Son muchos los ciudadanos que esperan con impaciencia que lleguen estos meses del año para recoger los 'frutos' que de forma natural y espontánea crecen en la naturaleza, las setas. Para muchos es un entretenimiento más mientras pasean por el campo; a otros les gusta recolectarlas para deleitarse con sus prestaciones culinarias; y otros muchos lo hacen por su interés por el fascinante mundo de la micología, la ciencia que estudia los hongos.

Por una razón o por otra, cada vez son más los segovianos a los que no les importa madrugar los fines de semana para acudir al pinar en busca de estos manjares. En este 2008 esas ganas vienen alentadas por las condiciones hídricas y ecológicas de este otoño, que auguran una buena campaña micológica en la provincia, aunque dependerá mucho de las precipitaciones y temperaturas de las próximas semanas.
«Es difícil predecir cómo será, aunque en principio es bastante favorable, puede ser un buen año», asegura el presidente de la Sociedad Micológica de Segovia, Tanis de Lucas. De momento, durante los últimos días se están registrando unos valores termométricos medios, ha habido precipitaciones constantes aunque no abundantes y sobre todo, no se están produciendo heladas por las noches.
Para noviembre
Unos requisitos que muchos aficionados al mundo de las setas conocen y que les ha animado a salir al campo en busca de los primeros ejemplares. No obstante, aún es pronto, porque este año el crecimiento va retrasado, lo que hace que «la producción esté entre un 10% y un 15% de la recolección máxima de otros años», puntualiza Tanis de Lucas.
No habrá que esperar mucho para que se produzca el apogeo de las especies más recolectadas, como las setas de cardo, el níscalo o el boletus edulis. Los especialistas consideran que el momento álgido de la campaña micológica llegará dentro de dos semanas, hacia el Día de Todos los Santos, ya que se ya se ven ejemplares jóvenes. «Lo que hace falta es que no le de por helar», confía De Lucas.
En muchas tiendas ya se ven ejemplares de boletus porque son muchos los que están recolectándolos en la sierra. Por los pinares llanos, como los de Cantalejo, Cuéllar y Coca, también están empezando a salir los níscalos.
Pero la provincia cuenta con numerosos puntos para recoger setas, como en la zona de Riaza, Sepúlveda o en la sierra de Guadarrama, en localidades como Revenga, Valsaín, Navafría y El Espinar.
Forma de recolectar
No obstante, los segovianos sólo recogen una docena de especies, entre las que destacan los níscalos en los pinares, los boletus edulis en las zonas altas de las montañas, las setas de cardo en llanuras y los pucheretes en praderas.
La recolección no se puede hacer de cualquier manera, es una actividad que requiere de un especial cuidado para no dañar el bosque. Es imprescindible no arañar la tierra con herramientas como rastrillos ya que «se destruye el sustrato, lo que supone un perjuicio para ellos y para todos los que vayan detrás», avisa el presidente de la sociedad micológica.
Para recoger las setas, es necesario cortarlas con un cuchillo en lugar de arrancarlas. De esta manera no se daña el micelio, evitando llevarse suelo forestal y nutrientes del bosque. Además, es conveniente llevar una cesta de mimbre o una caja de madera para conservar bien los productos antes de llevarlos al domicilio.
El mejor setero no es el que llega a casa con más cestas llenas, sino el que después de salir del bosque no deja ningún resto visible de su estancia.
Ninguna regla dice si una seta es venenosa o no. Determinadas prácticas como introducir una moneda de plata en un guiso, meter ajos en el plato que se vaya a cocinar o dárselas a probar a animales para comprobar que no les pasa nada, no significan que las especies sean comestibles. «Son leyendas urbanas, aunque todavía hay personas imprudentes que se fían de la apariencia. Las prueban en la comida y como no les pasa nada, vuelven a comerlas para cenar. Y lo que están haciendo es acumular lo malo», explica De Lucas.
Los expertos recomiendan coger sólo aquellas setas que se conocen. Así se evitan intoxicaciones y no se interrumpe la labor descomponedora que realizan los hongos forestales. También aconsejan no recolectar más setas de las que se vayan a consumir para que no se estropeen. Tampoco se deben de coger las setas viejas porque no son muy sabrosas.
Fuente de la notica: El Norte de Castilla, 19 de Octubre de 2008

