Sepúlveda sueña con recobrar el pulso perdido

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Solo dos bares han reabierto sus terrazas durante la primera semana en la fase 1 y hosteleros, comerciantes y agentes turísticos piden ayuda para salir del bache

Han pasado siete días del comienzo de la fase 1, pero Sepúlveda sigue desperezándose del largo y tedioso confinamiento. Lo hace despacio, sin sobresaltos, como recuperándose de un inesperado golpe que la ha dejado noqueada, grogui, tendida sobre la lona de su rico patrimonio y su inigualable belleza. Los comercios han empezado a abrir y solo los propietarios de dos bares, el pub Altamira y el bar La Imprenta, han tenido el arrojo de levantar la persiana y montar la terraza, el último el viernes por la tarde. Lo han hecho siguiendo con escrupulosidad las medidas que exige la normativa sanitaria, conscientes de que el primer objetivo es recuperar la confianza de los clientes. «El dueño del Altamira ha conseguido una ampliación del espacio de la terraza para poder mantener las mismas mesas pero con la distancia de seguridad pertinente, y está trabajando bien, con clientes de la propia Sepúlveda, lógicamente, pero bien», desvela Ana Herrero, coordinadora de Sepúlveda Siglo XXI, colectivo de comerciantes, hosteleros y profesionales de otros servicios turísticos que ha surgido para sumar fuerzas y alcanzar la reconstrucción del tejido económico sepulvedano cuanto antes.

«Se han creado equipos de trabajo por áreas: comercios, bares, restaurantes, alojamientos y actividades turísticas, y estamos trabajando en unas líneas generales, pero con propuestas específicas para cada sector. Hemos asumido los protocolos que nos corresponden y los estamos llevando a cabo. Los comercios están casi todos abiertos y funcionando con esos nuevos protocolos, y bares y restaurantes trabajan para implantarlos antes de reabrir», informa Herrero, titular de la empresa Sepúlveda Viva, que promueve visitas teatralizadas en la villa.

Estos agentes económicos (unos cincuenta) ya se han reunido con el alcalde, Ramón López, para hacerle llegar algunas de sus propuestas. El regidor está receptivo, si bien comerciantes y hosteleros piden más ayuda. La remontada no es ni mucho menos sencilla. «Se le pidió la supresión de la tasa de las terrazas y una rebaja en la de basuras y limpieza, pero seguimos esperando la respuesta por escrito. El miércoles nos volveremos a reunir y nos dirá qué medidas salen adelante. Además, le presentaremos nuevas propuestas que tienen que ver con la canalización de visitantes, la disposición de los aparcamientos, las medidas de seguridad que tendremos que adoptar para evitar aglomeraciones... También estamos trabajando en la elaboración de material informativo digital, y no solo turístico», desvela la coordinadora del grupo.

Sepúlveda vive del turismo y la hostelería. De los mil habitantes que tiene censados, cerca de trescientos comen directamente del sector, casi la mitad de la población activa. «Todavía no tenemos calculadas las pérdidas, pero son muy grandes. El Ayuntamiento debe actuar y lo puede hacer, pues hay municipios más pequeños y con menor presupuesto que han adoptado medidas como las que estamos proponiendo, que son viables y necesarias para que la actividad económica del pueblo se reactive y sus habitantes puedan enfrentarse a la crisis que se avecina».

La primera semana de la fase 1 ha discurrido en Sepúlveda tranquila, sin sobresaltos. «No se ha percibido un gran cambio en relación con la semana anterior, más allá de que te encuentras con más gente paseando o comercios abiertos. Se palpa una mejora en el ambiente, pero el cierre de la hostelería persiste y la actividad turística es nula. No debemos olvidar que la gente que viene a vernos procede fundamentalmente de Madrid o es de segunda residencia, y mientras Madrid u otras ciudades no abran ni esté permitido viajar de una provincia a otra, no podemos pensar en una reapertura generalizada. En nuestro caso, que nos dedicamos a las visitas teatralizadas, hemos hecho un planteamiento nuevo para trabajar con grupos reducidos, pero, por ahora, no vemos viable la vuelta», dice Ana Herrero. No obstante, cunde el optimismo. El verano puede darse mejor de lo esperado si la desescalada culmina con éxito: «Tenemos ganas de recibir a la gente y nos preparamos para ello, para que nuestro turismo sea seguro y de garantías».


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