Este año se conmemoran 150 años del nacimiento de Antonio Machado Ruiz, uno de los poetas más destacados de la Generación del 98 y una figura fundamental de la literatura española.
Machado, nacido en Sevilla el 26 de julio de 1875, dejó una huella imborrable en la cultura y en la historia de España, y su vínculo con la localidad de Sepúlveda es especialmente significativo.
El poeta visitó en varias ocasiones esta Sepúlveda, que inspiró algunas de sus versos más memorables. Entre sus palabras, destaca: "Tiene el pueblo siete llaves para siete puertas / Son siete puertas al campo / las siete abiertas", una evocación de la belleza y la apertura del pueblo que refleja su profunda conexión con el entorno.
Machado fue el representante más joven de la generación del 98, un grupo de escritores y pensadores que buscaban renovar la literatura y reflexionar sobre la identidad española tras la pérdida de las últimas colonias. Además de poeta, fue dramaturgo, ensayista y miembro de la Real Academia Española, dejando un legado que trasciende generaciones.
Su vida personal estuvo marcada por la tragedia, especialmente por su relación con Leonor Izquierdo Cuevas, con quien contrajo matrimonio en 1909. La pérdida de Leonor, víctima de tuberculosis en 1912, afectó profundamente al poeta y se refleja en su obra.
En Sepúlveda, Machado también dejó huella a través de su amistad con Emiliano Barral López, escultor sepulvedano nacido en 1896. Machado dedicó un poema a Barral, quien realizó una escultura del poeta. En sus versos, Machado expresa la admiración por el talento del escultor y la conexión entre su obra y su propia visión artística:
"... Y tu cincel me esculpía
en una piedra rosada,
que lleva una aurora fría
eternamente encantada.
Y la agria melancolía
de una soñada grandeza,
que es lo español fantasía
con que adorar la pereza
fue surgiendo de esa roca,
que es mi espejo,
línea a línea y plano a plano,
y una poca de se poca
y so, el arco de mi cejo,
dos ojos de un ver lejano
que yo quisiera tener
como están en tu escultura
cavados en piedra dura
en piedra para no ver"."
Asimismo, la relación de Machado con Pilar de Valderrama Alday, conocida como "Guiomar", también forma parte de su historia personal. La relación, considerada "casta" y profunda, ha sido recordada a través de la estación del AVE en Segovia que lleva su nombre, en honor a su figura y su legado.

