Soria, Segovia, Sepúlveda

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Información donde se menciona a Sepúlveda recogida del blog http://blogs.periodistadigital.com: 

Son las tres eses de mi recorrido: Soria, Segovia y Sepúlveda. Castilla-León me ofrece unos paisajes serenos, que permiten la mirada amplia, sin turbulencias ni desasosiegos. Fina el temporal y hasta el sol luce campechano y campestre.

Soria se me antoja ciudad más modesta de lo que me imaginaba. Bien a las claras exhibe su apego a la figura de Antonio Machado, que allí impartió literatura y casó con la joven Leonor.

Llegados a Segovia, uno se percata de la magnificencia del acueducto romano, la luz que emana del frío segoviano y la elegancia del Alcázar, donde resuenan los pasos de Isabel de Castilla, las maniobras de los artilleros y las innovaciones químicas de su proverbial laboratorio.

También Segovia reivindica la figura de Machado, le dedica casa-museo y se vanagloria de su paso por la ciudad.

El buen vino está por doquier. Comemos en "La Cueva de San Esteban". En un próximo viaje lo haremos en el "Bernardino". Si devenimos de mejor fortuna, quizá lo hagamos en "Cándido". Pero eso difícilmente será antes de 2010...

Pegamos un salto a la bella Sepúlveda. El sol ofrece armisticio. Estamos manifiestamente sobre cero. Toca condumio en el restaurante "Paulino". Geniales chorizos y compacta sopa castellana. El chuletón, de los que marcan época. Lo comparto con mi amigo Antonio Gómez Frank, su rostro henchido de fiesta ante el banquete. Una foto documenta el momento.

Proverbial el Ayuntamiento, edificio nuevo encapsulado en ruina antigua, una mezcolanca arquitectónica que aúna lo pretérito con lo sobrevenido.

Marchamos finalmente al villorrio de San Miguel de Benuy. Excelente agroturismo el del Gran Molino del Duratón, afluente del Duero y nervio hídrico de una zona declarada Parque Nacional.

Los buitres sobrevuelan rítmicos cual próximos a un aeropuerto congestionado. Cae la noche y baja la temperatura.

Hay que descansar. Pero primero buen vino de Sepúlveda, jamón probablemente extremeño, queso cremoso y pan de hogaza. La antesala de la gran fiesta nocturna: una noche plácida, el sueño de los justos. Un retiro sobrio y castellano. A poco más de una hora de Madrid.

Fuente de la información: http://blogs.periodistadigital.com