El 23 de agosto, seis diablillos salen de la iglesia de San Bartolomé y danzan y corren alredor del fuego hasta las 22,30 horas. La Plaza de España de Sepúlveda permanece totalmente a oscuras, mientras cientos de personas acuden a ella.

Es un 23 de agosto y la localidad segoviana celebra la Fiesta del Diablillo, que da el pistoletazo de salida a las fiestas de los toros, que se celebran el último fin de de semana de agosto. Una creencia popular en Sepúlveda segura que en la noche el 23 de agosto el apóstol San Bartolomé suelta al diablo de las cadenas que le atan y se sucede el rito de los diablillos.
De la iglesia de San Bartolomé empiezan a salir los diablillos, que saltan y corren alrededor del fuego hasta las 22,30 horas. Entonces, tienen que regresar a la iglesia, donde San Bartolomé vuelve nuevamente a atarlos.
En Sepúlveda nadie conoce con certeza desde cuándo se sucede esta celebración, aunque los más mayores aseguran que sus abuelos ya participaban en esta tradición que no se interrumpió ni durante la Guerra Civil española. Desde encones, la fiesta ha ido cambiando y se ha aumentado el número de diablillos que participan, que ha pasado de uno a seis.
Río Duratón
Además de la particularidad de esta fiesta, Sepúlveda cuenta con una larga colección de iglesias románicas: El Salvador (año 903) y la Viergen de la Peña o San Justo, donde se encuentra el Museo de los Fueros. en la Iglesia de Santiago se ubica la Casa del Parque, donde se ofrece información de las Hoces del Río Duratón. En este parque natural es posible ver al buitre leonado, una especie de la que se ha contabilizado 566 parejas en el año 2008. Un lugar perfecto para perderse y poder disfrutar del entorno natural del que puede presumir Sepúlveda. Una perfecta combinación de historia, arte, tradiciones y naturaleza para perderse.
Fuente de la noticia: Suplemento sobre FITUR 2009 de El Norte de Castilla

