El objetivo del concurso es crear un nuevo canal para dar voz a la España Abandonada. El éxito de la convocatoria ha sorprendido a los organizadores con más de 55 manuscritos
La Asociación de Vecinos de Vellosillo ha lanzado el primer Concurso de Relatos sobre la España rural esta primavera. El objetivo del concurso es abrir un nuevo canal para continuar la labor que, desde Vellosillo, se lleva realizando desde hace más de diez años en la lucha contra la España Abandonada. Por este motivo, se eligió como tema para los relatos: Despoblados.
Durante dos meses ha estado abierto el periodo de recepción de manuscritos. Se han recibido cincuenta y cinco relatos procedentes de casi todas las Comunidad Autónomas de España. Hombres y mujeres de muy distintas edades han participado para aportar su visión de un problema difícil de dimensionar, y aún más complejo de atacar, pero que toca un fibra sensible de toda la población española, principalmente proveniente del mundo rural.
El concurso ha dado voz a muchos que alzan sus plumas para hablar de las distintas vertientes de la despoblación: la búsqueda de un porvenir mejor, la anegación de comunidades por la construcción de pantanos, la vuelta al pueblo durante la pandemia, la falta de niños, el cierre de servicios, la soledad de aquellos que quedaron solos frente al abandono de sus vecinos, la añoranza de las raíces, las prisas de la ciudad, la desconexión de la naturaleza o la deshumanización de la urbe frente a la cercanía de la comunidad en los pueblos.
La mayoría de los relatos son historias reales narradas por los protagonistas que tuvieron que emigrar o por los hijos que volvieron a sus raíces por distintos motivos. Otras son ficción, pero reflejan el dolor de personas que abandonaron sus hogares o la soledad de los que no pudieron o no quisieron emigrar. Casi todos hablan del silencio y la soledad, del vacío de pueblos convertidos en fantasmas, carentes de vida y de actividad, del campo abandonado... Pero hay un nexo común a todos ellos: el amor por los pueblos a los que las familias se sienten unidos.
Por la emotividad de los relatos, el jurado ha tenido difícil la elección del ganador y el finalista.
Después de deliberar, se ha concedido el primer premio al relato 'Mi pueblo' de Ana María Sánchez Ruiz (de Canarias) y el segundo premio a 'La memoria de cobre' de Carlos Rubio Garro (de Valencia).

