Juan Antonio de Frutos Postigo: La empresa como proyecto de vida

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Hoy os presentamos otro artículo de Estrella Martín Francisco, que se publicó en diciembre de 2006 en el periódico comarcal "El Nordeste de Segovia" y que como tantos otros, estamos recuperando para la nueva sección de esta Web: "Personajes de Sepúlveda". En esta ocasión queremos recordar a Juan Antonio de Frutos Postigo, fundador de COPESE, que falleció el 9 de julio de 2011.

 JuanAntoniodeFrutos

Se confiesa “laborópata” y si no lo fuera no se podría entender lo que ha logrado: fundar y dirigir una empresa que apuesta por las nuevas tecnologías y la investigación, con unas ventas externas en 2005 de 24.509.890 euros y un reconocimiento nacional e internacional que ha culminado con la concesión de la medalla de plata al mérito en el trabajo, algo “tan gordo” que todavía no ha digerido.

El momento más emotivo en la entrega de la medalla de manos de Jesús Caldera fue el agradecimiento a su familia –“en esto soy clásico, para mi la familia es clave”– y la mención a sus padres ya fallecidos, “los cuales se sentirían muy orgullosos”. Quizá porque recordó que siguió los pasos de su padre que distribuía pienso, “pero se me quedaba corto”. Su inquietud le hizo planteárselo como un reto personal y una carrera de obstáculos.

De ser empresario a título personal, con una marca blanca de piensos, que fue COPESE, surgió la creación de la fábrica: “se hizo en Coca porque es una zona de gran producción de cereales y los mercados de consumo están cerca. Marino era cliente mío y decidimos crear COPESE S.A. Al principio con piensos, luego granjas y ahora con la industria cárnica. Si me hubiera contentado y no hubiera hecho nada, me hubiera sentido mal”. Y no puede evitar la satisfacción de haber llevado a cabo un proyecto que da trabajo a 150 personas con un absentismo laboral casi nulo.

Todo esto me lo cuenta en su oficina, adornada con cuadros de artistas locales y una frase enmarcada que refleja su filosofía: “En todas las clases sociales el ejemplo es la mejor forma de autoridad”.

A pesar del cúmulo de trabajo pendiente, me informa detalladamente sobre esta empresa con 30 años de vida. Desde su estructura departamental, hasta la creación de Hermes, un programa informático propio que les sirvió para lograr el premio Internet 2003 de Castilla y León para empresas.

– ¿No era Sepúlveda un lugar arriesgado para esta aventura?

Aventura relativa, porque en un principio sólo se necesitaba un pequeño almacén y una estructura administrativa. Luego todo se quedó pequeño, pero decidimos dejar aquí toda la administración y dirección, que actualmente cuenta con 12 empleados, entre los que están mis tres hijos.

– ¿Por qué hay tan pocas empresas en la comarca?

Hay falta de vocaciones empresariales y nadie quiere los quebraderos de cabeza que trae consigo. Antes, el empresario era el amo, luego el jefe y ahora es el líder. Como decía Edison, definiendo a un genio, un empresario tiene un 1% de inteligencia y un 99% de sudor: el esfuerzo es primordial, pero también hay que luchar contra los riesgos y resolver los problemas humanos en la relación diaria.

Piensa que el empresario tiene poco reconocimiento social y que hizo mucho daño “la cultura del pelotazo”, porque “alimenta la opinión de que los empresarios somos unos golfos que vivimos de explotar al trabajador y de engañar a Hacienda”.

El reconocimiento.

– ¿La medalla es una compensación a los sinsabores?

Es una satisfacción porque todos estuvieron de acuerdo y no lo esperaba porque esto se lo dan a los raritos, aunque yo sí me había notado que lo era un poco. Un amigo me decía que seguramente no había evaluado su alcance, que era una condecoración civil a nivel nacional que pocas personas tienen.

– ¿Qué momento fue el más el más divertido? ¿O fue un acto serio donde no hubo lugar para bromas?

Era un acto serio que no lo fue en absoluto, porque el ministro es una persona campechana que entiende las bromas y se defiende bien en el terreno corto y fue todo bastante relajado. Por ejemplo, Marisa y mi suegra quisieron hacerse una foto con él y les presenté. “Ministro, te presento a mi primera esposa” “Y la última, ¿verdad?”, me dijo. Le conté varias anécdotas, entre ellas la entrega de una condecoración a Unamuno por parte de Alfonso XIII. “Gracias, majestad, es muy merecida”. Y el rey le contestó: “Me sorprende usted. Todos dicen que es inmerecida”. “Y será verdad, majestad, será verdad”.  

Otras facetas del empresario.

– En tu empresa apostáis por la calidad, ¿El vivir en Sepúlveda también fue una apuesta por tu calidad de vida?

A mí no me gusta la ciudad, pero los que apostamos por vivir en los pueblos también tenemos nuestros problemas: nadie quiere venir aquí, ni siquiera a heredar.

Aunque se define como laborópata, en su tiempo libre le gusta pasear solo porque “es una manera de encontrarme conmigo mismo. A veces viene mi hija Elena y, si hace mal tiempo, me pongo una marcha militar y paseo por el salón de mi casa que es muy grande”.

Desde su rostro impenetrable, es imposible saber si habla en broma o en serio. Se confiesa enamorado de la Historia, lo que le permite moverse con soltura por el pasado, a veces tomando un vino.

Su seriedad inicial se transforma en alguna tímida sonrisa.Sale su afición cantarina y siempre, de fondo, Copese, que le ha permitido trabajar en el exterior con socios checos, chinos, franceses o canadienses. “En una reunión en París una representante de Canadá me dijo que tenía que cantar allí, pues cada año nos reunimos en una sede distinta. Le dije que sí, pero cobrando y con contrato libre de impuestos. Quedó ahí la cosa, pero se presentó el gerente con un contrato por un dólar canadiense que tengo enmarcado, pues para ser la primera vez no está mal. Al año siguiente nos reunimos en Francia y cobré 10 euros. Ahora con el tabaco ya no canto, es uno de sus famosos daños colaterales”.

Juan ya ha destapado su faceta más entrañable y risueña, acompañada de chistes. Luego seguirá con su filosofía empresarial en la que ha apostado por la cultura del conocimiento y los datos objetivos para crear algo posible en esta comarca, porque lo imposible sólo existe en la imaginación.

Artículo escrito por Estrella Martín Francisco para El Nordeste de Segovia, Diciembre de 2006

personajesdelnordeste