A partir del próximo domingo y hasta el 14 de septiembre, siguiendo la tradición ancestral, las 33 campanadas del "toque de queda" sonarán a las 22:00 horas.
En tiempos en los que el término “toque de queda” suele asociarse a restricciones contemporáneas, la villa segoviana de Sepúlveda mantiene viva una tradición ancestral que nada tiene que ver con limitaciones modernas. Cada noche, el sonido de 33 campanadas resuena en su casco histórico, recordando siglos de historia, fe y costumbre popular.
Un sonido que define a la villa
El conocido “Toque de Queda” de Sepúlveda se emite desde la espadaña barroca situada en la torre del reloj de la Plaza Mayor. Este singular elemento arquitectónico alberga dos campanas: una dedicada a marcar las horas y otra, conocida popularmente como “La Zángana”, encargada de protagonizar este ritual diario.
Cada jornada, tras las campanadas horarias, La Zángana entona 33 toques consecutivos. Esta cifra no es casual: simboliza la edad de Jesucristo en el momento de su muerte, dotando al acto de un profundo significado religioso y cultural.
Origen medieval y significado histórico
El origen de esta tradición se remonta a la Edad Media, cuando las campanadas anunciaban el cierre de las siete puertas de la muralla que protegían la villa. Aquel aviso marcaba el final de la actividad diaria y garantizaba la seguridad de sus habitantes durante la noche.
Hoy, lejos de su función defensiva original, el Toque de Queda se conserva como una manifestación de patrimonio cultural inmaterial, un eco del pasado que sigue marcando el ritmo de la vida local.
Horarios que siguen el calendario litúrgico
El horario del toque varía según la época del año, siguiendo las festividades religiosas de la Santa Cruz:
De la Cruz de septiembre (14 de septiembre) a la Cruz de mayo (3 de mayo): suena a las 21:00 horas.
De la Cruz de mayo a la Cruz de septiembre: suena a las 22:00 horas.
En 2026, los cambios de horario se producirán en fechas concretas:
Tradición viva y seña de identidad
Más allá de su valor histórico, el Toque de Queda se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Sepúlveda. Vecinos y visitantes pueden experimentarlo cada noche en la Plaza Mayor, donde el sonido de las campanas transforma el espacio en una conexión directa con siglos de historia.
Esta tradición no solo forma parte del patrimonio local, sino que también contribuye al encanto de la villa, consolidando a Sepúlveda como un destino donde el pasado sigue presente en la vida cotidiana.
En palabras de quienes lo viven a diario, no se trata solo de escuchar campanas, sino de sentir cómo la historia sigue resonando en cada rincón de la localidad. Un recordatorio sonoro de que, en Sepúlveda, el tiempo no se limita a pasar: también se conserva y se celebra.

