El 28 de octubre de 1995, Televisión Española emitía por primera vez el capítulo El Duratón dentro de la mítica serie Un país en la mochila, presentada por el cantautor, escritor y político aragonés José Antonio Labordeta Subías.
Tres décadas después, aquel programa sigue vivo en la memoria de muchos espectadores que encontraron en sus imágenes un retrato auténtico y poético de la España rural, y en especial de la villa de Sepúlveda y su entorno natural privilegiado.
Con una duración aproximada de 53 minutos, el episodio —disponible hoy en www.rtve.es y en Youtube recorría las Hoces del río Duratón, un paraje de belleza sobrecogedora donde la naturaleza, la historia y la vida humana se entrelazan desde hace siglos. Labordeta, con su inseparable mochila, exploraba los paisajes, las costumbres y los personajes de esta tierra segoviana, con la cercanía y sensibilidad que lo convirtieron en uno de los grandes divulgadores de la geografía humana de España.
Aquel viaje televisivo también quedó reflejado en el libro Un país en la mochila, escrito por el propio Labordeta y publicado poco después de la serie. En su introducción, el autor evocaba con lirismo el paso por estas tierras:
“Por las Hoces del Duratón me fui perdiendo a la búsqueda de ese santo que deberían convertir en su patrón los de Greenpeace, San Frutos, el pajarero, el defensor de las aves, el salvador de animales caídos en las hoces por donde Sepúlveda te invita a que metas el diente fervoroso, en el lechal tan frágil de estas tierras”.
El libro, concebido como un cuaderno de viajes, recoge vivencias, anécdotas y reflexiones acumuladas durante los tres años de rodaje de la serie, ofreciendo al lector una visión más personal de los caminos recorridos. “No es sólo para leer, sino también para ver”, escribió Labordeta, consciente de que su obra invitaba a mirar España con ojos nuevos.
Treinta años después, Un país en la mochila: El Duratón sigue siendo un testimonio entrañable y necesario de la vida rural, de la defensa del paisaje y de la identidad de los pueblos. En tiempos de despoblación y cambios acelerados, su mensaje —viajar con calma, escuchar, observar y respetar— resuena más actual que nunca.

