«La Comisión de Patrimonio va a ser a partir de ahora mucho más exigente»

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El delegado de la Junta admite que el organismo «no estuvo fino» al valorar el impacto de las farolas de Padre Claret, y asegura que llevaba razón cuando obligó a modificar el ascensor acristalado del 'parking'

En el desaguisado estético que el Ayuntamiento de Segovia ha propiciado en la superficie del nuevo aparcamiento de Padre Claret también tiene responsabilidad la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, presidida por Luciano Municio. El organismo dio su visto bueno, aunque el delegado de la Junta asegura que sus técnicos trabajaron bajo presiones y prisas. La gravedad de lo ocurrido en Padre Claret endurecerá las exigencias de la Comisión de Patrimonio, que ha de velar por la estricta protección del patrimonio histórico en la provincia. Municio, que está a punto de cumplir cinco años como delegado territorial de la Junta, analiza éste y otros aspectos de la actualidad política segoviana en este inicio de curso.
 
-Terminan las obras del aparcamiento de Padre Claret, ornamentan la superficie y resulta que nos tapan el Acueducto...
-La Comisión de Patrimonio ha revisado estos días el proyecto y ha comprobado que, efectivamente, las farolas están previstas en el mismo.
 
-¿Y por qué dieron su visto bueno?
-Podemos decir que, o no hemos tenido los elementos suficientes o se nos ha escapado la percepción del impacto visual sobre el Acueducto. Lo que desde luego no figura en el proyecto es esa especie de farolas con forma de percha, pirámide o como se quiera llamar.
 
-¿Se refiere a las espadas de 'Star Wars'?
-¿Ah, ya tienen nombre? ¡Qué finos somos! Bueno, estas farolas no figuran en el proyecto que nos presentó el Ayuntamiento, como tampoco el mobiliario que ha colocado, ni las luces de colores ni nada de eso. También me sorprende que el Ayuntamiento diga ahora que ha encontrado una fórmula consensuada con el Servicio de Cultura de la Junta para solucionar el desaguisado, cuando lo único que ha ocurrido es que la Comisión de Patrimonio ha ordenado la revisión del proyecto y que el Ayuntamiento se ha comprometido a hacer una propuesta que Patrimonio estudiará. Aquí no ha habido consenso alguno. Que el Ayuntamiento presente el proyecto y Patrimonio ya verá si lo da de paso o no. Visto el efecto que hacen las farolas, habrá que dedicarle mucho más tiempo.
 
-Personalmente, ¿qué le parece la estampa?
-Un horror. Y lo digo asumiendo las responsabilidades que haya que asumir. Si no estuvimos finos al considerar el impacto de las farolas, entre todos tenemos que recoger velas, asumir la responsabilidad que a cada uno le corresponda y poner orden. Lo que nadie nos puede reprochar es que no lo hayamos intentado, por ejemplo, cuando rechazamos el proyecto de ascensor acristalado que querían ubicar casi en la plaza Oriental. Ahora, una vez que se ha visto el resultado final, poca gente puede dudar de que la Comisión de Patrimonio tenía razón. Incluso el ascensor que finalmente se instaló, más reducido que el que pretendían, es perfectamente prescindible, porque hay otro a menos de cincuenta metros. Pero hubo una presión social tremenda y se dio de paso, con modificaciones, claro, pero se dio de paso.
 
-¿Y por qué cree que suceden estas cosas? ¿Por qué tiene que estar todo terminado para caer en la cuenta de que, como usted dice, es un horror? Esto el ciudadano no lo entiende y lo critica con razón, claro.
-Estas cosas pasan por falta de voluntad en la mayoría de los casos. Con lo de Padre Claret, desde el primer momento se intentaron solucionar los problemas, pero la empresa no quiso ir a la Comisión de Patrimonio. Hubo presiones, prisas y necesidades de última hora que nos impidieron trabajar bien. De lo contrario, el asunto se hubiera solucionado desde el primer momento, sobre los primeros planos y el anteproyecto, como debe ser. Y de hecho, a partir de ahora va a ser así porque de los errores se aprende, y ya he dado instrucciones a la Comisión de Patrimonio para que nada quede pendiente de estudio. Los proyectos serán estudiados al milímetro, con todos los detalles, y si en lugar de responder en un mes tenemos que responder en tres, nos tomaremos ese tiempo. Vamos a empezar a usar bien el tiempo y a evitar que casos como el de Padre Claret vuelvan a repetirse.
 
-O sea que se van a poner más estrictos, a pesar de que el Ayuntamiento siempre se queja de la rigurosidad y del funcionamiento interno de la Comisión de Patrimonio.
-Por muy estrictos que digan que somos, vamos a serlo más todavía en lo sucesivo porque estamos escarmentados. Pero no es que digan que somos estrictos, es que directamente dicen que la Comisión de Patrimonio no pinta nada, depende de cuál sea el asunto, claro. Fíjese, la Comisión de Patrimonio ha sido el órgano de la Junta de Castilla y León más vilipendiado en los últimos cinco años. Y al final, en la mayoría de los casos -no digo en todos porque como humanos que somos cometemos errores-, la Comisión no ha salido mal parada de los contenciosos que han salido del ámbito administrativo y han pasado a la vía judicial. En pocos casos se nos ha llevado la contraria. Esto quiere decir que no estamos trabajando mal.
 
-¿Y esas discrepancias con el Ayuntamiento no se solucionarían dando cabida en la Comisión a la concejala de Patrimonio Histórico, por ejemplo?
-Ya hubo, en la pasada legislatura, un representante del Ayuntamiento, la anterior concejala de Patrimonio Histórico. Y fue invitada personalmente por mí, porque ni la normativa ni el funcionamiento interno del organismo lo contempla. Pero, casualmente, coincidió con el derribo y la reconstrucción exagerada del teatro Cervantes y no me pareció correcto que habiendo un representante del Ayuntamiento, la Comisión se quedara al margen de estas cosas. Y no me quedó más remedio que reconocer que yo también me había equivocado y anular la invitación.
 
-Cambiemos de asunto, aunque seguimos con el patrimonio histórico. Hace unos días, EL NORTE publicaba una lista roja de patrimonio amenazado o abandonado en la provincia, una lista elaborada por Hispania Nostra. ¿Le preocupan todos los casos que ahí se recogen?
-No, porque esas listas rojas suelen tener muchos errores. Las elabora gente que, efectivamente, ha visitado los lugares que describe, pero no posee información ni sobre el inmueble que incluye en la lista ni sobre lo que la administración está haciendo para solucionarlo. Y por supuesto, no nos han preguntado en ningún momento. Se trata, pues, de una lista elaborada a ciegas y a partir de impresiones y sentimientos de particulares. Algunos de los casos que se recogen no son ciertos, como el del castillo de Sepúlveda, que se encuentra bien conservado y en uso por parte del Ayuntamiento. Otros inmuebles son de titularidad privada, por lo que la Junta poco puede hacer, salvo instar a que se conserven. Otros no están protegidos ni declarados como Bienes de Interés Cultural (BIC). Hay también ermitas en ruinas, pero en ruinas de cuatro piedras, que llevan abandonadas mucho tiempo y a las cuales es difícil dar una salida porque no poseen interés artístico alguno. Y luego aparecen otros edificios en los que la Junta sí está trabajando, como la ermita de San Miguel de Sacramenia. En fin, yo creo que la lista de Hispania Nostra ha sido elaborada a partir de denuncias de particulares, especialmente de gente vinculada al lugar donde esas ruinas se encuentran, por lo que los sentimientos juegan un papel importante en la denuncia. Desde luego, en Segovia hay otros monumentos declarados BIC que tienen la misma o más necesidad de actuación que los que salen en esa lista. Y en ellos se está trabajando, despacio, es verdad, porque los medios son limitados, pero con resultados.
 
-Hablemos del agua. No llueve, el Pontón Alto está a menos de la mitad y los ayuntamientos de Segovia y San Ildefonso exigen a la Junta de Castilla y León que ordene de una vez por todas el territorio para dar una solución a la escasez de agua.
-Está claro que cuando no llueve la gente se pone nerviosa y hace declaraciones como las del alcalde de San Ildefonso y el teniente de alcalde de Segovia. Yo creo que si los ayuntamientos de Segovia y San Ildefonso tienen una disputa en cuestión de aguas, lo último que deben hacer es culpar a la Junta de Castilla y León, porque tanto uno como otro saben perfectamente que el responsable de la gestión del agua en Castilla y León es la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que es el organismo que tiene que decidir y gestionar los repartos, los caudales y los aprovechamientos del agua. El alcalde de San Ildefonso, José Luis Vázquez, al que tengo un gran aprecio, se equivocó tremendamente al culpar a la Junta de no ordenar el territorio, porque desde que se aprobaron las normas reguladoras de la ordenación del territorio en la comunidad, allá por el año 1998, la Junta no ha dejado de trabajar en la ordenación de su territorio. Estas normas se modificaron en el 2006, y el año pasado se aprobaron las Directrices de Ordenación del Territorio, que cuentan con un plazo de dos años para su desarrollo. Esto quiere decir que nos queda un año todavía. Y los ayuntamientos lo saben perfectamente. En este caso que nos ocupa, dado que ambos ayuntamientos son socialistas, les recomendaría que hicieran lo que pudieran para ayudar a que la Junta pueda llegar a gestionar sus recursos hídricos, tal y como prevé el Estatuto de Autonomía de Castilla y León.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 06 de Septiembre de 2009