Reformar la Ley de Amnistía

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¿Cómo serian nuestras vidas si nunca se hubieran derogado los fueros, las constituciones, los antiguos usos y costumbres que crean leyes, las normas por las que se ha ido rigiendo el derecho romano, las jurisprudencias obsoletas, a la luz de los nuevos derechos, de las nuevas conquistas de la clase trabajadora?

Las resistencias a las reformas permanentes, a la adecuación del marco legal a las aspiraciones legítimas de la ciudadanía, cuando menos hasta el techo de los países de nuestro entorno, nos devuelven a la caverna.

Seguiríamos las mujeres, por ejemplo, valiendo menos que las plumas de un azor si aplicáramos aún el Fuero de Sepúlveda y no la Constitución de hoy – precisada también de sacarle unas jaretas - , o la Ley de Igualdad de De la Vega, o las trabajadoras y trabajadores sometidos a jornadas de sol a sol, sin sábado libre, sin puentes, como si los sindicatos nunca hubieran existido, sin derecho a la Verdad, la Justicia y la Reparación, que proclama la Ley de Memoria que, aun siendo insuficiente, es de obligado cumplimiento por la Fiscalia de la Audiencia Nacional que sufragamos también los pensionistas seiscientistas.

Nuestro corazón estaría exhausto de padecer la presión y los malos tratos propios del terrorismo de estado, en sus variantes de acción conjunta, militares, católicas o financieras que han regido, con mano de hierro nuestras vidas, en un devenir histórico, - exceptuando los dos breves periodos democráticos de la I y la II República -, no quiere dejar de atormentarnos desde que D. Pelayo se hiciera fuerte en las montañas de Asturias, parapetándose en la cara negra de un derecho a la libertad de expresión, que se reclama para devolvernos al contexto político y los valores y principios de los años cuarenta del siglo XX, para exigir una libertad de mercado que ha acabado por autoinmolarse, por exceso de colesterol monetario, con el hígado de la Bolsa estadounidense en la UVI, aun recibiendo cuantiosos ingresos de los señores de la guerra.

Ninguna autoridad ética o moral asiste pues a los detractores de la Reforma de la Amnistía de 1977. También en ese documento actúa la dialéctica de las pistolas. Como muestras valgan los argumentos en que ampara el encubrimiento de las verdades históricas, ya desveladas por la Cátedra de Historia Contemporánea de la Complutense, por ejemplo, que lo hacen obsoleto. En su apartado c) del Artículo Segundo, donde reza que quedan amnistiados los delitos de denegación de auxilio a la justicia por la negativa a revelar hechos de naturaleza política, conocidos por el ejercito profesional. O antes, en el apartado a) de su Articulo Primero, la expresión de que quedan amnistiados todos los actos de intencionalidad política , cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos de faltas realizados con anterioridad al día quince de diciembre de mil novecientos setenta y seis.

Pero las primeras Elecciones Democráticas, no se celebraron tras cuarenta años de Dictadura, sino seis meses mas tarde, el 15 de Junio de 1977. Por tanto es evidente, por un lado, el choque frontal del redactado de la Ley de Amnistía de 1977 con la jurisprudencia democrática española o internacional en cuanto se refiere a los Crímenes contra la Humanidad y por el otro, que es una Ley de Amnistía pre-democrática, salida de la numerosísima presencia y actuación de personalidades políticas, sociales, militares o religiosas, con mucho mando, en activo esos días, que habían sido protagonistas del Golpe de Estado contra la II República, de la Guerra Civil y la atroz aniquilación de las izquierdas políticas y culturales, 1936-1946, que abusando de su poder, forzaron la aprobación de un redactado cuya Reforma necesitamos los represaliados y la modernización de nuestro país, para poder encarnar el Derecho, tantos siglos demorado, integral e inalienable, a la Justicia democrática.

Y tengo el pálpito de que el hoy Jefe del Estado, debió sentirse tan atrapado por la situación – que daba mucho miedo - como las izquierdas que negociaron el único texto posible, entonces. Pero las Cortes y las Fiscalías de hoy están para algo mas que obstruir y es el Ejecutivo el que debe ahora – en mi lega opinión - mover ficha, para no frustrar el interés legítimo de las asociaciones, los foros por la memoria, los partidos de izquierdas, ni desde el plano internacional – no estamos solos - las peticiones del Consejo de Europa o la ONU.

Elisa Serna, cantautora, ex-presa y represaliada política. Presidenta ejecutiva de LIBRES.

Texto integro de la Ley de Amnistía: www.boe.es/g/bases_datos/doc.php?coleccion-iberlexx&id-1977/24937

Fuente de la noticia: www.elplural.com