Domingo, 16 Agosto 2026

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Las Hoces del Duratón, el gran cañón de las aves rapaces

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En la Web ViaMichelin aparece el siguiente artículo sobre Las Hoces del Río Duratón: 

Al noreste de Segovia, bajo la villa de Sepúlveda, las aguas del río Duratón han labrado espectaculares acantilados que pueden alcanzar hasta los 100 metros de altura. Un lugar de gran belleza paisajística que alberga la reserva de buitres leonados más importante de Europa.

El Parque Natural de las Hoces del Duratón es uno de los lugares más hermosos y populares de Castilla y León, un paisaje de meandros, cortados y paredes verticales llenas de pequeñas cuevas, donde el color ocre de la roca caliza contrasta con el verde de la vegetación y el azul del agua. A lo largo de millones de años, el río Duratón ha creado un entorno único y una morada perfecta para una de las más grandes aves rapaces: el buitre leonado, que tiene aquí la mayor y más importante colonia de toda Europa.
 
Si visita el pueblo de Sepúlveda o sus alrededores, no se pierda este bello enclave natural. Después de atravesar las tierras llanas de nuestra meseta castellana le resultará increíble la visión de este profundo barranco, con paredes de hasta 100 metros de altura y unos 27 kilómetros de longitud. El contraste es simplemente espectacular.
 
Además del patrimonio natural, las Hoces del Duratón tienen una gran riqueza histórica, artística y arqueológica. A lo largo del cañón existen cuevas con pinturas rupestres de la Edad del Bronce, puentes y calzadas romanas, pequeños santuarios rupestres de origen visigodo o construcciones románicas como la Ermita de San Frutos y las ruinas del Convento de la Hoz. Una muestra de la atracción que este lugar ha ejercido sobre el hombre desde hace millones de años.
 

La Ermita de San Frutos: un mirador excepcional

El mejor lugar para disfrutar de las Hoces del Duratón en toda su grandeza es la Ermita de San Frutos, una construcción románica del siglo XII con las vistas más espectaculares del Parque. Está situada al borde del cañón, en un promontorio rocoso rodeado de precipicios que llama la atención no sólo por el paisaje sino por la posibilidad de ver a los majestuosos buitres leonados volar por encima de nosotros, a veces a muy pocos metros. En las Hoces anidan actualmente unas 500 parejas de buitres leonados, acompañados de otras aves rapaces como águilas reales, halcones peregrinos, alimoches y búhos reales.
 
Para llegar a la Ermita hay que coger una carretera forestal de tierra que sale desde la localidad de Villaseca. Este camino conduce directamente a las Hoces y se puede recorrer con un turismo, aunque es recomendable hacerlo a velocidad moderada. Al final de la carretera hay una explanada habilitada para dejar el vehículo, y desde ahí se puede ir hasta la Ermita a pie. Es un camino de sólo 400 metros, sencillo y con unas vistas increíbles durante todo el trayecto.
 
Antes de entrar en a la ermita, por cierto, verá un pequeño puente de piedra construido sobre una profunda grieta en la roca, denominada La Cuchillada. Es un puente con historia, ya que cuenta la leyenda que fue San Frutos quien abrió esta grieta con su báculo para frenar el avance de los musulmanes, cuando quisieron ocupar el lugar.
 

Rutas a pie y en canoa

La mejor forma de conocer las Hoces del Duratón realizar un recorrido por el Parque, ya sea a pie, en piragua o en canoa. Si no tiene muy claro qué tipo de ruta elegir, le aconsejo que visite la “Casa del Parque”, situada en la villa de Sepúlveda, en la antigua Iglesia de Santiago, donde podrá informarse de las distintas opciones.
 
Si decide realizar una ruta a pie, hay varias recomendables, como la Senda de la Molinilla, la Senda de los dos Ríos y la Senda que va del Puente de Talcazo al Puente de Villaseca, esta última es apta también para bicicletas. Son caminos de entre 1 y 3 horas de duración y dificultad fácil-media, muy recomendables ya que durante el recorrido disfrutará del hermoso paisaje del cañón, con su abundante flora y fauna, y también podrá ver numerosos elementos del patrimonio histórico y artístico de Sepúlveda.
 
Otra manera fantástica de admirar las hoces es hacerlo desde el río. Si le gusta remar, le aconsejo que se embarque en una canoa o una piragua y recorra esta profunda garganta en toda su longitud. Ver esas vertiginosas paredes de color cobrizo desde el agua, acompañados con el sonido del vuelo de las aves rapaces, es una experiencia inolvidable. Las excursiones por el río ser realizan en grupos reducidos y  siempre van guiadas por un monitor que explica paso a paso cada tramo del trayecto.
 
Tanto si realiza la ruta a pie o en canoa, es recomendable que lleve en su equipo unos buenos prismáticos para disfrutar al máximo con el espectáculo de los buitres en pleno vuelo, o descansando en sus buitreras. Entre los meses de enero y julio es la época de cría del buitre y hay que tener especial cuidado y ser muy respetuosos con el entorno donde se encuentran, para no sobresaltarlos en ningún momento. Durante este periodo es posible que algunos accesos queden restringidos, por encontrarse muy cerca de las reservas.
 

Parada en Sepúlveda

En su recorrido por el Parque Natural de las Hoces del Duratón, si cuenta con tiempo suficiente, anímese a visitar la villa de Sepúlveda. Tiene un encanto especial, no sólo por el paisaje que la rodea, sino por su aire medieval. Sepúlveda está llena de calles empedradas, restos de murallas, almenas, portales con blasones, palacetes…
 
Desde la Plaza Mayor, presidida por el Palacio del Conde de Sepúlveda, puede caminar por sus encantadoras calles y visitar lugares históricos como la Iglesia de San Bartolomé (actualmente utilizada como Casa del Parque), la Iglesia de Santiago, y la puerta Ecce-Homo, que da paso a la calle General Mola, flanqueada por la Iglesia de San Justo y el Santuario de Nuestra Señora de la Peña, patrona de la villa.
 
Pero sobre todo, le aconsejo que pruebe el plato típico del lugar: los deliciosos asados de cordero al horno de leña, que se han ganado una fama bien merecida. Dicen que el secreto está en las plantas aromáticas que crecen en los alrededores, que dan al cordero un sabor y una textura especiales. En cualquiera de los restaurantes de Sepúlveda podrá degustarlo. Seguro que se queda con ganas de repetir.

INFORMACIÓN DE INTERÉS

Cómo llegar: Desde Segovia, por la N-110 hasta Prádena y de aquí por la carretera comarcal a Sepúlveda.Desde Madrid, por la autovía de la N-I hasta Castillejo de Masleón y desde aquí por la comarcal SG-233 hasta Sepúlveda.
 
Casa del Parque (Sepúlveda): 921 540586 (www.jcyl.es)
 
Información Turística de Castilla y León: 902 20 30 30

Fuente de la noticia: www.viamichelin.es