Sin teatro no hay Cabalgata en Sepúlveda

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Con los Reyes Magos llega a Sepúlveda la puesta en escena del gran trabajo que durante meses desarrollan los componentes del grupo de teatro La Zángana. Desde 1995 la Cabalgata de Reyes que organiza la Asociación Reyes Magos está vinculada a las representaciones teatrales. La recaudación obtenida en los dos fines de semana que preceden al 5 de enero se destina a beneficio de la Cabalgata. No obstante el grupo de teatro también se solidariza desde hace varios años con la residencia de Cáritas de la localidad, a la cual donan la recaudación de las representaciones realizadas en los dos domingos de las Navidades.

Este año la comedia de Javier Poncela, ‘Cuatro corazones con freno y marcha atrás’ ha sido la elegida para contribuir a hacer más bonita si cabe la llegada de sus Majestades, los regalos que entregan a los niños empadronados en Sepúlveda, los participantes en el belén viviente y en la bienvenida del Paje Real. En esta edición, diez sepulvedanos se suben al escenario del Teatro Bretón para representar una obra que Ana Herrero, directora de la misma, califica de «divertida, viva y muy dinámica». Los actores llevan ensayando desde el mes de octubre cuatro días por semana y en esta edición han afrontado un nuevo reto, ya que alguno de los actores representa más de un personaje.

«Ha sido una de las cosas más arriesgadas, pero que está funcionando muy bien», comenta Herrero. Para que la obra salga adelante, además del trabajo de los actores, también cuentan con ayuda externa para la escenografía, peluquería, taquilleras, apuntadoras… El equipo es bastante amplio. Sol Beneyto se encarga del vestuario, el atrezzo y la escenografía. En colaboración con la dirección se encargan de buscar información y documentación para intentar rescatar lo máximo posible de representaciones anteriores y conseguir todo lo necesario. «Se trata de recaudar lo máximo posible para la cabalgata y hay que economizar», matiza Ana. Este año la decoración ha sido menos complicada. Como aspectos curiosos, destaca que han tenido que buscar algún sillón y unos abanicos gigantes. «Pero algún año», recuerda, «necesitaron varios pianos y eso fue más complicado».

La obra que estos días están poniendo en escena narra la historia de cinco amigos que tienen una serie de problemas sentimentales, amorosos y económicos. Uno de ellos es un científico estrafalario que consigue inventar la fórmula de la inmortalidad. El grupo de amigos ingieren ese compuesto y con ello surgen diferentes paradojas que hacen ver al espectador que la eternidad no es tan perfecta como parece. El relato surge entre ambientes muy diferentes divididos en tres actos, con circunstancias disparatadas, un ritmo trepidante y unos personajes muy divertidos. En el trasfondo de todo, destaca la solidaridad y la implicación de los vecinos del municipio.

«Sepúlveda se vuelca con el teatro, tiene una grandísima tradición teatral, es algo que gusta mucho y eso se muestra en varias épocas del año, como los cuadros teatrales que se realizan en la fiesta de los Fueros, la obra de Navidad y en la muestra de teatro de primavera», explica Ana Herrero. El lleno en las funciones de Navidad está prácticamente asegurado, no solo con los vecinos de la localidad, sino con los que llegan de pueblos cercanos. Además de los 6,50 euros de la entrada también tienen abierta una fila cero y a través de una rifa sortean distintos productos en las representaciones, destinando lo que se recauda a la Asociación Reyes Magos.

Quien sabe mucho de la historia del teatro en Sepúlveda es Carmina López. Ella lleva vinculada a las tablas desde el primer año en que comenzaron las representaciones en 1995. De hecho ha dirigido la mayoría de las obras, salvo en algún corto periodo de tiempo y es la autora de todos los carteles, salvo del primero, que fue su hermano. López recuerda que para la obra de Navidad han representado todo tipo de comedias, porque suele ser lo que más gusta al público y los actores. «Desde Oscar Wilde, comedia española de los años 30, 40, 50, obras de Javier Poncela y Miura…. Y solemos buscar que tengan muchos personajes porque por lo general somos una compañía muy grande», apunta. Lo más difícil para ella en estos años ha sido elegir las obras que consigue en la única librería especializada en teatro que existe en Madrid.

Para López, el hecho de que el teatro sea una seña de identidad de Sepúlveda y tenga tan buena respuesta está en buena medida ligado a las instalaciones con que cuentan: «El Teatro Bretón es una maravilla como instalación y eso ayuda mucho. Es un teatro pequeño pero tiene de todo. Es un privilegio y nos gusta muchísimo actuar allí». A lo largo de estos más de 20 años de teatro, por el escenario han pasado vecinos de todas las edades, desde 14 hasta más de 70 años y de las más variadas profesiones. En más de una ocasión se ha dado la casualidad de tener sobre las tablas a padres e hijos juntos. «Son pocos los sepulvedanos que no han hecho teatro», apunta López. Esta sepulvedana que acaba de ceder el testigo a Ana Herrero, recuerda que cuando comenzó la iniciativa tenía como objetivo que fuera una actividad para la gente que vive a diario en el pueblo, una actividad para los vecinos.

El teatro surgió al abrigo de la Asociación Reyes Magos pero con el paso del tiempo fue cobrando una entidad propia. «La cabalgata funcionaba desde años antes, pero era insostenible económicamente y se necesitaban recursos económicos para potenciarla», recuerda López. Ahora piden a los Reyes Magos que esta actividad no desaparezca nunca en Sepúlveda.

 

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