Ni churros ni Castillo

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Andamos las gentes de Arenas, y bastantes de los “septembrinos” que rematan sus vacaciones entre nosotros, un tanto, o un mucho, desconcertados. Es difícil de entender que se “cierre por vacaciones” un pueblo que ha padecido en sus carnes tanto como en sus bolsillos la crisis en que nos ha metido, sin enterarse o quererse enterar de ella, nuestro sonriente y buenista PZ. Y no es que neguemos el derecho al descanso que cada cual se administra. Pero extraña que un pueblo eminentemente turístico se quede sin, como ejemplo mas entendible, sin CHURROS porque todos los churreros, especialmente los expendedores específicos, hayan elegido las mismas fechas para su descanso. Y como no somos quienes para dar o quitar porque ni tenemos autoridad ni derecho a ejercer de “árbitros” pues nos extraña esa coincidencia. Y no somos los únicos extrañados que lo son especialmente quienes acuden a los establecimientos y se encuentran con las puertas cerradas. Desconozco si son nativos aquí o vienen de otros lugares en busca del reconfortante “tejeringo”. Pero la sorpresa, doy fe, ha existido y de la que tengo testigos fehacientes.

Ni castillo.

No deja de ser anecdótico esta coincidencia “churrera” pero lo que parece mas extraño es que los Visitantes del Castillo del Condestable Dávalos, D. Álvaro de Luna o la Triste Condesa (personalmente me quedo con esta última denominación) que quieran recorrer las instalaciones de la vivienda-fortaleza se encuentren con que la autoridad competente les “0bsequie” con un portazo en las narices. Claro que existe un cartel que da cuenta del cierre “por reparaciones y descanso del personal”. Los comentarios a “pié de puerta” eran de lo mas variopinto. No digo que había división de opiniones porque eran unánimes y todas en la misma dirección. Todavía, comentaban los mas calmados, estamos en época vacacional y no podemos visitar estas tierras y sus monumentos mas que en estas fechas. Lo que, bien entendido, podría suponer una censura y la sugerencia de otras fechas menos “distorsionantes” para el descanso de guías y demás personal. O sea, mas entrado el otoño. Doctores tiene la Casa Consistorial...

Entramos en tiempos otoñales. El verano ha flojeado en visitantes y, especialmente, en el gasto que estos han hecho en nustros pueblos. Son datos estadísticamente contrastados.

Jaime López, el popular y polifacético ‘Sanguillo’ ha ‘domesticado’ una serpiente que empolla huevos de gallina. Un ‘presunto’ milagro que ampliaré en la próxima Esquina…

Carga y descarga.

La carga y descarga estrangula frecuentemente, y en horas de máximo tráfico, la circulación de la arteria fundamental de la Triste Condesa. Dos o mas agentes trataban de descongestionar el atasco que dichas “incidencias” producían. Bene y Angel se cargaban de paciencia a las doce horas del día veintidós de este climatológicamente rebelde septiembre. La entrada del otoño oficial debió tener alguna culpa de estos miniembotellamientos que debieran evitarse marcando un horario compatible con la vida de los arenenses y menos conflictivo. Estamos finalizando el mes en que se anunció, a este escribidor se lo afirmó las mas alta autoridad municipal, de la entrada en vigor de una serie de medidas que solucionarían definitivamente todos los temas de circulación y aparcamiento. Veremos si estas decisiones entran en las “ingentes decisiones” que, según el concejal de Hacienda, Industria y otras en la sesión de su asignación dineraria, ha tomado y sigue tomando la corporación, resuelven ese problema que “no existe por la noche”. Pero si por el día; y muchos días.

Toros.

La programación de los actos festivos que el Ayuntamiento de Candeleda programa en honor de la Virgen de Chilla son racionalmente ejemplares. Es un pueblo que no pierde sus señas de identidad y lugareños y visitantes acuden seguros de que no variarán los actos programados. Los toros son especialmente sensibles y los cuidan con “profesionalidad”. Algunos aficionados sentimos la supresión de aquellos festejos que tenían lugar por San Blas en los que el desaparecido Nano tanto empeño ponía y cuyas presentaciones en el Hotel Victoria tenían en Baldomero un valedor entusiasta. El día 15/9/2008 habia sido programada una novillada sin picar con atractivos suficientes para que se llenara el coso de su Plaza Mayor. Los novillos bien elegidos pertenecieron a la ganadería del maestro colombiano César Rincón que acudió al festejo porque sigue los pasos de Víctor Barrio una joven promesa que triunfa en todas las plazas donde actúa. Tiene empaque el segoviano, bien espigado por cierto, y aprovecha todos sus turnos para hacer quites y mostrar un variado repertorio con el capote. Su toreo amanoletado llega a los tendidos y ejecuta la faena de muleta con un clasicismo impropio de un muchacho que está en sus comienzos. Su amplio repertorio deja un sabor especial mucho mas en tiempos en que la monotonía es moneda de curso legal. A uno de los novillos le mató recibiendo que no es suerte ni fácil ni habitual no solo en novilleros sino en matadores de alternativa. El éxito de Víctor Barrio fue rotundo e incluso superó una tremenda voltereta que no mermó sus deseos de triunfo. Cuatro orejas fueron la tarjeta de visita que exhibió el joven torero. Dos días mas tarde, en Becerril de la Sierra, muy cerquita de Madrid, cortó cuatro orejas y dos rabos. Puede ser un torero importante.

Después de los toros formamos una minitertulia en el Cafetería Hispana. Allí César Rincón hizo una atinada crítica del festejo y algunos le recordamos las Cinco Salidas seguidas por la Puerta Grande de Madrid. Unas copichuelas pusieron remate a una tarde de toros en un pueblo extraordinariamente acogedor y celoso de sus tradiciones.    

Fuente de la noticia: Artículo de Opinión aparecido en El Diario de Ávila Digital, 18 de Octubre de 2008