Jueves, 13 Agosto 2026

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Miradores de alondras

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Algunos de los secretos de la alondra ricotí (Chersophilus duponti), una de las aves más difíciles de ver en el campo, quedarán pronto desvelados gracias a dos observatorios situados en las inmediaciones del camino de Villaseca a la ermita de San Frutos.

El proyecto LIFE “Conservación y manejo del Parque Natural de las Hoces del río Duratón” ha financiado la construcción de ambos observatorios, de pequeñas dimensiones —su capacidad máxima es de cuatro personas—, y levantados con piedra recogida en el mismo terreno donde se ubican para facilitar su integración en el entorno. Su altura no llega ni a un metro, consiguiendo así pasar prácticamente desapercibidos.

Desde su entrada en funcionamiento, numerosos ornitólogos, —en su mayoría españoles— solicitan en la Casa del Parque de las Hoces del Duratón, en Sepúlveda, la llave de entrada a dichos observatorios. Tal petición debe realizarse el día anterior al de la observación, ya que la mejor hora para ver a la alondra ricotí es al amanecer. “No se cobra nada por utilizar los observatorios”, recalca María Martínez, responsable de este proyecto LIFE aprobado por la Unión Europea.

La forma de huir de la alondra ricotí, corriendo agachada de forma silenciosa entre matorrales, dificultó tradicionalmente a los ornitólogos la investigación de sus hábitos. No obstante, su peculiar canto, crepuscular, no pasó inadvertido para los pastores de la comarca de Sepúlveda, que bautizaron a este diminuto pájaro(17-18 centímetros de longitud) con el onomatopéyico nombre de “arrocín”.

Aunque varios censos estimativos realizados en los años 90 con el método de ‘estaciones de escucha’ apuntaban la existencia de una abundante población en las Hoces del río Duratón, trabajos más rigorosos llevados a cabo en 2006, utilizando tecnología moderna (basada en la instalación de reclamos que permiten la captura de individuos), han reducido la cifra hasta una horquilla de entre 30 y 40 parejas.

El principal problema que acecha a la alondra ricotí, antes llamada alondra de Dupont, es el de la pérdida de su hábitat predilecto, los páramos llanos con vegetación, a causa de la roturación. Con objeto de ayudar a la especie, y utilizando también fondos del proyecto LIFE, se ha planteado la adquisición de parcelas privadas que reúnan las condiciones idóneas para la alondra ricotí. Para una fase posterior queda la restauración del hábitat de las fincas adquiridas, plantando tomillos, salvias y aulagas que den cobertura al “arrocín”, un pájaro particularmente necesitado de abrigo, puesto que hace sus nidos en el suelo.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 05 de Diciembre de 2008