Víctor Barrio Hernanz: El valor de vivir un sueño

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Hoy os presentamos otro artículo de Estrella Martín Francisco, que se publicó en diciembre de 2009 en el periódico comarcal "El Nordeste de Segovia" y que como tantos otros, estamos recuperando para la nueva sección de esta Web: "Personajes de Sepúlveda". En esta ocasión es el turno de Víctor Barrio Hernanz, en su etapa de novillero.

VictorBarrio

Desde el año pasado vive con pasión el mundo de los ruedos y le falta tiempo para transmitirnos todo lo que le inspira. Su recompensa son 73 festejos, con premio en la mayoría de ellos,  y muchos trofeos, como el de  mejor novillero de la Feria de Guadarrama o el  III Trofeo  Mesonero Mayor de Castilla. Su forma de torear arranca ‘olés’ del alma y un suspiro de alivio colectivo cuando termina. A sus 22 años, Víctor es una persona sensible y madura que lleva dentro el importante apoyo  de los suyos,  su amor por ellos y su decisión de darlo todo por el niño que quería ser torero.

El día de su debut con caballos, latió un silencio unánime en la plaza en el momento de entrar a matar. “En Sepúlveda el respeto y el cariño con el que me tratan es increíble y no lo olvidaré nunca”. También le abrió  más puertas. “En apenas un mes, la gente del toro ya conoce mi nombre y eso me ilusiona mucho aunque me llena de responsabilidad porque  sé que voy a ir a plazas importantes y en carteles fuertes”.

¿Eres consciente de la angustia que crea tu forma de torear en los que te ven?

Para triunfar tienes que arriesgar aunque sé que  a veces tiendo a hacer un toreo tremendista y demostrar que tengo valor. Si la gente que no me conoce tiene miedo  por mi integridad física, en mi familia se exagera todo más pero, como me dice mi novia Raquel, cuando sale todo bien lo disfrutan ellos más que nadie.

Víctor ha revolucionado un tanto la comarca. Sus amigos le siguen, incluso han creado una Asociación que lleva su nombre, una página web (www.victorbarrio.com) y utilizan su foto en camisetas y como salvapantallas en ordenadores. “Desde el primer momento me he sentido muy arropado y querido por los míos y te emocionas cuando lo ves, cuando te siguen a plazas por lejos que estén. Es muy bonito y me llena mucho”.

Desde que recuerda, con aroma de puro incluido,  siempre le ha gustado este mundo. Le encantan los animales y el campo y el toro es para él el animal más bonito. Habla del torero con veneración heroica,  alguien capaz de doblegar a un toro salvaje creando estética y emoción mientras pone en peligro su vida. “Eso me impactaba mucho pero ni en la zona ni en mi familia había tradición taurina y, cuando lo decía de pequeño,  se reían. Mi padre me bajaba a las vaquillas ya con 5 años y me ponía cerca para que se me quitaran las ganas. Un día  la vaca se saltó al callejón y me dio un meneo. Yo lloraba y mi abuelo me preguntó que qué lección había aprendido ‘Que no vuelvo a bajar a la plaza sin capote’, contesté.

¿Por qué no empezaste a ir a una escuela taurina hasta el 2008?

Siempre he tenido muy claro lo  dura  que es esta profesión,  lo que uno se juega cuando se pone delante de un toro, lo que puedes ganar,  lo que puedes perder y los sacrificios que hay que hacer para ser alguien. Por eso hasta que no me he sentido totalmente capacitado y mentalizado para dejarlo todo, no he dado el paso. Es el sueño de mi vida y estoy dispuesto a jugármelo todo para conseguirlo  porque sé que  son muy poquitas las oportunidades que me van a dar.

El pensar  cómo lo viviría su familia, también le frenaba. Finalmente salió resuelto y fortalecido de su lucha interior  porque,  si no lo intentaba, se  iba a arrepentir siempre.  La escuela de El Espinar y el maestro Sánchez Puerto fueron sus primeros apoyos.

Pertenece a las nuevas generaciones de toreros atletas, muy lejanas de las que se tiraban al ruedo a la desesperada para hacerse ricos y huir del hambre. La suya tiene cultura, madurez obligatoria para vivir este mundo, una búsqueda del arte y la emoción y un dominio elegante de  de la jerarquía en la plaza con movimientos armónicos. Ellos han empezado haciendo una inversión inicial sin saber cómo les va a ir.

¿Cuál crees que son tus mejores cualidades como torero?

Soy muy exigente y perfeccionista. Me gusta templar a los toros despacio, buscando la estética  y que me digan las cosas muy claritas, no que me den coba. Tengo valor y me sorprende lo tranquilo que salgo a una plaza llena,  sintiéndome el tío más feliz del mundo cuando hago el paseíllo. Yo oigo los clarines y me voy para arriba porque  he esperado tantos años queriendo salir que ahora  me vuelvo loco.

¿Lo más difícil es matar?

Matar es muy difícil El toro está lleno de huesos en movimiento. A cada novillo le pegas 30 ó 40 pases pero  a matar entras una vez o dos. Entrenas con un carretón de paja y el compañero,  si te coge,  no te va a pegar la que te pega el toro.

El arte de las emociones.

¿Qué opinas de los anti-taurinos?

Me duelen mucho. Respeto a todo el mundo pero no comparto que  una persona quiera prohibir los derechos de otros. Hay muchos problemas en el mundo que tendrían que tener prioridad y animales que viven hacinados y  sufren más que el toro. Si tú pinchas en la plaza, no hay trofeo porque estás haciendo daño al toro y ninguno queremos el sufrimiento del animal. Yo si pudiera, no mataría ninguno. Me han indultado dos este año y es lo más bonito que me ha pasado porque, de todos los animales que están criados para matarlos, el toro es el único que tiene opciones de ganarse la vida por méritos propios.

¿Existe una conexión o comunicación entre torero y toro y torero y espectadores?

Hay una conexión total con el animal  y con algunos hasta puedes mantener un diálogo. Con el público notas perfectamente cuando estás bien. Sales  y  sabes la que vas a montar por lo que tienes para ofrecer. En cuanto pegas tres lances,  la gente se vuelca. También ellos notan cuando tú sales entregado, si estás apático o no te encuentras al cien por cien.

¿Qué se siente cuando  das la vuelta al ruedo y todos te vitorean?

A todos nos gustan los aplausos y el reconocimiento pero no es nada comparado con las emociones y sentimientos que me produce el estar toreando y  percibir que los demás llegan a emocionarse conmigo. Uno de mis mejores seguidores tiene 82 años y está prácticamente ciego pero me sigue siempre que puede. Este año le brindé un toro en Méntrida al que corté las dos orejas. Cuando terminé, me aseguraba con lágrimas en los ojos, que había momentos en los que había llegado a verme.  Esas situaciones nos hacen sentir tan bien que superamos el miedo y  nos recuperarnos rápidamente de los percances para volver a vivirlas.

Tardes buenas

Recuerda muchas tardes buenas, entre ellas Herrera del Duque, Soria aunque quizá fuera Collado Mediano la más completa y la de Sepúlveda la más emotiva. El balance de este año no puede ser mejor: 49 corridas con un total de 86 orejas y 7 rabos.

Una carrera tan rápida que le ha impedido pararse a saborear los triunfos hasta el final de la temporada cuando, sentado en su casa de Grajera, lloró de alegría al ser consciente de lo que había conseguido.

Allí, en el campo, solo con la naturaleza, entrena al viento por naturales y Chicuelinas  o en la quietud del garaje de madrugada.

Atrás queda ese niño que se vio entre patas y polvo en una plaza y decidió,  lleno de coraje, lágrimas y algún golpe,  que los sueños  no podían  lograrse desde el callejón.

Artículo escrito por Estrella Martín Francisco para El Nordeste de Segovia, Diciembre de 2009

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