Sábado, 15 Agosto 2026

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El Euskera o Vascuence ha influenciado la toponimia de Castilla

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Fernán González, conde de Álava, conde de Castilla (935) prosiguiendo la cristianización de la zona oriental del reino de León, en tiempos de Ramiro II, se adentra en lo que es hoy provincia de Segovia, tras cruzar el Duero por Aza, dejando atrás las tierras de Burgos (la parte opuesta, la occidental, -Cuellar, Coca, etc.- es conquistada por Pero Ansúrez, con gentes palentinas y vallisoletanas) llega a repoblar la villa segoviana de Sepúlveda el año 940.

Efímera presencia cristiana ante la llanura que tiene por telón de fondo la Meseta Central. Almanzor, el formidable guerrero de Al- Andalus, destroza toda la línea defensiva del Duero. No será hasta la toma de Toledo, en 1085 por Alfonso VI de Castilla, cuando, alejado el peligro, el Tajo marcó nueva frontera, se debe repoblar el terreno ganado. El actual escudo de Segovia presenta sobre el Acueducto una cabeza: esta población fue designada entonces cabeza de Extremadura - extrema Durii, la parte extrema del Duero-.

Durante el siglo X llevaron a buen término los condes de Castilla y en siglo XI los reyes de Castilla y León el asentamiento de colonos. Llegaron, a lo que a Segovia concierne, gentes de muy diversas tierras que se establecieron en lugares cuyos nombres hoy perduran y nos descubren su procedencia: Francos, Gallegos, Aragoneses.

Conviene recordar la formación de la lengua castellana. Los condes que defendían los territorios que se iban ganando a los moros, dependían de los sucesivos reyes de Oviedo. Amaya era la pequeña capital, atalaya sobre el Pisuerga.

Los dialectos mozárabes pudieron conservar el lenguaje románico primitivo hasta que chocaron con los dialectos modernos. Interesa en este trabajo el castellano. Los dialectos catalán y aragonés actúan por el Oeste: el leonés con influencias galaico-portuguesa por el Este; las dos corrientes lingüísticas presionan al incipiente castellano arcaico surgido en Cantabria, Amaya y La Bureba, que lucha, como los guerreros, por abrirse paso hacia el Sur.

Una tierra sin cultivar durante siglos, con inmensos pastos y bosques, se ofrecía a los vencedores. Gentes del pueblo vasco y navarro, asentados en la cordillera norte, vieron la oportunidad de dejar los valles y emigrar hacia el llano.

Traen su idioma. La expresión oral de los que llegaron y se asentaron desde el siglo IX al XI no tuvo fuerza, diluyéndose poco a poco. Se imponía sobre ellos, la escritura de la naciente Castilla. La redacción de leyes, usos y costumbre que afectan a Segovia, se redactan en la lengua que impusieron los romanos. El Fuero de Sepúlveda –carta de población a Sepúlveda y su alfoz- le otorgó a esta villa Fernán González, confirmado después por Alfonso VI el 17 de noviembre de 1076. La transmisión oral de estos y otros documentos se realiza en el naciente y rudo lenguaje del dialecto castellano, con influencias, cómo no, rasgos leoneses, navarros y riojanos preponderadamente. Es sabido que la escritura fija el lenguaje. La comunicación oral suele estar muy viciada y corrompida por la deformación a que es sometida durante generaciones. El analfabetismo pervive en nuestro país hasta muy mediado el siglo XIX. A la etimología actual le cuesta adentrase en los múltiples problemas que se han ido creando en el lenguaje durante los mil últimos años.

La ocupación de tierras ganadas en nombre del rey, a él pertenecían pero permitía que se ocuparan por medio de la pressura. Era muy importante para la corona fortalecer la frontera, para dejar atrás una seguridad que permitiera nueva expansión hacia el Sur, en busca, primero, del Tajo. La presura era reconocida por el monarca si se demostraba que se había sacado provecho del terreno ocupado. Se establecía así una sociedad democrática, eran hombres libres, arrojados pioneros. Los bosques, las extensas llanuras propias para el pastoreo, eran del bien común.

Eran gentes del Norte, vascos y navarros en su mayoría, los que asentarse en tierras ganadas, titulaban los poblados que erigían con sus propios nombres o fonemas de su tierra, en unos casos atendiendo a las características del terreno o en otros en recuerdo de los que abandonaron. Eran hombres libres, sin vinculación a la nobleza o a la Iglesia.

Es mi propósito hacer una relación con nombres de actuales localidades o que lo fueron hasta hace muy pocos años, de las que se supone origen vasco. Un estudio pormenorizado de la etimología, semánticas y otras disciplinas de estos fonemas que a continuación se exponen, ocuparía tomos enteros, y por otra parte, se escapa de mis conocimientos.

Fuente de la noticia: Artículo de Opinión aparecido en el Diario Vasco, 9 de Julio de 2008