Sepúlveda: la crisis de nunca acabar

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Las urnas dieron 4 ediles al PP de Raquel Sanz, lista más votada, 3 a su archi-rival, el independiente (ex PP) Francisco Notario, por 2 a un clásico del PSOE, Ramón López.  De los 9, tres han pasado de la oposición al equipo de Gobierno y dos han sido o serán relevados. Otro está a punto de pasar del gobierno a la oposición. Es un monumental enredo, o como dice la concejala del PP, Raquel Sanz: “es un mandato perdido”.

La última página de este rigodón de ediles  se escribe en el pleno de enero. Como informaba El Adelantado de Segovia, el teniente de alcalde, y delegado de Hacienda y Cultura, Miguel Ángel Alonso, deja el equipo de Gobierno y vuelve al PP, aunque en realidad nunca lo dejó. Acertadamente, el decano de la prensa segoviana hablaba de “una corporación hecha jirones”.

Destripamiento que empezó el mismo día de la investidura. No había ningún pacto de gobierno entre ninguna de las tres fuerzas de modo que todo apuntaba a que Sanz, como más votada, saldría alcaldesa. Pero no. En el último momento los independientes votaron a favor de Ramón López. El PSOE obtenía así la alcaldía más sorprendente de toda la provincia y en pleno corazón de la Segovia más pepera.

Pero no acabaron ahí las sorpresas. Aislado entre independientes y populares, López pacta entonces un pacto de Gobierno. ¿Con quién? Con el PP. Raquel Sanz y Ramón López llegaron a consensuar un reparto del salario del alcalde y distribución de competencias.

“La verdad es que nosotros hacíamos todo el trabajo y él (López) se apuntaba el tanto. Tampoco nos informaba de algunas decisiones”, cuenta Sanz. En enero de 2016 el PP rompió el pacto de un día para otro. Y empiezan los movimientos, Ma. Ángeles Trapero abandona el PP e inaugura el grupo No Adscrito, para a continuación sumarse al equipo de Gobierno de López. En paralelo, un independiente, Joaquín Duque, hace la misma jugada.

No acaban las sorpresas. En mayo de 2016 Alonso deja la oposición, que no el grupo popular, y se incorpora de teniente de alcalde. Cuentan en Sepúlveda que Alonso y los independientes pactaron un acuerdo para poner a Alonso como alcalde, pero Raquel Sanz y parte de la candidatura del PP se opusieron. Aquello no cuajó pero Alonso pasó de la oposición al gobierno. “No se le pudo sacar del grupo porque la ley así lo dice”, explica Sanz.

Siguen los cambios, en verano  el alcalde estuvo unas semanas solo cuando el segundo concejal del PSOE dejó el consistorio siendo su lugar ocupado por el quinto de la lista Jorge Velasco.

Con esta incorporación, por fin y gracias a los tres transfugas, el equipo del alcalde tenía a su disposición una mayoría de cinco ediles. Todo pintaba bien. Pero con el nuevo año vuelve el rigodón de altas y bajas. Joaquín Duque abandona definitivamente el pleno. Su lugar debe ser ocupado por un miembro de la lista independiente. Nuevamente López en minoría, y ahora, la guinda, también Alonso deja el equipo de gobierno “por desencuentros con el alcalde”, aunque no deja el acta de concejal, teóricamente no se ha movido del PP. Así las cosas, el alcalde cuenta ahora con tres votos frente a 6 de la oposición, que en cada pleno coinciden en criticar con dureza la falta de gestión de López.

Pero no habrá moción de censura. Cualquier movimiento al respecto pasaría por un acuerdo del PP y los independientes, algo improbable. “Imposible -rechaza tajantemente la del PP-, sería engañar a nuestros electores”.  Por lo menos, la partida de Duque y el salto de Alonso les pilla con los deberes hechos, con los presupuestos del 2018 aprobados.

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