Lunes, 17 Agosto 2026

logoarcodelavilla

El senador Juan Luis Gordo se perfila como próximo secretario provincial del PSOE

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

El senador socialista Juan Luis Gordo (Sangarcía, 1959) se perfila como próximo secretario provincial del PSOE de Segovia, cargo a cuya reelección aspira el alcalde de El Espinar y procurador en las Cortes de Castilla y León, David Rubio (El Espinar, 1954), que lo ocupa desde el año 2000, si bien no se descarta que finalmente se retire de una carrera electoral a dirimir el próximo domingo, en votación secreta, durante el undécimo congreso provincial de este partido.

 


 

A siete días del conclave socialista todo apunta a que el anterior subdelegado del Gobierno, cargo que dejó para presentarse a la Cámara Alta en las elecciones generales del pasado marzo, cuenta entre los 69 delegados del congreso con apoyos suficientes como para hacerse con la secretaría general de forma holgada.
 
Según ha podido saber EL NORTE DE CASTILLA, Gordo casi duplicaría en apoyos a Rubio, con en torno a 41 delegados a su favor frente a los 21 que votarían al actual secretario provincial, en tanto que unos siete permanecerían indecisos, si bien las dudas podrían estar más extendidas entre los 'a priori' partidarios de alcalde espinariego, que se debaten entre el cariño y la lealtad personal y una renovación casi tan necesaria como inevitable.
 
El 3 de octubre Juan Luis Gordo ganó de manera abrumadora en la elección de delegados de la agrupación local de Segovia, la más numerosa de la provincia, logrando el respaldo de los 15 que la representarán en el congreso.
 
Además, se da por seguro que recibirá los apoyos de los representantes de San Ildefonso (6), Cuéllar (4), San Cristóbal (2) y los de Palazuelos de Eresma, La Lastrilla, Santa María la Real de Nieva, Navas de Oro, Santiuste de San Juan Bautista y Sanchonuño, con un delegado por agrupación.
 
Aunque reticentes a expresarse abiertamente, también se sitúan proclives a la candidatura del senador los compromisarios de Juventudes Socialistas (5) y los de la agrupación de Martín Muñoz de las Posadas (3).
 
En el lado de David Rubio estarían los delegados de su agrupación de El Espinar (6), los de Cantalejo (4), Villacastín (2) y los de Nava de la Asunción, Olombrada y Otero de Herreros, uno en cada caso. Entre los proclives al actual secretario provincial se cuenta también con la representación de Riaza (5) y Sepúlveda (1), si bien con dudas de última hora.
 
Como claramente indecisos se contabiliza a los delegados de Coca (6) y al de Fuentepelayo.
 
En esta tesitura de clara minoría no son pocas las recomendaciones que voces autorizadas del partido y allegados están haciendo llegar el procurador regional para que desista de su disputa por la reelección. Sectores del partido consideran que Rubio anunció sus intenciones de manera precipitada y ajeno a las voces que claman por su relevo, especialmente tras los calamitosos resultados de las municipales del 2007.
 
Luces y sombras
 
David Rubio asumió la secretaría provincial del PSOE en el año 2000, venciendo en las urnas al entonces alcalde de San Ildefonso, Félix Montes, y a Ignacio Rico, y renovó en el cargo, sin oposición, cuatro años más tarde. En estos ocho años el balance de su gestión presenta luces y sombras, y por este orden.
 
El éxito llegó en las municipales del 2003, singularmente al conseguir el PSOE la Alcaldía de Segovia con el independiente Pedro Arahuetes, tras apelar a la generosidad de Ángel García Cantalejo para que retirase la candidatura al sillón municipal que había ganado en el proceso de primarias.
 
Rubio, al que ahora hay quienes piden similar gesto político que el que reclamó entonces a García Cantalejo, fue uno de los artífices de la exitosa operación que vino acompañada de otras que se saldaron con alcaldías socialistas, nuevas o mantenidas, en plazas tan importantes como Cuéllar, El Espinar, San Ildefonso, Carbonero el Mayor, Nava de la Asunción o Riaza.
El primer borrón que se le asigna se produjo en la inmediata elección de los diputados provinciales socialistas, donde su unilateral decisión de dejar fuera a representantes de San Ildefonso y Carbonero derivó en la insólita presentación de dos listas del PSOE, que a punto estuvo de causar un cisma de considerables proporciones en el partido.
 
Pero el principal reproche hacia el secretario general es que, con el panorama electoral del 2003, reforzado con la victoria del PSOE en las generales del año siguiente, se durmiese en los laureles y pensase que con la gestión de los alcaldes socialistas, el efecto Zapatero y los buenos oficios de Gordo en la Subdelegación del Gobierno bastaría para dar un vuelco en Segovia y conquistar la Diputación, en manos del PP desde 1991 y de la que Rubio era portavoz socialista desde 1999.
 
Pero las municipales del 2007 dibujaron un panorama muy distinto. El PSOE perdió el gobierno de los ayuntamientos de Cuéllar, Carbonero el Mayor, Nava de la Asunción y Riaza, entre otros; fue batido con más holgura por el PP en la Diputación, y sólo pudo exhibir la mayoría absoluta de Arahuetes en la capital, la reconquista de El Espinar (que le fue arrebatada al propio Rubio en la corporación anterior mediante una moción de censura) y el holgado sostenimiento de San Ildefonso.
 
La margarita de Gordo
 
El 2 de octubre, un día antes de la elección de delegados en la agrupación de Segovia, y con todo a su favor en ella, Juan Luis Gordo comunicó a David Rubio, en el restaurante Baco de Segovia, su intención de presentarse a la secretaría provincial.
 
Tras su paso por la Subdelegación (2004-2008), dotando de entidad política e institucional a un organismo anodino en manos del PP -según este mismo partido reconoce-, y con el escaño del Senado no eran pocos los ojos puestos en el político de Sangarcía como la persona destinada a dar un nuevo rumbo al PSOE de Segovia, con, renovada ilusión, ideas y equipo, objetivos claros y método y dinámica de trabajo.
 
Gordo, atento a los cantos de sirena, llevaba tiempo desojando la margarita y se debatía entre dar el paso si el actual secretario provincial se retiraba, lo que tenía claro en ese caso, o no hacerlo para evitar una confrontación interna.
 
Finalmente se ha lanzado a la arena pese a que Rubio aspira a la reelección, pero no sin pulsar antes que sus fuerzas son suficientes como para que el procurador regional medite su decisión y abandone antes del congreso, lo que evitaría el enfrentamiento y propiciaría la integración de todas las sensibilidades en la nueva ejecutiva provincial.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 12 de Octubre de 2008