En un día cargado de emoción, unión y gratitud, Castrillo de Sepúlveda vivió una jornada muy especial al ser el epicentro de la celebración del Día de la Mujer Rural, una conmemoración organizada por CODINSE (Coordinadora para el Desarrollo Integral del Nordeste de Segovia), que este año eligió esta pedanía.
Los vecinos y vecinas de Castrillo de Sepúlveda, desde la Asociación de San Bernabé hasta la empresa de Turismo Activo Territorio Rampinge, pusieron todo su cariño en la preparación de este día tan significativo.
Para ellos, ser los protagonistas de esta celebración fue un reconocimiento a las mujeres que apuestan por una vida en lo rural y las historias que se tejen en los pequeños pueblos, donde, aunque a veces se piense lo contrario, también ocurren cosas importantes y memorables.
En un ambiente acogedor, los vecinos y visitantes disfrutaron de un día repleto de actividades que pusieron en valor la riqueza cultural, natural y el espíritu emprendedor del Nordeste de Segovia.
La jornada comenzó con una travesía organizada por la empresa local Territorio Rampinge, donde los asistentes pudieron conocer un poquito más el entorno, a través de leyendas y curiosidades.
Tras esta enriquecedora experiencia, el día continuó con una de las tradiciones más queridas del pueblo: el vermut en el Bar José.
El broche gastronómico de la jornada lo puso Vanesa con su catering, otra emprendedora de la comarca, elaborando una deliciosa paella popular.
Y como no podía ser de otra manera, la fiesta terminó al ritmo de dulzaina y tamboril.
Este Día de la Mujer Rural en Castrillo de Sepúlveda fue mucho más que una jornada de actividades, fue un homenaje a las mujeres rurales, a su esfuerzo diario y a su papel imprescindible en la vida de los pueblos. A través de esta celebración, el pequeño pueblo mostró una vez más que en sus calles también pasan cosas grandes y que, con la fuerza de su gente, se sigue escribiendo un futuro lleno de vida y tradición.

