El aterrizaje de los tribunales de instancia y de las oficinas de justicia municipales y las nuevas competencias del Juzgado de Violencia de Género pondrán a prueba el sistema.
La Justicia va a tener un otoño intenso. La puesta en marcha de al menos tres modificaciones organizativas de peso cambiarán una estructura que lleva décadas implantada. Los jueces y fiscales han protagonizado esta semana una huelga de tres días por la reforma del acceso a la carrera judicial, pero de fondo emergen la entrada en vigor inminente de una serie de novedades que obligarán a los funcionarios y a los profesionales de la Justicia y a los ciudadanos a someterse a un proceso de adaptación de consecuencias imprevisibles.
Los juzgados, tal y como se han conocido hasta ahora, desaparecerán el 31 de diciembre en beneficio de los nuevos tribunales de instancia. En Cuéllar, Santa María la Real de Nieva y Sepúlveda, el cambio se hizo efectivo este pasado martes 1 de julio aunque en este caso sus efectos han sido sobre todo formales. Los órganos judiciales de esos tres municipios mantendrán un funcionamiento muy similar al de hasta ahora con la salvedad de que cambian su denominación.
La revolución de mayor calado se producirá a finales de este año en los juzgados de Segovia capital, que se transformarán en secciones especializadas que compartirán oficina. Es decir, cada juzgado ya no tendrá su propio cuerpo de funcionarios sino que estos se integrarán en unas oficinas comunes que asumirán todo el reparto, tramitación y ejecución de asuntos del partido judicial de Segovia.
«Esto ya está generando muchas dudas. Se tendrán que establecer medidas para que exista, de alguna manera, un enlace entre los jueces y magistrados y esos servicios comunes porque, en otro caso, la existencia de esa desconexión lo que augura es mayores problemas en la solución de los asuntos que beneficios», advirtió el presidente de la Audiencia Provincial de Segovia, Jesús Martínez Puras, el pasado 18 de junio en una entrevista concedida a La 8 Segovia y El Día de Segovia.
Las dudas sobre la eficacia de este nuevo modelo se extienden de arriba a abajo en el Palacio de Justicia de Segovia y en el nuevo edificio de los juzgados. «Es una modificación importante. A mí todas las modificaciones me parece bien, pero siempre que se nos den los medios personales y materiales necesarios para hacerlas frente», apunta la fiscal jefa de Segovia, Inmaculada Martínez, que precisamente ya ha solicitado refuerzos para la Fiscalía.
Sin embargo, la Junta de Personal de la Administración de Justicia en Segovia sospecha que esta reforma va a permitir al Ministerio ahorrarse inversiones en personal. «Todos los funcionarios de Segovia vamos a estar al servicio de todos los jueces de Segovia. Nos van a poder asignar el trabajo de otro juzgado e incluso de otra jurisdicción, así que se van a ahorrar mucho dinero. Porque las interinidades cortas no las van a cubrir y porque, cuando quieran abrir una nueva sección (lo que hasta ahora era un juzgado), a lo mejor ya no tienen que contratar siete funcionarios como hasta ahora sino que con uno o dos y el juez les vale. Mucho nos tememos que el trabajo no va a salir», señala el presidente de la Junta de Personal, Pablo Martín, que además lamenta que estos cambios vayan a coincidir con la toma de posesión de los funcionarios que han logrado sus plazas en los últimos procesos de selección.
En paralelo también va a desaparecer una institución centenaria, los juzgados de paz, que se transforman en oficinas de justicia municipales. «Permitirán acercar la Justicia a toda la ciudadanía, incluso en localidades sin sede judicial, facilitando trámites como la obtención de documentación judicial, presentación de escritos, atención a víctimas o conexión por videoconferencia con juzgados. Se trata de un nuevo modelo de atención descentralizada y digital, que garantiza el acceso igualitario al servicio público de Justicia», ha destacado esta semana el Ministerio de Justicia. Así, por ejemplo, un ciudadano que haya sido citado para prestar declaración podrá hacerlo desde la oficina de justicia municipal de su localidad en lugar de tener que acudir al juzgado o a partir de ahora al tribunal de instancia.
Ante la implantación de estos servicios, los jueces de paz se mueven estos días entre la incertidumbre y el enfado. El Ministerio de Justicia les ha retirado la potestad para celebrar matrimonios e inscribir matrimonios y defunciones. En Segovia existen 205 juzgados de paz agrupados en catorce cabeceras (El Espinar, Riaza, Nava de la Asunción, Real Sitio de San Ildefonso, Cantalejo, Cantimpalos, Carbonero el Mayor, Vallelado, Boceguillas, Turégano, Navalmanzano, Coca, Villacastín y Prádena). «Una boda en un juzgado de paz era algo gratis», destaca una jueza de paz de la provincia de Segovia que prefiere que no aparezca su identidad.
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, ha expresado su predisposición a devolver estas funciones a los jueces de paz. No parece tener marcha atrás, en cambio, el nuevo papel que asumirán los juzgados de violencia de género, responsables a partir de este otoño también de todos los delitos contra la libertad sexual en los que la víctima sea una mujer. Aún se desconoce si el tribunal de instancia de Segovia tendrá una sección de violencia de género. «Y si no se crea, lógicamente tendremos que saber quién asume esas competencias, que son muy delicadas y que van en aumento constante», ha remarcado el presidente de la Audiencia Provincial, Jesús Martínez Puras.
Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Segovia, que tiene las competencias en violencia de género, recibe más de una denuncia al día por este delito. «[Estos juzgados] ya están súper cargados de trabajo como para asumir una nueva competencia», ha indicado Martínez Puras. En Segovia, este órgano ha recibido recientemente una jueza de refuerzo que contribuirá a aliviar la carga de asuntos de su titular, Paula Sánchez Tamargo. La Fiscalía ha desvelado que también ha solicitado un refuerzo para los procedimientos de violencia de género.

