Un plan para repoblar un pueblo segoviano con dos vecinos en invierno recibe 300 solicitudes

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Descencientes de Velosillo han creado un fondo con 200.000 euros para financiar ideas.

La despoblación es uno de los principales retos en el medio rural. Cientos de pueblos castellanos y leoneses ven cómo disminuye su patrón hasta quedar relegados al recuerdo de quien en un tiempo pasado habitó un territorio cuya comunidad se ha extinguido. Los discursos políticos destinan buena parte de su tiempo, especialmente en periodo de elecciones, a ofrecer una radiografía del problema y analizar las posibles soluciones pero, en muchos casos, la despoblación sigue azotando a los pequeños municipios. Un ejemplo es Vellosillo, con alrededor de 200 vecinos en los meses de verano, pero con tan solo una pareja asentada en esta pedanía de Sepúlveda cuando el frío se adueña del clima. Los cortes intermitentes en los suministros esenciales se producen habitualmente, aunque fue en 2017 cuando fueron demasiado pronunciados, pues permanecieron 50 días sin agua potable después de un invierno con repetidos cortes de luz, lo que llevó a la asociación de vecinos de Vellosillo, compuesta por unos 170 hijos y nietos de personas nacidas en el pueblo, a replantearse su futuro.

Con el esfuerzo de todos, crearon un fondo de capital riesgo para poder atraer proyectos empresariales. Además, a comienzos de este año, presentaron un plan de repoblación que requiere el apoyo de las instituciones, que en un primer momento aceptaron. Los vecinos proponían al Ayuntamiento de Sepúlveda, a la Diputación de Segovia y a la Junta de Castilla y León declararse como entidad local menor y gestionar la mitad de los impuestos recaudados de los vecinos de Vellosillo. Tras mostrarse a favor, la sorpresa fue mayúscula cuando las instituciones hicieron caso omiso a las pautas marcadas por el Plan Nuevo Modelo Rural de Repoblación, sin ofrecer respuesta a las reclamaciones de los promotores. Un duro contratiempo que no ha frenado las ganas de seguir con el proyecto, que pretende asentar a 150 personas en un plazo de diez años. «Desde hace cincuenta años el pueblo sigue vivo porque lo mantenemos los vecinos», denuncia Jorge Juan García, uno de los promotores, quien indica que en el nordeste de Segovia «estamos colapsando literalmente los pueblos, pero hay gente dispuesta a luchar y sacar esto adelante». A pesar de no disponer del apoyo institucional deseado, el fondo denominado Vellosillo Dreams cuenta con 200.000 euros aportados por los vecinos para financiar proyectos que ayuden a implantar un tejido económico sostenible en la localidad y fomentar nuevos modelos de vida. Esta cantidad podría parecer demasiado ambiciosa en un primer momento, pero puede que resulte escasa ante el aluvión de demandas que están recibiendo los promotores. Desde la iniciativa de Vellosillo Dreams y el plan de repoblación, cerca de 70 proyectos para unirse a la iniciativa y más de 300 solicitudes de residencia confirman que el proyecto puede llegar a ser un éxito. «Es un hito que no se ha conseguido antes en toda España», afirma García, quien mantiene los plazos establecidos y recuerda que los procesos a seguir son lentos, especialmente con la densa burocracia que hay que seguir con cada iniciativa empresarial. Actualmente, además del primer proyecto del parque arqueológico ya confirmado, permanecen en estudio otras 14 iniciativas que tratan temas muy diversos como la agroecología o el turismo sostenible.

En cuanto a los repobladores, en marzo llegarán los tres primeros con el proyecto inicial, y los creadores del plan reconocen que será un proceso lento especialmente los dos o tres primeros años. «Entre ese periodo y los cinco años estimamos que vamos a pasar a tener entre 30 y 50 personas que ya están prácticamente asignadas», explica el empresario Jorge Juan García. En los siguientes años el máximo que esperan alcanzar son 150 vecinos, que es la ocupación que creen suficiente para la superficie del pueblo, por lo que al llegar a esa cifra el plan establece pasar a una economía estacionaria.

Este plan hasta el momento está siendo un éxito según los promotores, pues aseguran que miembros de la Junta les han confirmado que el organismo regional no recibe tantos proyectos al cabo de un año. Para llevar a cabo su objetivo establece tres líneas generales. La primera es la problemática de la vivienda ante la falta de población pero también de casas y tierras a la venta. También hacen hincapié en la economía sostenible basada en principios como la cooperación, diversificación o la innovación. Por último, en el aspecto medioambiental, un objetivo ineludible es recuperar la biodiversidad y restaurar el ciclo del agua.

La parte que puede ser más complicada de remendar, la de la vivienda, explica García queda especificada en el plan. Unas 30 personas de las que se incorporarán a Vellosillo en dos o tres años es población ya vinculada al pueblo y que ya cuenta con una vivienda. A partir de ahí los vecinos ejecutarán una ambiciosa promoción de entre 10 y 15 viviendas autosuficientes que se unirán a las siete que ya existen en la zona con esta categoría. El objetivo es autofinanciar este proyecto, pues los promotores no buscan adquirir un margen económico en esta operación para que el precio sea lo más atractivo posible. Dentro de las viviendas han creado tres tipologías, pudiendo construir los nuevos vecinos su propia casa autosuficiente, también con la posibilidad de adaptarse a uno de los seis diseños que han creado para el plan modulables y escalables o incluso acogiéndose a las viviendas destinadas al alquiler.

En la elaboración del plan trabajan unos 30 vecinos de la asociación, donde hay abogados, arquitectos, empresarios y gente dedicada al mundo de las finanzas. «La idea surgió de forma espontánea ante el colapso que está viviendo el pueblo y todo ha sido un trabajo colectivo», asegura García, quien ocupa la labor de coordinador, pues él y su mujer son las únicas dos personas que de momento viven durante todo el año en Vellosillo. La problemática con el suministro de servicios básicos no solo ha hecho que los vecinos actúen con el plan de repoblación. También les lleva a pensar que en una situación extrema pueda ser necesario tomar medidas en contra de las instituciones. «Estar pagando impuestos para no recibir nada nos llevará en un momento a la situación irresoluble que explote por algún sitio», exclama Jorge Juan García, quien considera que en los últimos 50 años todo lo que se ha hecho en el municipio es por iniciativa de los vecinos y no de las instituciones. «Hemos intentado poner solución pero el Ayuntamiento, la Junta y la Diputación no van a hacer nada porque no tienen ni idea de la situación en la que están los pueblos. La falta de planificación les lleva a hacer todo con una improvisación que asusta», denuncia el empresario. «Quizá lo que tengamos que hacer es convertirnos en autosuficientes de verdad e intentar crear un modelo económico que nos permita sobrevivir», sentencia.

Un parque arqueológico experimental, previsto para 2019, será el primer negocio que acoja el pueblo

La Edad de Bronce, la de Hierro, el imperio romano y el pueblo visigodo estarán presentes en Vellosillo gracias al primer proyecto que se va a llevar a cabo con el capital aportado por los vecinos. El parque arqueológico experimental Velosiellum comenzará la obra de su primer edificio el próximo mes de marzo con el objetivo de abrir al público en octubre o noviembre del 2019. Un público que será muy diverso, pues las vertientes que propone incluyen tanto a arqueólogos e investigadores que necesiten contrastar sus teorías como a escolares o visitas turísticas dado el gran carácter pedagógico que posee. El emprendedor de este proyecto, Jesús Iglesias Patón, asegura que este tipo de investigación está muy extendida por toda Europa y actualmente empieza a desarrollarse en España. «Es una herramienta divulgativa bastante potente porque para los estudiantes no es lo mismo que les hables de los romanos llevándoles cosas que puedan tocar y experimentar que echándoles una charla o mostrándoles un libro», explica el ideólogo de Velosiellum, quien se enteró del plan de repoblación del pueblo por un recorte de prensa cuando ya tenía pensado asentarse en Ávila.

«Me pareció que mi proyecto podía encajar perfectamente y además de estar haciendo lo que yo quiero hacer puedo darle un contexto más amplio y servir para algo más con un impacto más directo en la comunidad», explica Iglesias Patón, quien según las estimaciones aportará el 30% de los cerca de 100.000 euros para su proyecto, siendo el resto responsabilidad del fondo Vellosillo Dreams. Un primer edificio en 2019, que contará con dos empleados, a los que se sumarán otros con las sucesivas construcciones del resto de edificios. En total serán cuatro y la idea inicial es añadirlos en periodos de dos o tres años. «Con el tiempo mi intención y mi interés es que Velosiellum pueda generar el máximo posible de trabajos, directos e indirectos, porque si acabamos teniendo un nivel de visitantes aceptable es muy posible que alguien se tire a la piscina y abra un restaurante, un hostal o cualquier otro negocio», explica el experto en arqueología.

«Ganaré en calidad de vida, tiempo y tranquilidad»

Abandonar las carreteras abarrotadas de coches, las calles repletas de gente y, en definitiva, un modelo de vida que puede llegar a ser estresante es una de las principales razones para mudarse al pueblo. Así lo explica Silvia García, quien acude los fines de semana, verano y fechas señaladas a su casa de Vellosillo, que ocupará como vivienda principal dentro de dos años. Es una de las personas vinculadas al pueblo que tiene pensado asentarse en él, por lo que actualmente está convirtiendo la casa en autosuficiente. Silvia vive en Alcobendas (Madrid), pero asegura que su mudanza a Vellosillo supondrá «ganar calidad de vida, ganar tiempo y estar en un entorno muchísimo más tranquilo».

Silvia García, quien realiza la mayor parte de su trabajo a través de Internet, pretende «volver a conectarme con la comunidad, con todo lo que me rodea y no perder tiempo en desplazamientos», con el objetivo de tener una vida más pausada que le permita disfrutar del entorno. Además de la paz que se respira en el mundo rural, la futura vecina de Vellosillo destaca los «lazos estrechos y fuertes» que existen en la comunidad del pueblo, fomentados gracias a la asociación creada en los años 70, con la que han realizado numerosas actividades comunitarias.

La falta de inversión de las administraciones públicas es un inconveniente para la repoblación. «Es un problema no tener garantizado algo tan sencillo como el acceso al agua potable en pleno siglo XXI en un país occidental», denuncia.


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