Andorra se acerca al "iluminismo" de Sorolla y sus contemporáneos españoles

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Andorra acoge desde hoy una exposición que trata de contextualizar la obra de Joaquín Sorolla con la de sus contemporáneos españoles, que formaron parte de un movimiento poco estudiado y que algunos expertos califican de "iluminismo".

"Sorolla y sus contemporáneos" es una muestra formada por 36 lienzos, todos procedentes del Museo de Bellas Artes de La Habana, en Cuba, que ha viajado a lo largo del último año y medio por diferentes ciudades españolas para acercar a los ciudadanos la obra del artista valenciano, pero también la de sus contemporáneos, la obra de un movimiento artístico que vio acabar el siglo XIX y le dio la bienvenida al XX.

El Museo del Tabaco de Sant Julià de Lòria es el último puerto donde atracará esta muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 11 de octubre y que luego regresará de nuevo a Cuba.

Es una exposición con obras de Sorolla, pero también las de ocho artistas valencianos más como Manuel Benedito o Ignacio Pinazo; de los catalanes Hermenegildo Anglada y Santiago Rusiñol; del sevillano Gonzalo Bilbao; o del vasco Ignacio Zuloaga.

De las 36 obras, un total de 17 pertenecen al pintor nacido en Valencia en 1863 y suponen un reflejo de la evolución de su producción desde el año 1887 hasta 1920, tres años antes de su muerte.

El conservador jefe de la colección de arte español del Museo Nacional de Bellas Artes cubano, Manuel Crespo, ha declarado a Efe que la muestra pretende "contextualizar" la obra de Sorolla dentro de la pintura española que se realizó durante el cambio de siglo que él vivió.

Sostiene Crespo que se trata de un movimiento artístico "poco estudiado", con una pintura que actuó como una "especie de bisagra", testigo de las claves del periodo anterior y anunciadora de lo que iba a ocurrir durante los años siguientes.

El conservador cubano recuerda que la crítica del momento "demonizó" y "estigmatizó" la producción de este movimiento, pero añade que los críticos posmodernos, ya en la mitad del siglo XX, "permitieron ver mejor el fenómeno" y lo que supuso en su momento.

Fue un periodo de transición y el movimiento se caracterizó por su "iluminismo", aunque Manuel Crespo aclara que no tuvo nada que ver con el valor que le dio a la luz el impresionismo, un movimiento contemporáneo, pero esencialmente francés.

"Iluminismo es quizás la palabra que mejor define al movimiento", concluye Crespo.

Dividida en dos partes, la muestra incluye uno de los últimos lienzos que pintó Sorolla: se trata de "Niño comiendo sandía", un óleo que data de 1920.

En la exposición también aparece "Elena entre rosas", un retrato de su hija pequeña, que bien podría haber sido pintado en el jardín de su casa de Madrid.

La muestra también pone de manifiesto el vínculo del artista valenciano con Cuba y, además, desde bien temprano.

El ejemplo más evidente es el retrato de la Marquesa de Balboa, un encargo que esta dama de la alta burguesía cubana de finales del siglo XIX realizó a Sorolla.

El visitante también podrá descubrir un pequeño cuadro, titulado "Descanso", que Sorolla pintó sobre la tapa de una caja de puros y que posteriormente, tal como se puede apreciar si uno se acerca a la obra, dedicó a su amigo y pintor cubano Armando Menocal en 1915.

La segunda parte de la exposición la forman 19 obras más en las que destaca el que Manuel Crespo califica de "polo opuesto" a Sorolla, el vasco Ignacio Zuloaga.

"Teodora", "La lonja", "Toros en Sepúlveda", "Paisaje de Antequera" y "La dama del abanico" son las cinco obras que de forma sintética recogen el testimonio del pintor nacido en Eibar en 1870.

Fuente de la noticia: Agencia EFE,  18 de Junio de 2009