propuestas electorales en 2015. Los vecinos nos pidieron que, si gobernábamos, les asfaltáramos una calle. Solo una calle nos pidieron. Y durante los ocho meses que colaboramos con el gobierno municipal lo peleamos una y otra vez, pero no se nos hizo caso. Al parecer, había otras prioridades. Ahora, desde la oposición, vemos con rabia lo que está pasando».

«Tiene la razón»

El alcalde de Sepúlveda, Ramón López (PSOE), lamentó ayer la situación de los vecinos de Tanarro y asumió su parte de responsabilidad: «África, la vecina de Tanarro, tiene toda la razón. Nosotros se lo pedimos a la Diputación hace dos años y solo se hizo medio acceso. Esta semana he estado pendiente de ellos todos los días, pero no tengo medios. ¿Responsabilidad? El Ayuntamiento de Sepúlveda tiene mucha culpa... y también la Diputación. Lo admito, aunque no se trata de echar la culpa a nadie. Con la nevada que ha caído, yo solo podía repartir sal, pero eran sesenta centímetros... He sentido verdadera impotencia», señala López. «Como no hay mal que por bien no venga, espero que lo ocurrido nos permita aprender la lección y seamos capaces de valorar las prioridades. A veces gastamos el dinero en cosas innecesarias y hay prioridades. Lo ocurrido tras la nevada debe hacernos reflexionar a todos», añadió el regidor sepulvedano.

Comentarios

+1 # Estrella 15-01-2018 11:15
Lamentable. No me extraña que el Nordeste sea de las zonas más despobladas de España
-1 # Miguel 16-01-2018 12:05
Sepúlveda ens roba

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