Lunes, 17 Agosto 2026

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Una labor altruista

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Los miembros de las agrupaciones de Protección Civil de Segovia dedican su tiempo libre a realizar voluntariado para ayudar a ayuntamientos, cuerpos de seguridad y vecinos en labores como extinción de incendios o cortes de calles.

«Lo hago porque me gusta ayudar a la gente». Esta es la frase más repetida entre las personas voluntarias que forman parte de las agrupaciones de Protección Civil de Segovia.

La provincia cuenta con nueve agrupaciones de voluntarios y cinco asociaciones ubicadas en Cantalejo, Carbonero el Mayor, Cuéllar, El Espinar, Palazuelos de Eresma, Riaza, San Cristóbal de Segovia, el Real Sitio de San Ildefonso, Segovia y Sepúlveda.

«Me hace ilusión poder ayudar a los vecinos y al Ayuntamiento en todo lo que necesiten», revela Carmen Ramírez, responsable de la Agrupación Local de Voluntarios de El Espinar. Una opinión que comparte con el resto de responsables. En el caso de la Agrupación de Voluntarios de Riaza, su responsable, Francisco Javier Gamazo, revela que «la mayoría de la gente que conforma la agrupación además de que le gusta ayudar comparte este voluntariado con voluntariado también en Cruz Roja con el fin de colaborar y ayudar a la gente». Por su parte, César Casado, encargado de la Agrupación de Cantalejo, explica que «cada uno tiene su motivo», pero que por lo general los miembros son gente a la que le gusta «echar una mano». Por último, José Ignacio González, uno de los fundadores de Saemer Protección Civil de Segovia, explica que «ayudar a la gente es una alegría».

Entre las labores más frecuentes que realizan las agrupaciones se encuentran las de prevención, como controles de aforo, apoyo a las fuerzas de seguridad como Guardia Civil, Policía Local o Servicios de Prevención y Extinción de Incendios, control del tráfico, búsqueda de desaparecidos, prestar ayuda en situaciones meteorológicas adversas como inundaciones o nevadas, etc. «Hacemos de todo un poco», explica María Isabel Martín, responsable y fundadora de la Agrupación de Cuéllar que cuenta con unos 12 voluntarios. «Somos pocos, pero la gente no se anima», revela. Ellos, además de colaborar con el Ayuntamiento de la localidad, también lo hacen con otras agrupaciones como las de Aranda de Duero, Toro, Peñafiel u Olmedo.

En el caso de la Agrupación de El Espinar, también lamentan la falta de efectivos. «Somos alrededor de 20 voluntarios, pero mucha gente trabaja y estudia, por lo que nunca estamos todos». Y es que, el principal problema, es la compaginación y la falta de compromiso. «El voluntariado requiere mucho tiempo y compromiso, y de eso hoy en día hay poco», señala Ramírez. Además, en la agrupación cuentan con trabajo añadido como es el caso de la gestión del Banco de Alimentos municipal o la Oficina de Desaparecidos.

La misma cifra de voluntarios es la que registra Saemer PC de Segovia, entre los que se encuentra un equipo sanitario, una psicóloga, un equipo de logística, uno de redes sociales y el equipo directivo, pero no siempre pueden contar con todos. «Hay personas que se apuntan pero van de pascuas a ramos. La gente no tiene carácter de compromiso», lamenta González.

En la Agrupación de Riaza cuentan con hasta 22 voluntarios. «Básicamente somos suficientes», revela Gamazo a la pregunta de si con esa cifra pueden cubrir las labores a desarrollar. En cambio, en Cantalejo, el número aumenta hasta los 26 voluntarios. «Nunca es suficiente», explica Casado. «Si hubiera más voluntarios podríamos rotar más, pero consideramos que es un número que está muy bien», añade.

Falta de reconocimiento. A pesar de que su labor es totalmente altruista, no es valorada igual por todos los vecinos. Y es que, hace menos de un mes la Agrupación de Riaza emitía un comunicado a través de sus redes sociales mostrando su indignación ante un incidente ocurrido durante una de sus actuaciones. «Una de nuestras compañeras, concretamente la más joven que tenemos, cortó al tráfico una de las calles durante la celebración de la romería y una persona se dirigió a ella insultándola», explica Gamazo. A pesar de esto, revela que, en su opinión, «la mayoría de la gente sí que valora el trabajo en Riaza, por cosas como que además de las labores de la agrupación, durante estas fiestas hemos trasladado a los mayores de la residencia a ver los toros y a las misas».

«Hay muchas personas que aprecian la labor que hacemos, pero otras te sacan de tus casillas», apunta González. Por su parte, Ramírez también considera que «hay de todo». «Hemos tenido pocos problemas en El Espinar, y sobre todo se han producido durante el confinamiento por la pandemia. Pero sí que hemos ido a otros municipios en los que los vecinos han sido más desagradables», añade, y señala que la causa de la mayoría de problemas es el corte de calles.

«Hay gente que te aprecia, pero hay que gente que te odia porque les impides hacer lo que quieren, como sería cruzar una calle cortada. Aunque al cabo de estos años creo que sí que nos hemos ganado el respeto de todo Cuéllar», apunta Martín, aunque recuerda con tristeza como en una ocasión casi resulta aptropellada por un conductor al que no dejó paso. «A mí en una ocasión casi me atropellan y ahora intento no entrar al trapo. Los años te dan la experiencia para manejar la situación».

«No buscamos que nos valoren, pero sí un poco más de reconocimiento», apunta Casado.