El representante de la Escuela Taurina de Albacete, José Miguel Valiente, fue el más destacado en una noche con poco sabor. Valiente sorteó al ejemplar más hecho del festejo y que, aunque descompuesto en su embestida, por lo menos se desplazó. Tardó un poco en acoplarse pero sobre el final pudo hilvanar muletazos de valor por ambos pitones. Una estocada entera en buen sitio le valió el premio.
Cayetano Ortiz, de la Escuela del Campo de Gibraltar, que llegó supliendo uno de los cupos que dejaron Christian Escribano y José Arévalo (quienes debutarán con caballos en pocos días), se dejó ver en un lucido quite por chicuelinas al primero de la noche. Y no hubo más. El chico en su turno poco pudo hacer con un becerro que se frenaba en cuando le apartaba la muleta para, inmediatamente, buscarle por todas partes. Quiso conservar la calma pero terminó perdiendo el rumbo por tantas visitas a la arena y la espada tampoco le ayudó.
Similar suerte corrió Fran Gómez, de Jerez. Su novillo anunció que no quería pelea al salir de toriles. Pasaba arreando para quitarse lo que tenía en frente y seguir su camino. Gómez porfió tozudamente, pero entre los deseos de irse de la res y la falta de firmeza del novillero, sólo podía haber como resultado la innumerable cantidad de volteretas que el joven sufrió. Sus deseos de enmendar lo ocurrido sólo consiguieron alargar una faena que no llevaba a nada.
Desde Camas llegaba precedido de una campaña de 2008 bastante interesante. Antonio Jesús Espaliú apunta maneras. Tiene cierto gusto con los trastos y una buena noción de estructura de la faena, pero en muchos apartes de la misma se muestra forzado en su figura. Lo mejor, por no decir lo único, de su labor lo realizó con el capote. Ahí quedó esa media verónica como una exhalación de torería. Porque con la muleta no se confió y no dejó una sola huella firme de sus botos sobre la arena. Un buen espadazo le dio licencia para cobrar el premio.
Raúl Rivera jugó de local. Alumno de la Escuela de Madrid y con gran parte del público a su favor, tuvo una actitud valiente y entusiasta. El manso huidizo que le toco en suerte, al que le puso unos entonados pares de banderillas, poco se prestó para el lucimiento, aunque sí le regaló algunas intempestivas arrancadas cuando ya estaba cerrado en tablas con la muleta. Las mismas que Rivera aprovecho para ponerle la tela por delante pero que no transmitieron emoción al tendido. Un pinchazo y una estocada defectuosa precedieron la oreja que paseó.
Cerro la noche Víctor Barrio, el longilíneo novillero representante de la Escuela de El Espinar, recibió de pié en el centro del ruedo a su adversario, quedándose muy quieto, y consiguiendo pasarse muy cerca al astado, pero la cosa no pasó a mayores. Con la muleta no hubo acople y una vez que el becerro le descubrió, ya no volvió a pasar sin dejarle su firma en los muslos. Sin embargo mató bien y la gente, a su favor, pidió la oreja que le fue concedida por el palco.
FICHA DEL FESTEJO
1º clase práctica del Certamen “La Oportunidad” de Vistalegre, más de un tercio de entrada. Novillos de Cándido Flores, los lidiados en 2° y 3er. turno, y de Pilar y Tomás Entero los demás. Mansos y complicados en líneas generales, además de estar muy justos de presencia.
José Miguel Valiente, oreja.
Cayetano Ortiz, silencio tras aviso.
Fran Gómez, silencio tras aviso.
Antonio Jesús Espaliú, oreja.
Raúl Rivera, oreja.
Víctor Barrio, oreja
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