Romanos entre girasoles

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Era la tercera ciudad de la Segovia romana, Confloenta, citada por Ptolomeo, habitada por entre tres y cinco mil personas, extendida por unas cincuenta hectáreas y, probablemente, unos de los mercados ganaderos más importantes de su tiempo. En el siglo VII fue abandonada y “expoliada para las nuevas construcciones de Sepúlveda, de las murallas a las casas particulares, donde se trasladaron sus habitantes.” En 1795 Juan Villanueva, el arquitecto de Carlos IV, recuperó algunos de sus mosaicos para la Casa del Ermitaño, en el Palacio de Aranjuez, algunos de los cuales estaban en 1868 en el Museo Arqueológico Nacional. Desde 1994 es Bien de Interés Cultural y, desde el 2016, se está excavando con método para sacarla a la luz.

En la planicie segoviana, entre campos de girasoles destinados al biodiesel, muy cerca del pueblo de Duratón, en la confluencia de los ríos Serrano y Duratón, al pie de Somosierra, Confloenta era un punto importante de paso de la meseta norte hacia el sur. Veinticinco arqueólogos, bajo el sol inclemente, con picos, palas, piquetas y carretillas, trabajan en diversos lugares de la zona acotada. “Estamos excavando las termas, un edificio de unos 2.000 metros cuadrados, en el límite sur de la ciudad. Por ahí iba la cloaca, aquí había una habitación con suelo hidráulico y en esta sala el suelo estaba elevado sobre una cámara de aire, de manera de por ahí salía el calor y tenían la sauna. Eran unas termas públicas”, dice Santiago Martínez Caballero, director de la excavación. “Estamos poniendo en marcha la excavación para saber exactamente qué hay y poner en valor el sitio.” La Diputación de Segovia y la Junta de Castilla y León financian el proyecto, dotado con 150.000 euros. “Para empezar está muy bien”, asegura Martínez Caballero. “Trabajamos unos 25 arqueólogos profesionales y, además de la Junta y la Diputación, detrás está la Universidad Complutense de Madrid, y contamos con profesores de otras, como la de Salamanca y la Nebrija”.

Romanos entre girasoles

Aunque aún queda mucho por investigar, lo más probable es que fuera una ciudad celtíbera ya habitada en el siglo III a de C., junto a la que los romanos crearon exnovo, a comienzos del siglo I y dado el lugar estratégico que ocupaba, una ciudad con sus criterios urbanísticos racionales a la que trasladaron a la población de la recién conquistada Sepúlveda, que estaba en un altozano desde el que era más fácil defenderse. En el llano en el que se creó Los Mercados, junto a Confloenta, se fueron juntando los habitantes de las distintas pequeñas poblaciones celtíberas del entorno. “Como era un centro importante de mercado de ganado, dice Martínez, también lo era de comunicaciones y comercial. Es la única de las tres ciudades de la actual provincia de Segovia más importes de la época romana abandonada, lo que significa que podemos excavarla con relativa facilidad. Las otras, Segovia y Coca, la antigua Cauca, están bajo las actuales poblaciones.”

“Gracias a las fotografías aéreas sabemos que era grande, de unas 50 o 60 hectáreas, con calles rectas y, probablemente, con un templo grande. Pero aún estamos poniendo en marcha el proyecto, aquí hay tarea para mucho muchos años”, dice Martínez Caballero, que además de dirigir la excavación es director del Museo de Segovia, “que es al mismo tiempo de arqueología y bellas artes”. Allí irán a parar los restos que se vayan encontrando en las sucesivas campañas.

Lo más llamativo que ha aparecido de momento es un gran mercado, el forum pecuarium campus, “un edifico de unos 22.000 metros cuadrados que era un mercado de ganado ovino, bovino, equino, etc. Era un gran edifico cuadrado de unos 150 metros de lado que tenía unos dos metros y medio de alto y sabemos que en el centro había algo, quizá un templo”, dice Martínez. “Es uno de los pocos recintos para feria ganadera romana que se conservan en España y en el mundo, de ahí su importancia.” Hoy es una plantación de girasol cercada por los restos de la muralla original romana; en unos años, quizá, será un lugar de visitas y peregrinación cultural.

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