Hijo predilecto

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El título de hijo predilecto de un lugar entraña, para los que le conceden, un mérito especial, y para el que lo recibe, un honor de primera magnitud por cuanto sus paisanos han reconocido la valía del personaje en cuestión en las materias o niveles de cada caso.

Si ahora Sepúlveda, su Ayuntamiento (es decir, el pueblo) ha acordado reconocer a Antonio Linage Conde como hijo predilecto de la villa, ello quiere decir mucho de la sensibilidad de los componentes de la corporación municipal hacia los méritos de un hijo del pueblo y también para unirle más (en este caso ¿será posible unir más a Linage a Sepúlveda de lo que ya lo está desde niño?).

Es seguro que muchos de mis lectores no tendrán idea, o poca, del personaje. No voy a entrar ahora en datos sobre sus excepcionales valores intelectuales, creadores, humanísticos, siempre dentro de una gran modestia que en buena parte es la "culpable" de que esta ilustre figura segoviana no sea tan conocida como debiera entre nosotros; porque hay que decir que fuera de Segovia, e incluso fuera de España, Antonio Linage está considerado como un excepcional representante de la cultura universal. En el Ayuntamiento de Sepúlveda, en el acto de entrega del título de hijo adoptivo por parte de la alcaldesa, Concepción Monte, la catedrática de Historia Adela Tarifa, buena conocedora de la vida y obras del homenajeado, nos informó a los presentes que abarrotábamos el salón de los, yo creo que se puede decir "impresionantes", méritos de Antonio. Junto a su profesión de notario (fue el más joven de España a sus 23 años), destacó la extensa relación de adscripción a reales academias, a organismos culturales, su participación en congresos, su gran producción literaria sobre muy diversos temas (me aseguran que Linage es, por el momento, el autor segoviano más prolífico), culminada por la edición de los siete tomos sobre la historia de la Orden de San Benito (por cierto, cada uno de estos tomos lleva en la cubierta una fotografía de la ermita de San Frutos, porque el priorato perteneció a la Abadía de Silos). Posteriormente al homenaje en el Ayuntamiento, hubo una tertulia de amigos en torno a Antonio (sus diversas intervenciones siempre fueron muy amenas y reveladoras de su vastísima cultura), en la que, cuantos intervinimos, pusimos de relieve testimonios y pruebas de los excepcionales valores del homenajeado que, según uno de los tertulianos, incluso es asiduo a una tertulia (asómbrense) en la que solamente se habla en latín.

El justo reconocimiento de Sepúlveda a un hombre que tiene una talla intelectual similar a la de muchos de los más sobresalientes valores culturales españoles de hoy y de ayer, me ha hecho recordar que nuestra provincia aún debe reconocimientos similares a él y a otros varios segovianos que, a lo largo de su vida, se han esforzado por engrandecer sus lugares de nacimiento o de residencia; algunos de estos hombres ya no están entre nosotros, lamentablemente, pero sí su obra; mas quedan otros varios que continúan trabajando en sus respectivas parcelas por nuestra provincia, por nuestros pueblos (alguno de éstos también estaba presente en la tertulia), sin que hayamos sido capaces de reconocer su gran labor. Confiemos en que todavía se produzca este público reconocimiento. Antonio Linage ya ha tenido el suyo por parte de su pueblo, aunque pienso que sigue faltándole otro a escala más amplia entre nosotros. Porque, sin duda, pasará a la historia junto a los nombres de los más famosos personajes segovianos que ya forman parte de ella.

(Gracias, Diego y Juan Emilio, por la excelente organización de los actos)

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 27 de Octubre de 2008