Miles de segovianos participan en las actividades en honor al patrón San Frutos

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Los actos comenzaron en la noche del viernes, cuando centenares de personas se acercaron a la Plaza Mayor para presenciar el 'milagroso paso de la hoja'. Según reza la tradición, la escultura del patrón segoviano ubicada en la puerta de la Catedral dedicada al santo pasa, cada 25 de octubre, a las doce en punto de la noche, una hoja de su libro de piedra. La leyenda afirma que cuando el santo eremita pase la última página, llegará el fin del mundo.
 
Tras el acto, la Asociación de Cocineros distribuyó alrededor de 3.000 raciones de sopas de ajo, que se cobraron al precio simbólico de un euro. La recaudación será entregada a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui y la Asociación de Enfermos de Alzheimer. Para la degustación de las sopas, se produjo una cola de gente cuya cabecera se situaba junto al Ayuntamiento y se prolongaba, tras rodear la plaza, hasta las cercanías del teatro Juan Bravo.
 
La concejala de Cultura, Clara Luquero, señala que la elevada participación en estos actos nocturnos respondió al concierto del Nuevo Mester de Juglaría en la Plaza Mayor. La edil segoviana estima que alrededor del «doble de personas que otros años se concentraron en la Plaza Mayor» para estos actos nocturnos.
 
En la mañana de ayer, y en el trascoro de la Catedral -donde se guardan las reliquias del patrón segoviano-, se congregaron alrededor de un millar de personas para escuchar el Villancico de San Frutos, interpretado por unas 250 voces e instrumentistas, bajo la dirección del canónigo prefecto de música, Alfonso María Frechel.
 
Desde hace 134 años
 
La interpretación de la pieza creada por el organista de la Catedral Antonio Hidalgo constituye uno de los momentos más esperados de la festividad patronal. Así viene sucediendo ininterrumpidamente desde hace 134 años.
 
Una vez concluido el villancico, el obispo de Segovia, Ángel Rubio, presidió la misa en honor al santo, mientras en el quiosco de música de la Plaza Mayor comenzaba el concierto de la banda de la Unión Musical Segoviana, dirigida por Héctor Guerrero. Tras el mismo, la periodista de Televisión Segovia Yolanda Fernández fue la encargada de leer el romance de San Frutos, en el que se recuerda la vida del santo eremita, quien según la leyenda se retiró a un pequeño cenobio, donde hoy se alza su ermita, en las Hoces del Duratón, tras crear milagrosamente con su cayado las hoces, evitando así un ataque de las tropas musulmanas a la zona.
 
Acto seguido, el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, entregó al abogado Ricardo de Cáceres el título de 'Amigo de San Frutos', reconocimiento plasmado en una figura del santo obra de Ignacio Sanz. Esta condecoración la concede año tras año la Cofradía del Paso de la Hoja, caracterizada por el anonimato de sus miembros, que hace llegar a la Concejalía de Cultura, en el interior de un sobre cerrado, el nombre del galardonado de cada edición.
 
Sin embargo, los actos en honor a San Frutos no se ciñeron únicamente al ámbito de la capital segoviana. Y es que no fueron pocos los fieles que se desplazaron para honrar al patrón pajarero en la romería que se celebra cada año en la ermita enclavada junto a las Hoces del Duratón. Allí se desarrollaron la misa de campaña y la procesión en una jornada en la que participaron alrededor de 4.000 personas.
 
Poco después de las 12 de la mañana una multitud de personas se aglutinaba en la explanada situada junto a la pequeña ermita. Tras la eucaristía se sucedieron los 'vivas' a San Frutos y se dio inicio al cortejo procesional por los alrededores del antiguo priorato.
La ermita, en otro tiempo iglesia-monasterio, data del siglo XI, y se mantuvo habitada por monjes de la orden de Santo Domingo de Silos hasta la desamortización promovida por Mendizábal en 1835. Se cree que esta romería también tiene unos orígenes ancestrales y los lugareños no dudan en expresar su fe y devoción.
 
Esta iglesia está rodeada de leyendas y creencias, como las tres vueltas a la piedra, que consiste en pasar por debajo del altar de San Frutos a través de dos pequeños orificios por los que apenas cabe una persona y rodear la roca de granito, en un rito que, según se asegura, proporciona a las personas que lo realizan la mejora de sus males.
 
Bailes en la procesión
 
Durante la procesión, numerosos romeros bailaron la jota en honor de San Frutos al son de dulzaina y tamboril, ante la pequeña talla ataviada con una bonita capa castellana y portada por cuatro personas.
 
En el paraje ubicado en el término municipal de Carrascal del Río no sólo hubo actos religiosos. Los puestos de venta ambulante y chiringuitos protagonizaron una imagen inusual en la zona, convirtiéndose en los protagonistas de la parte pagana de la fiesta.
Mercedes Sevillano asegura que lleva 55 años acudiendo a la romería. Junto a Julia Martín y otro grupo de amigas reconoce que acuden andando desde Carrascal o Burgomillodo «según manda la tradición». Igualmente afirman que esta participación es algo que «hay que llevarlo dentro». Una de ellas acude todos los años en que la festividad coincide con un sábado o un domingo desde San Sebastián, donde reside habitualmente. Todas indican que su participación se remonta a su época de niñas, cuando acudían con sus padres. Afirman que «se nos ponen los pies a bailar cuando vemos salir al santo», agregando que «siempre tenemos algo que pedirle».
 
Pilar Peña es una vecina de Valle de Tabladillo, núcleo incorporado al Ayuntamiento de Sepúlveda. Pertenece a la Cofradía de San Frutos y asegura que «al menos tres veces fijas al año» acude a la ermita.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 26 de Octubre de 2008