Román Sebastián Ayuso: "La vida como universidad"

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado
 

Este mes os presentamos otro artículo de Estrella Martín Francisco, que se publicó en su día en el periódico comarcal "El Nordeste de Segovia" y que como tantos otros, estamos recuperando para la nueva sección de esta Web: "Personajes de Sepúlveda". En esta ocasión os presentamos a Román Sebastián Ayuso: La vida como universidad

romansebastian01 

 A  los  6 años perdió a su padre y antes de los 8 empezó a trabajar. Con sus hermanos creó el Grupo Ayuso y llegaron a tener hasta 600 empleados distribuidos en empresas por distintos puntos de España. Su optimismo,  la familia y las numerosas experiencias vividas han sido su mejor centro de enseñanza. Sigue soñando, igual que en  los comienzos,  sin perder la sonrisa y se mueve siempre  con convencido de lo que hace ,  y lo hace con generosidad, expresándolo en un  lenguaje llano,  salpicado con algún taco que otro mientras saborea un vino  en Sepúlveda,  su hijo más caro.

Nos encontramos con él en “Casa Román”   donde llega sonriente, acompañado de su inseparable garrota,  después de dar su paseo diario. “A las 7 o 7.30 en este tiempo estoy andando y me hago mis 9 kilómetros mientras voy dando vueltas al coco. ¡ y enebro una cantidad de agujas!…”.

Román ha cumplido ya los 67 años y si tuviéramos que encontrar un adjetivo para definir su vida sería intensa desde sus primeros años en los que su mote era “el churrelillo”. “El abuelo Román tenía una taberna que se llamaba “La churrela” porque vendían un vino de la zona que se llamaba así aunque no había cojones a bebérsele”.
De pequeño tuviste una vida dura. ¿Cómo te ha servido para lo que has vivido después como empresario?

“Lo que te enseña la calle es una universidad . Me ha enseñado a ser persona,  a querer y respetar a los demás, que creo que es lo más válido que hay en la vida.  Y date cuenta de que me quedé sin padre a los 6 años, mi hermano Tino con 4, Jose  con 2 meses y  con mi abuelo de 80. Sin tener 8 años ya me iba con unas ovejas de pastor y en verano me ajustaba para ir a llevar la comida a los segadores. Con 10 años se me cruzaron los cables y me fui  solo a Madrid”.

Allí estuvo en una vaquería, de botones, camarero… También intentó ser torero  y vendió  dos mil entradas para torear en Las Ventas pero no le dejaron por no tener 14 años. Lleno de inquietudes, no perdía oportunidades y en verano se iba 3 meses a Regil y Azpeitia “Para lo que hiciera falta. Allí aprendí otra cultura que es la del País Vasco que es muy interesante”.

Sin perder el humor, Román relata cómo mal comía en Madrid y acabó por enfermar. Su madre, cuando se enteró, le hizo volver a Sepúlveda.   “Cuando llegué acababan de matar  un gorrinillo negro y lo primero que comí fueron los chicharrones. Cuando me comí el cerdo, otra vez para Madrid”.

¿Cómo surge la empresa?

Montamos un tallercito en San Blas para trabajar la cerrajería de hierro los tres hermanos. Hemos trabajado 30 horas seguidas muchísimas veces, sin tiempo para comer y la  familia  nos ha apoyado mucho  pero tienes que estar convencido.  En 1967 empezamos con el tema del aluminio y luego con perfiles y cerramientos de terrazas y en 1973 pusimos almacén”.

De ahí al Grupo de empresas repartidas por toda España  y con delegaciones internacionales que también se dedica a la investigación. “Hemos tenido que hacer un ERE y  ahora contamos con 400 empleados, aunque nos sobran 100.  Es muy duro. Ni yo ni ningún empresario honrado queremos despedir a nadie”.

Ahora que estás jubilado, ¿Qué te gusta hacer?

“Nos juntamos 3  matrimonios a jugar al parchís  los fines de semana  porque le gusta a mi mujer. Es una odisea porque vamos los hombres contra las mujeres, ponemos 3 euros y en octubre nos hacemos un viaje. Cuando vengo a Sepúlveda,  me encanta chatear, me gusta el vino en las bebidas no en las comidas, charlando con los amigos pero, desde que me dio el infarto hace cinco años, he tenido que aflojar el pistón porque vi las orejas al lobo y las tenía muy feas. Otra de las cosas que hago todos los días, porque si no parece que me falta algo, es leer la prensa, me gusta mucho la política, tanto  que me he metido aquí en el ayuntamiento”.

romansebastian02

¿Cómo llegas  a él?

“Tomando vinos  con Ismael, el anterior alcalde, siempre les estaba metiendo tralla y un día me dijo: “No te preocupes que,  ahora que va a haber elecciones,   te voy a poner en la lista”. Con todas sus narices me metió de tercero”. El difunto Félix, que era una maravilla, y yo nos  implicamos mucho.  Éramos uña y carne y me quedé destrozado cuando se fue. Me llamaba Paco Martínez Soria, íbamos juntos y alegres a todas partes. Creo que se  han hecho pocas cosas en Sepúlveda de lo que ha hecho y lo que ha sido y, antes de irme, de acuerdo con la oposición, me gustaría hacer algo por unanimidad”.

Tiene gran seguridad en que dejará el cargo “No se debería estar más de dos legislaturas porque  lo que haces es frenar  y es malo para los pueblos”. Confiesa que ha disfrutado mucho pero que también ha sufrido “Porque nunca llueve a gusto de todos. Lo que sí puedo decir es que he hecho todo lo que he podido”.

¿Qué te gustaría  que se supiera  del ayuntamiento que no se ve desde fuera?

“La gente aquí se piensa que estás en el ayuntamiento para llevarte y en estos ayuntamientos creo que no se  puede llevar nadie porque no hay nada. Son ayuntamientos pequeños, pero con una gran cantidad de trabajo porque Sepúlveda es muy peculiar: su difícil orografía, el tráfico…. El ayuntamiento lleva muchas horas y te puedes equivocar aunque tengas las ideas claras de lo que quieres hacer. En agosto a las 8.30 ya estoy en la plaza con Carmelo, con nuestros coches a disposición del ayuntamiento y pagando nosotros la gasolina”.

Te ocupas de las 11 pedanías de Sepúlveda. ¿Qué necesitan?

“Cariño porque dinero no tenemos y yo se lo llevo a espuertas, todo lo que quieran”.

 Siempre has sido una persona con una actitud muy optimista ante la vida…

“Lo he sido siempre y lo sigo siendo aunque ahora las cosas están muy mal pero tenemos que salir adelante sin más narices, hemos salido de muchas crisis y de esta tenemos que salir también”.

Verano, fiestas…¿Eres juerguista?

“ Con 60 para arriba  las vives más tranquilo, ya casi te molesta un poco el ruido pero tratamos de disfrutar todo lo que se puede. Nosotros tenemos la peña de Los Fueros en la Barbacana. El más joven tiene 62 años pero nos levantamos   a las 7 de la mañana   para hacer las sopas de ajo o lo que haya que hacer para todo el mundo. Llevamos haciéndolo treinta y un años”.

No se explica la vida sin amigos, el chatear entonces no tendría sentido y notaría un tremendo vacío en el alma. Ni sin su familia creada en torno a María Ayuso Quintana, “la tía pequeña”, que fue a la vez madre y padre, que llevaba bocadillos y café a sus hijos al taller de cerrajería cuando no tenían tiempo ni de comer y que consiguió que siempre fueran una piña.

Aparecen sus nietos y sonríe con  orgullosa ternura. “¡Qué cuadrilla tengo yo aquí! ¿Tienes algo hecho para el abuelo? (dice dirigiéndose a  su nieta) “Algunos días no tiene hechos los besos y no pasa nada”.  Ahora les puede dedicar el tiempo tranquilo que no siempre tuvo para sus hijos aunque, como a ellos, seguro que les hace querer a Sepúlveda.

Artículo escrito por Estrella Martín Francisco para El Nordeste de Segovia, Octubre de 2010

personajesdelnordeste