Una escapada a Las Hoces del Duratón, el paraíso natural de la provincia de Segovia

A dos pasos de Madrid el cañón excavado por las aguas del Duratón es mucho más que un monumento paisajístico de primer orden.

Las Hoces del Duratón es una de esas oportunidades únicas que pone el mapa a disposición del viajero a poca distancia de Madrid. Apenas son 139 kilómetros desde la capital de España (62 desde Segovia y 104 desde Valladolid) lo que pone a tiro de piedra de cualquiera uno de los mejores ejemplos de paciente escultura kárstica de España. El Río Duratón es uno de los afluentes del Duero; un río paciente que sigue excavando este cañón milímetro a milímetro con el ahínco que dan las eras geológicas y la fuerza del agua. Un paisaje brutal que pone de manifiesto el poder de los elementos y la paciencia con la que modelan la piedra. Un lugar único que permite, entre otras cosas, disfrutar de la mayor concentración de buitre leonado de Europa (más de 700 parejas según los últimos censos y en franco aumento) y de lugares únicos dónde se dan la mano la historia de las gentes y un medio natural apabullante.

Un parque natural que se encuentra a apenas unos kilómetros de Sepúlveda, una bonita población de origen medieval típicamente castellana con bastantes piedras nobles y un cordero que se encuentra entre las joyas de la gastronomía española . Ideal, por lo tanto, para excursiones desde Madrid; para alguna escapada de fin de semana o para incluir en el programa de cualquier ruta por Castilla y León, una región que ben merece un par de semanas de vagabundeo en coche.

EMPEZAR EN SAN FRUTOS .-

Si se llega a primera hora de la mañana, o antes del medio día es conveniente acercarse hasta la Ermita de San Frutos (Acceso desde Villaseca), una sencilla construcción románica del siglo XII que se encuentra al borde del abismo. La sugerencia no es baladí, ni mucho menos. La primera ventaja es que la luz estará justo a nuestras espaldas dando la posibilidad de hacer auténticos fotones sobre la hoz perfecta que el agua excavo a más de 70 metros de profundidad. Y la segunda es que a esta hora los buitres leonados salen de sus buitreras (nidos) y empiezan a ganar altura pasando a pocos metros de los objetivos de nuestras cámaras. El espectáculo es sobrecogedor. Al caer la tarde convendrá, si aún se está por los alrededores, volver a las inmediaciones de San Frutos pero desde el lado contrario (acceso desde el muro del embalse de Burgomillado –SG-V-2411-) y acercarse al borde del abismo para ver como las últimas luces del día bañan los muros del propio cañón calizo y las piedras de la ermita. Y obvio que es en este momento cuando los buitres vuelven a casa.

Desde arriba, los casi 25 kilómetros de las Hoces del Duratón se dejan ver desde varias atalayas. Desde Sepulveda, la carretera SG-V-2418 ofrece varias posibilidades de acercarse al abismo a través de senderos y pistas forestales más o menos largos y accesibles; también un par de accesos para abandonar las alturas y Bajar hasta el cauce del río para disfrutar del cañón desde el otro punto de vista. En uno de estos accesos (ver mapa) se encuentra el embarcadero desde dónde parten (durante todo el año) las excursiones en piragua por las aguas tranquilas del Duratón; es una experiencia que merece mucho la pena ( Ver página web oficial ). Muy cerca del embarcadero (acceso por pista forestal y breve sendero).

LA SENDA DE LA MOLINILLA.-

La otra opción para internarse en las tripas del desfiladero es dejar el coche junto al Puente de Villaseca y hacer el sendero de La Molinilla. Antes de internarnos de lleno en el valle excavado por el río conviene hacer un par de cientos de metros en sentido contrario hasta la Cueva de los Siete Altares (Tel: (+34) 921 540 425; E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), una curiosa cueva habilitada y excavada en la que se tallaron varios altares y un gran arco de herradura y que funcionó como iglesia rupestre y eremitorio (dicen que aquí vivió San Frutos, patrón de Segovia) durante la época visigótica . La tradición asegura que esta fue la primera iglesia cristiana de la provincia de Segovia. Cauce abajo, el sendero de La Molinilla recorre un pequeño tramo de cauce entre el Puente de Villaseca y la Presa de la Molinilla (dos kilómetros ida), que permite acercarse al agua, caminar entre álamos y sabinas y entrar a alguna de las cuevas que, desde la prehistoria, han sido utilizadas por las gentes de la comarca para vivir, primero, y para guardar el ganado, después (el sendero está señalizado y es muy sencillo). En verano uno puede darse hasta un chapuzón.

UNA PEQUEÑA GUÍA DE SEPÚLVEDA.-

La oportunidad de visitar la localidad de Sepúlveda es otro de los atractivos de acercarse hasta las Hoces del Duratón. Pequeño pueblo de origen medieval que vivió su particular momento de esplendor en los siglos XI y XII, cuando la frontera con el Islam se traslada hacia el sur y se repueblan las tierras que quedan justo por debajo del Duero. De esa época es San Salvador (Subida a el Salvador, 31), una de las grandes joyas del románico castellano y principal de las cinco iglesias medievales que aún quedan en pie en el pueblo. También de aquellos lejanos tiempos quedan los restos de las murallas, que asoman en algunos de sus tramos a través de lienzos fuertes, torres –espectaculares los restos del antiguo castillo de la Plaza Mayor- y puertas monumentales. De visita obligada es la antigua Iglesia de Santiago (Conde de Sepúlveda, 34) también románica, aunque con restos anteriores, y actualmente reconvertida en Centro de Interpretación de las Hoces del Duratón y la Iglesia de los Santos Justo y Pastor (Santos Justo y Pastor, 8), que hoy alberga un interesante Museo sobre los Fueros de la ciudad que, a la postre, se convierte en una clase sobre la historia sepulvedana.

Callejear por Sepúlveda es una gozada. Las calles se adaptan a la perfección a una geografía marcada por el cauce del Duratón que, aquí, en vez de excavar una trinchera profunda serpenteó para crear una pequeña colina ideal para crear una pequeña ciudad fortificada; pero las calles van arriba y abajo como en terrazas; y ahí se encastran casas de piedra, puertas fortificadas (como las de Ecce Homo o El Azogue), el castillo, iglesias y viejos palacios. Precioso. A las afueras quedan otros puntos de interés como el Santuario de Nuestra Señora de la Peña (Acceso por Calle Comandante Cristóbal) que aparte de ser una interesante construcción románica –muy bonita la portada- tiene increíbles vistas sobre las hoces. Otro lugar que bien merece el paseo (hay que bajar hasta el cauce del río) hasta el Molino de la Fuerza (Acceso por Camino de la Puerta de la Fuerza).

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