La Comisión de Patrimonio emite informe favorable a la resconstrucción de la cubierta de la Torre de San Andrés en Sepúlveda

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La Comisión Territorial de Patrimonio se ha reunido esta mañana en la Delegación, bajo la presidencia del delegado territorial Javier López-Escobar y, entre otros asuntos, ha estudiado la propuesta de reconstrucción de la Torre de San Andrés de Sepúlveda. La Comisión ha informado favorablemente la consulta y queda a la espera de recibir el proyecto básico y de ejecución de la intervención que debe incluir una cubierta de las mismas características que la preexistente y la estructura que aún se mantiene en pie. La actuación es necesaria porque se ha producido el derrumbe parcial de la cubierta sobre la bóveda de arista construida en ladrillo.

Por otra parte, la Comisión da el visto bueno a la propiedad para que ejecute obras provisionales de manera inmediata para paralizar en la medida de lo posible el proceso de ruina y evitar las filtraciones de lluvia en la planta tercera y sobre la coronación de los muros exteriores de la Torre.

La Torre de San Andrés forma parte del Conjunto Histórico de la Villa de Sepúlveda, declarado Bien de Interés Cultural en 1951. Se sitúa en el extremo suroccidental del casco urbano, en una ladera pronunciada, con dominio visual del puente del río Castilla y de la puerta de Duruelo. En la actualidad el edificio tiene adosadas construcciones que lo enmascaran entre el caserío de este barrio de Sepúlveda. Documentalmente se relaciona con la iglesia de San Andrés, citada como parroquia desde el siglo XIII, aunque parece más una torre defensiva o de vigilancia.

Se trata de una construcción de gran altura, planta cuadrada y anchos muros construidos con una fábrica poco común denominada mampostería encintada, con uso combinado de ladrillo y piedra, una doble hilada de ladrillos alternada con una fila de calizas enmarcadas en ladrillos verticales. Cuenta con cubierta a un agua y tres pisos, cada uno con balcón en la fachada meridional, elementos que no corresponden a la construcción original.

Las características formales y técnicas del edificio hacen posible su identificación con una construcción de época islámica de carácter militar, sin descartar un posible uso religioso, como es habitual en muchas construcciones de esta época. Las referencias históricas y arqueológicas disponibles permiten situar su fecha entre el siglo X y la primera mitad del XI, en época califal.

En otro punto del orden del día, la Comisión de Patrimonio ha autorizado la implantación de una zona ajardinada en la calle Nueva de Cuéllar. Se trata de un área de jardín a construir en el talud que existe adosado a la muralla de la villa, en el recorrido de la calle desde la plaza de San Andrés hasta aproximadamente la plaza del Mercado del Pan.

Las obras a llevar a cabo incluyen la formación de bancales en el talud, la instalación del jardín y una red de riego por goteo. Las correcciones del desnivel se proyectan mediante añadido de tierra en la parte baja sin rebajar la cota superior del talud adosada a la muralla.

El acuerdo adoptado por la Comisión advierte de que se debe evitar cualquier tipo de afección tanto a la muralla medieval como a los restos de la contramuralla y del torreón.

Intervenciones arqueológicas

Por último, en su reunión de hoy, la Comisión de Patrimonio ha aprobado el informe técnico relativo a la actividad arqueológica vinculada a las obras de adaptación de locales con destino a oficinas en el número 8 de la plaza de Colmenares.

Una vez realizados el estudio murario de las estructuras afectadas por el proyecto de obras y un sondeo de valoración arqueológica del subsuelo, los redactores del informe técnico consideran posible la apertura de los huecos contemplados en el proyecto, así como la instalación del forjado sanitario previsto, al no haberse documentado en ningún caso elementos patrimoniales de interés que puedan verse afectados.

La única excepción es un fragmento de enlucido con un curioso grafitti, que representa una pequeña figura, cuya conservación in situ es complicada por las alteraciones que presenta, y que se ha procedido a retirar y trasladar al Museo de Segovia.

Se plantea en el informe la necesidad de que se mantenga el control arqueológico de la obra mientras se desarrolle la fase de movimientos de tierras, para no dejar ninguna posibilidad abierta, aunque los resultados obtenidos hasta el momento no permiten suponer novedades en cuanto a documentación arqueológica se refiere.

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