Juan Emilio Cristóbal: Esculpiendo artísticamente entre dos generaciones

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Es una institución en su pueblo, primero porque es un artista cantero que ha hecho obras tan impresionantes como la talla de las cinco esculturas que coronan la fachada principal de la catedral de Madrid. Pero además, por que se implica en la vida del pueblo como alcalde de la Cofradía del Corpus, presidente de la Peña del Real Madrid o responsable de la Comisión de la Fiesta de los Fueros y de la Cabalgata de Reyes, siempre logrando excelentes resultados. Realizó fotografías de la primera guía de Sepúlveda y participó en otros dos libros más. Quizá su secreto es que ha  sabido ser un eslabón entre dos generaciones que le respetan y hacer todo con sensibilidad, buen talante y menta positiva.

- Los antiguos oficios están desapareciendo, no interesan a la gente joven. Sin embargo, tú eres cantero. ¿Cuánto tiempo llegas en este oficio y cómo llegas a él?

“Soy la cuarta generación de canteros porque lo fueron mis bisabuelo, mi abuelo y mi padre. Ya desde niño pasaba largas horas mirando a mi padre y sus obreros. Degustaba verlos, aunque no hacían nada artístico y, en el año 1976 con 16 años, empecé en el oficio pero he ido más allá porque me gusta investigar y, de forma autodidacta, me he dedicado a la escultura, el moldeado… Mi padre me enseñó a manejar la herramienta, pero se aprende haciendo, y yo nunca me he echado para atrás en nada, nunca he dicho que no a ningún encargo, y cada uno ha sido un reto y una aventura para mí. Yo toco todos los palillos, sobre todo la construcción, que es el trabajo del día a día que me permite vivir”.

 

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Recuerda con cariño la talla de Nuestra Señora de la Almudena porque “te llena que esté en la catedral de Madrid algo hecho por ti”. También sus primeras esculturas de la Virgen del Coro y de San Antonio o el nuevo escudo de la casa de los Gil de Biedma, porque con sus 3.000 kilos fue la primera obra grande que hacía.


De ellas guarda fotos en su impresionante taller, donde se ha cambiado el martilleo rítmico por la moderna maquinaria. Allí pasa mucho tiempo, a veces desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche: “Te tiene que gustar, y pierdes la noción del tiempo porque te llena. Es un trabajo duro y de mucha paciencia; pero, si trabajas en algo que te gusta, es llevadero”.

 El vaso de su optimismo siempre está lleno (quizá por eso una de sus palabras más utilizadas es fenomenal) al hablar de sus experiencias, como cuando fue profesor cantero en Perú y Uruguay durante seis meses, su participación en una serie de televisión japonesa sobre la artesanía o su contacto con escultores como Juan de Ávalos.


Recorro Vertiginosamente su vida artística en numerosos recortes de prensa, de poesías dedicadas, fotos… Un rincón muy especial es la recreación del anterior taller como homenaje a los antiguos canteros, por que Juan Emilio es consciente de la herencia que ha recibido de sus mayores y de su responsabilidad para pasarla a otras generaciones y su gratitud hacia los que le han enseñado. En el terreno personal, valora mucho la responsabilidad heredada de sus padres, su interés por el pueblo y es lo que espera transmitir a sus hijas: “Me tomo las cosas en serio y, si me ocupo de algo, quiero que salga bien y en buen ambiente. Digo a mis hijas que siempre hagan las cosas de buena fe”.

Alcalde del Corpus: herencia y emoción


- Presides distintas asociaciones, ¿tienes madera de líder o de servicio a los demás?

“Todas estas actividades me sirven de válvula de escape, como una excusa para irme del taller porque si no sería su esclavo. Me gusta porque lo veo como un servicio, no como un trabajo. El ser alcalde de la Cofradía del Corpus me satisface enormemente, y tengo que agradecérselo al anterior alcalde, Andrés Lorenzo, porque el me propuso. Normalmente el alcalde esta en su puesto hasta que fallece y lo suele ocupar gente mayor. Como sepulvedano, esta cofradía tiene algo especial que te envuelve, algo mágico. Me hizo mucha ilusión saber que mi bisabuelo ya había sido alcalde y, cuando recibí el cargo, sabía que tenía una herencia importante. Me preocupa su continuidad y hay que ir dando posibilidades a todos; no es un coto cerrado, pero tiene que haber un equilibrio entre la gente mayor y la gente joven porque cada uno tiene su cometido. Cada uno tiene que dar al pueblo aquello para lo que está más capacitado, y yo creo que lo mío es la organización”.

A pesar de su antigüedad, siente que esta cofradía sigue siendo importante en el mundo actual: “Ahora es mucho más abierta a todos, y contacta con otras cofradías. Lo que se está haciendo no se ha hecho nunca”. Posiblemente, recuerda acontecimientos históricos celebrados en Sepúlveda, como el I Encuentro Nacional de Misas de Minerva o el I Congreso de Estudios Históricos de las Cofradías Sacramentales, donde se ha codeado con excelentes eruditos.

La importancia de la amistad


Junto con su familia y su trabajo, la amistad es esencial en vida y sigue conservando sus amigos de la infancia con los que formó la peña Septempul.

- Vuestra peña ya tiene 32 años. ¿Cómo se consigue esa continuidad?
“Porque nos conocemos desde la escuela, no llegamos a la peña de grupos diferentes y luego hemos tenido la suerte de que nos hemos ido casando y nuestras mujeres han congeniado”.

A veces se descubre cantando y trabajando, y le encantan esos momentos de reunión especiales, cuando surge el momento de unir las voces: “A mí me gusta mucho cantar, y el momento más bonito de las fiestas es cunado van la reina y las damas a nuestra peña y las dedicamos canciones de las de siempre, de las que se cantaban en las tabernas”.

- ¿La amistad es como cincelar una piedra, un trabajo lento pero profundo?
“Para mí es importantísima y creo en ella. Intento que nos reunamos para merendar o con cualquier otro motivo porque para mí es fundamental”.

No es un fanático del fútbol, es presidente de la peña madridísta para que ésta no desapareciera y ha conseguido que su familia sea del mismo equipo para poder disfrutar de momentos juntos.

Gusta estar  con él porque, a pesar de sus numerosas actividades siendo la víspera del Corpus, emana tranquilidad y no existe el tiempo, sino esa paz afectuosa que es su mayor aportación en sus relaciones con los demás.

 

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Alcalde del Corpus: herencia y emoción


- Presides distintas asociaciones, ¿tienes madera de líder o de servicio a los demás?

“Todas estas actividades me sirven de válvula de escape, como una excusa para irme del taller porque si no sería su esclavo. Me gusta porque lo veo como un servicio, no como un trabajo. El ser alcalde de la Cofradía del Corpus me satisface enormemente, y tengo que agradecérselo al anterior alcalde, Andrés Lorenzo, porque el me propuso. Normalmente el alcalde esta en su puesto hasta que fallece y lo suele ocupar gente mayor. Como sepulvedano, esta cofradía tiene algo especial que te envuelve, algo mágico. Me hizo mucha ilusión saber que mi bisabuelo ya había sido alcalde y, cuando recibí el cargo, sabía que tenía una herencia importante. Me preocupa su continuidad y hay que ir dando posibilidades a todos; no es un coto cerrado, pero tiene que haber un equilibrio entre la gente mayor y la gente joven porque cada uno tiene su cometido. Cada uno tiene que dar al pueblo aquello para lo que está más capacitado, y yo creo que lo mío es la organización”.

A pesar de su antigüedad, siente que esta cofradía sigue siendo importante en el mundo actual: “Ahora es mucho más abierta a todos, y contacta con otras cofradías. Lo que se está haciendo no se ha hecho nunca”. Posiblemente, recuerda acontecimientos históricos celebrados en Sepúlveda, como el I Encuentro Nacional de Misas de Minerva o el I Congreso de Estudios Históricos de las Cofradías Sacramentales, donde se ha codeado con excelentes eruditos.

La importancia de la amistad


Junto con su familia y su trabajo, la amistad es esencial en vida y sigue conservando sus amigos de la infancia con los que formó la peña Septempul.

- Vuestra peña ya tiene 32 años. ¿Cómo se consigue esa continuidad?
“Porque nos conocemos desde la escuela, no llegamos a la peña de grupos diferentes y luego hemos tenido la suerte de que nos hemos ido casando y nuestras mujeres han congeniado”.

A veces se descubre cantando y trabajando, y le encantan esos momentos de reunión especiales, cuando surge el momento de unir las voces: “A mí me gusta mucho cantar, y el momento más bonito de las fiestas es cunado van la reina y las damas a nuestra peña y las dedicamos canciones de las de siempre, de las que se cantaban en las tabernas”.

- ¿La amistad es como cincelar una piedra, un trabajo lento pero profundo?
“Para mí es importantísima y creo en ella. Intento que nos reunamos para merendar o con cualquier otro motivo porque para mí es fundamental”.

No es un fanático del fútbol, es presidente de la peña madridísta para que ésta no desapareciera y ha conseguido que su familia sea del mismo equipo para poder disfrutar de momentos juntos.

Gusta estar  con él porque, a pesar de sus numerosas actividades siendo la víspera del Corpus, emana tranquilidad y no existe el tiempo, sino esa paz afectuosa que es su mayor aportación en sus relaciones con los demás.

 
Artículo escrito por Estrella Martín Francisco para  El Nordeste de Segovia, Junio de 2008
 
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