El Plan, que se puso en marcha en julio, fue una propuesta de la Delegación del Gobierno en Castilla y León, que dirige Miguel Alejo, en respuesta a las especificidades de la Comunidad de dispersión y extensión.
Alejo ha recordado hoy que la autonomía tiene 2.248 municipios, 1.076 con menos de doscientos habitantes. Y además la población tiende a estar condensada: el 70% de los habitantes ocupan sólo el 13% del territorio (por lo que el 30% de habitantes vive en el 87% de territorio restante). Esta es la razón por la que el plan se dirige a todos los municipios de menos de 20.000 habitantes -todos menos las nueve capitales de provincia y otras seis ciudades de la comunidad-.
Con el acuerdo del resto de administraciones implicadas, el Plan, que tiene entre sus primeros resultados "la intensificación de la cooperación y el esfuerzo" tiene como objetivo mejorar la coordinación de los profesionales implicados y sus recursos, según ha referido hoy Alejo en un encuentro en Valladolid para presentar el despliegue del plan.
Las zonas de actuación, que coinciden con las de las compañías de la Guardia Civil en la Comunidad, son cuatro en Ávila -capital, Cebreros, Piedrahita y Arenas de San Pedro-, cuatro en Burgos -capital, Medina de Pomar, Aranda de Duero y Miranda de Ebro-, cuatro en León -capital, Astorga, Ponferrada y Villablino- y otras cuatro en Salamanca -capital, Vitigudino, Ciudad Rodrigo y Béjar.
El resto tienen tres zonas, en Palencia la de la capital, Saldaña y Herrera de Pisuerga, en Segovia la de la capital Cuéllar y Sepúlveda, en Soria la capital, El Burgo de Osma y Almazán, en Valladolid las de la capital, Medina de Rioseco y Medina del Campo, y en Zamora la de la capital, Benavente y Puebla de Sanabria.
La coordinadora regional de las unidades provinciales del Gobierno contra la violencia de género, Rocío López, ha explicado en la reunión, en la que han participado los mandos rurales de la Guardia Civil, responsables de la unidad mujer menor del Instituto Armado y de centros de salud y de acción social de la Comunidad, que con los medios existentes se puede actuar y "no es necesario crear nuevos recursos".
Se trata, a su juicio, de implicar a todos los profesionales para que la mujer tenga "la sensación de que la seguridad es buena", de manera que cualquier víctima que acuda a un puesto de la Guardia Civil sea derivada inmediatamente a un centro de acción social y viceversa, para que la atención sea completa.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 03 de Febrero de 2009

