Artículo de Estrella Martín Francisco publicado en el libro de las Fiestas en Honor a la Virgen de la Peña 2024:
Va cayendo la tarde y con ella los últimos remates. La Iglesia observa majestuosa la actividad de gente que entra y sale de ella y se pregunta por qué van tantos a la Casa de la Hermandad. Desde su puerta, ve el trasiego con bolsas de comida y manteles. No ve cómo paulatinamente van ocupando las mesas. Sobre ellas van apareciendo hornazos, pollos, langostinos, tartas, flanes...: una gran variedad gastronómica que han rematado grupos de amigos y que esperan disfrutar juntos. A estas viandas se suman las especialidades culinarias individuales.
- Yo he traído mi bacalao que dicen me sale muy rico. No sé cómo estará.
- A ver si os gustan las tortillas que hecho esta tarde.
También ve el chiringuito, al lado, con metros de vino y botellones, que animan conversaciones entrecortadas, mientras ya la noche está encima y los estómagos llaman...
La iglesia ya no puede ver cómo se ocupan todos los bancos y se va haciendo sitio donde ya no había. De las bolsas, como si fueran chisteras de magos, van asomando los tesoros que se han elaborado durante horas. Pero la comida más rica es compartir mantel ese día, en ese lugar, con las personas queridas. El mejor bocado es el mantener la tradición de merendar en los bancos corridos y mesas largas, el de saborear el vinillo de las jarras y el pan, obsequios de la Hermandad de la Virgen de la Peña, y el pasar platos y platos de un sitio a otro, ofreciendo a los demás, lo que hemos hecho con cariño. ¡Y qué rico sabe todo entre alegría y sonrisas!
Con los estómagos tranquilos, salen solo los cánticos que han ido pasando de la generación anterior, que saben al mejor postre y que nos hacen unirnos en un sentimiento común, que sabe a tierra y a pueblo. Alguien entona la jota de la que nos sentimos orgullosos.
"Y San Justo en los Hoyales,
Salvador está en un alto
Y San Justo en los Hoyales
Y la Virgen de la Peña
Por cima de los Parrales.
Por cima de Los Parrales,
Salvador está en un alto."
Y vienen otras con ese sabor a vino clarete y a amistad cantarina. Pero es hora de cerrar la Casa. Es noche cerrada y las estrellas parece que se han unido a la juerga que sigue en la calle. Allí la iglesia vuelve a ser testigo de cánticos de estómagos llenos de optimismo, con el incipiente aroma a otoño de membrillos y manzanas recién reamatadas. Algunos se resisten a irse, a que termine un día que ha dejado el mejor sabor de boca en estas mesas compartidas donde el mejor alimento ha sido la alegría que llevamos dentro y que, a veces, no encontramos.
Estrella Martín Francisco

