El tiempo detenido en sus calles

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Sepúlveda, uno de los lugares más sorprendentes de la geografía española, situada sobre una enorme peña que asoma al río Duratón, fue durante siglos un enclave vital en la historia de Castilla.


Recorrer las calles y rincones de esta villa es detenerse en el tiempo, regresando a su esplendoroso pasado medieval. Su historia y su incomparable belleza arquitectónica queda patente a través de las casas blasonadas y templos románicos. Su exquisita gastronomía, cuyo protagonista es el cordero asado en horno de leña, acompañado de los deliciosos postres y la cuidada repostería, permite sumergirse en un mundo de olores y sabores. Todo ello envuelto por espectaculares parajes como el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón.

Desde 1951, Sepúlveda está declarada Conjunto Histórico-Artístico. Para realizar una visita a la villa, lo más recomendable es empezar el recorrido por la Oficina de Turismo, situada en la plaza del Trigo. Frente a ella se levanta el Ayuntamiento, edificio de construcción tardia pero que denota en su fachada la maestría de los canteros que aún trabajan en la zona. A pocos metros encontramos la Plaza de España, núcleo principal de la villa, cuyo origen es un espacio extramuros en el que se celebraban los mercados y donde tenían lugar las fiestas populares como los bailes y corridas de toros. En uno de sus laterales aparece los torreones del Castillo, a los que en el siglo XVII se les adosó una fachada barroca, con una balconada corrida desde la que las autoridades presidían los actos públicos, y la espadaña, con las campanadas que dan la hora y el tradicional toque de queda.

Las Siete Puertas

Sepúlveda es conocida como la villa de las Siete Puertas. Ciudad fortificada durante la Edad Media, aún conserva tramos de su muralla datada del siglo X, destacando los de la Barbacana y el Postiguillo, entre sus puertas sobresalen la del Azogue o Ecce Homo, la de la Fuerza, o la del Río considerada la principal de la Villa.

Sepúlveda constituye uno de los lugares emblemáticos del románico segoviano. Coronando la Villa se encuentra la iglesia de El Salvador, del siglo XI –la más antigua de la provincia de Segovia-, y uno de los mayores exponentes del románico sepulvedano.

El Santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Peña responde al mismo esquema que la anterior: Destaca por la Representación del Juicio Final en su magnífica portada; además, en su interior, alberga la imagen de la virgen de la Peña, patrona de Sepúlveda y su comunidad de Villa y Tierra.

También es importante la de San Bartolomé, situada extramuros, del siglo XII, levantada sobre un enorme basamento que por su estructura y edificación pudo ser una defensa avanzada. Y la iglesia de los santos Justo y Pastor, actualmente sede del Museo de los Fueros, un templo construido entre los siglos XII y XIII, es la única que cuenta con tres naves rematadas en sendos ábsides y ha conservado la cripta.

El Museo de los Fueros constituye uno de los nuevos atractivos de la villa, creado con la vocación de mostrar el patrimonio histórico-artístico, arqueológico y documental más significativo de Sepúlveda. Permite conocer y valorar la historia de esta villa segoviana y de la Comunidad de Villa y Tierra, tomando como hilo conductor su célebre fuero, elemento clave de su pasado histórico.

Por último, en la iglesia de Santiago, de estilo románico-mudejar, está ubicada la Casa del Parque, centro de Interpretación del Parque de las Hoces del Río Duratón, un impresionante cañón, con cortados de hasta 100 metros que se acentúan con cerrados meandros, y sirven de formidable refugio para especies protegidas como el buitre leonado y distintos tipos de vegetales y alguna ermita como la de San Frutos.

Fiestas y tradiciones

Sepúlveda conserva vivas muchas de sus tradiciones y costumbres, que con orígenes diversos han sabido perdura en el tiempo. Una de las fiestas más populares es la del Diablillo, el 23 de agosto, víspera de San Bartolomé, en la que se conmemora la victoria del Santo sobre el Diablo, al que hizo salir de una hoguera.

Más reciente es la Fiesta de los Fueros, que tiene lugar el tercer fin de semana de julio. A su vez, el último fin de semana de agosto se celebran los Toros, fiesta profana en la que los mozos se agrupan en peñas. Otras fiestas que se celebran en la villa son las de la Virgen de la Peña, el 29 de Septiembre, y la Misa Minerva, el tercer domingo de cada mes, ambas de carácter religioso.

Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 29 de Mayo de 2009